Hoy he sentido miedo en mi cuidad, miedo a dar mi opinión, miedo a ser increpada, o insultada (poco ha faltado), aunque no directamente, sí por mi condición de jubilada.
Suelo pasear con mi perrito a la hora en que colegios e institutos de secundaria hacen su recreo. Un grupo de cinco adolescentes -entre todos no sumaban más de 70 años- fumaban lo que parecía un porro por el olor, grababan en su móvil una especie de rap, se pasaban el móvil y cada uno rapeaba lo que espontáneamente rimaba con lo dicho por el anterior.
Graves insultos contra Pedro Sánchez, y Podemos; nada que objetar, opiniones políticas libres, excepto que se puede opinar políticamente sin exabruptos e insultos.
Hecho su rap, han empezado a soltar gritos de «viva Vox» y «arriba Franco». He empezado a inquietarme y han debido notar mi contrariedad, porque han empezado a soltar improperios contra jubilados, y emigrantes: «Putos emigrantes, putos jubilados, sus pensiones sangran España y nos tocan los cojones».
Yo me pregunto: ¿dónde hemos fallado? ¿Qué se enseña en los colegios para que unos adolescentes increpen a una persona que a sus años ya estaba trabajando, que ha contribuido con 50 años cotizados a ese bienestar del que ellos gozan? ¿Por qué ese fervor y esas alabanzas a un Francisco Franco que ellos no conocieron y yo sí?
Han continuado con sus insultos al Gobierno en su rap, y preguntándose dónde comprar una bandera de la «España de Franco» decían. Yo he continuado mi paseo triste, sin entender por qué pasan estas cosas. Yo viví lo que nos pareció un gran logro: la democracia. Ahora las nuevas generaciones reniegan de ella y yo no entiendo nada.
*Puedes enviar tu ‘Carta al director’ a través del correo electrónico o al WhatsApp 602262881.


