El otro día en una conversación alguien se preguntaba si es posible ser republicana y de derechas, yo creo que no. Se puede no ser monárquico y de derechas, pero ser republicano es mucho más, es mucho más que defender algo tan elemental en democracia como elegir la figura del Jefe del Estado.
Hoy se cumplen 94 años de la proclamación de la II República en nuestro país. Un proceso que fue, sin lugar a dudas, el primer intento de democratizar y modernizar España y que fue fruto de un proceso de emancipación de la clase obrera. La Segunda República se proclama en España como consecuencia del triunfo de los partidos republicanos en las elecciones municipales. La administración local, muchas veces, como administración más cercana al ciudadano, se configura como elemento emancipador.
No se necesitó la elección de Cortes Constituyentes, los trabajadores y trabajadoras utilizaron el momento y votaron República. El entonces monarca Alfonso XIII captó el mensaje y salió del país. Tras ser proclamada la República, ya se convocan Cortes Constituyentes que aprobarán la Constitución de 1931.
La proclamación de la Segunda República en nuestro país supuso el primer intento de emancipación de la clase trabajadora en torno a grandes hitos.
El primero lo constituye la universalización de la educación pública y gratuita y un esfuerzo sin precedentes por la erradicación del analfabetismo en España. En 1930 la tasa de analfabetismo era del 40% de la población, más de seis millones de personas no sabían leer ni escribir y solventar esta situación fue uno de los primeros objetivos de la Segunda República. Desde su proclamación hasta diciembre de 1932 se crean en España 9.620 escuelas. Al mismo tiempo que se configuran las misiones pedagógicas, de las que el jarrero Bartolomé Cossío fue presidente de su Patronato, y que constituyó un elemento fundamental para garantizar el acceso a la cultura y la educación de una España eminentemente rural, Luis Alfonso Iglesias Huelga, nos acerca su figura en el libro “Manuel Bartolomé Cossío, El arte de educar”.
Otro aspecto fundamental de avance lo fue en materia de igualdad, aparece por primera vez en nuestra historia la igualdad ante la ley, con independencia de su sexo, así aparece en el artículo 45, se reconocía la igualdad de derechos laborales, la ley del divorcio y en 1937, en plena guerra civil, se aprueba la ley del aborto. Ya en 1931, las mujeres acceden al Congreso, pudiendo ser elegibles, aunque no electoras. Ya en 1933 las mujeres podrán votar por primera vez.
En una España eminentemente rural, fueron también importantísimos los esfuerzos por la Reforma Agraria, ya que existía una enorme desigualdad, con la propiedad de la tierra en manos de grandes latifundistas y los campesinos estaban condenados a una vida de miseria. Se inicia una reforma agraria que permite la expropiación con indemnización para poder abordar un reparto de la tierra, se obliga a los propietarios a cultivar la tierra para evitar boicot por parte de los grandes terratenientes y se reconocen derechos a los jornaleros equiparables a los obreros como la jornada laboral de ocho horas.
Por primera (y única vez) en nuestra Historia se apostó por la laicidad del Estado, con libertad de culto, pero eliminando la religión del ámbito público, sacando la religión confesional de las escuelas (públicas o privadas) y de cualquier institución del Estado, se aprobó el matrimonio civil y el divorcio y se intentó acabar con los privilegios de la Iglesia Católica.
Asimismo, se abordó la descentralización del Estado concediendo en la Constitución autonomía a los municipios y regiones.
La Segunda República constituyó un proceso en el que, no solo se abordaba la elección democrática de la Jefatura del Estado, también se avanzaba en el construcción de una sociedad más justa y democrática. Así la Constitución de 1931 establecía los valores republicanos cuales son la libertad, la igualdad y la justicia social.
Todos estos incipientes avances, fueron derribados tras el golpe de Estado fascista de 1936, que derivó en cuarenta años de cruenta dictadura, de la cual es heredera la actual monarquía.
En nuestro país defender República es defender los valores que se abrían paso en 1931, los valores republicanos de la igualdad, la libertad, la democracia participativa, la educación pública, los servicios públicos, la justicia social, la paz. Por eso pienso que en nuestro país la defensa de la república está ligada a la defensa de esos valores, está ligada a los valores de la izquierda.
En estos tiempo convulsos, es más importante que nunca reivindicar República, la lucha por una sociedad más justa, igualitaria, democrática y en paz.
VIVA LA REPÚBLICA


