En Barbastro comenzó todo. Y todo es cuando la UD Logroñés se dio cuenta de que ya formaba parte de esta Segunda Federación que tantos disgustos le está dando. En Barbastro jugó su primer partido como visitante en esta nueva categoría. Y aquel empate se vivió, como viene pasando desde entonces, como un pequeño drama.
Y el drama sigue partido tras partido, porque durante las dos últimas temporadas estos dos equipos confeccionados por Carlos Lasheras no han logrado ganar fuera de casa a los rivales directos, ni tampoco se puede decir que saque a domicilio esos triunfos necesarios para estar en la parte alta. Es más, la UD Logroñés no ha logrado a día de hoy ser líder del Grupo 2 de Segunda Federación, pese a las inversiones realizadas.
Se ha agitado tanto el ambiente por estos malos resultados que hasta Lasheras ha cambiado el paso para ubicarse actualmente como entrenador del primer equipo, y con el ánimo de competir, por lo visto, hasta el final, por lo que ha decidido retrasar la cuestión central de si seguirá o no el curso que viene en el club riojano.
A seis puntos del quinto clasificado, con doce por jugar, la UD Logroñés, tras haber ganado el pasado fin de semana al Anguiano, tras siete semanas sin conocer la victoria, se aferra a la esperanza para hallar una motivación para seguir compitiendo, que es precisamente lo que no ha hecho durante este 2025. Competir cuando parece que ya no hay tiempo. Porque esta plantilla no depende de sus resultados para lograr los objetivos. Podría ganarlo todo y acabar en una sonrojante séptima posición, que es el puesto que ocupa antes de jugar este domingo a las 16:30 horas ante el Barbastro, donde comenzó todo en la cuarta categoría del fútbol español.
Aquel empate en septiembre de 2024, en un partido de ritmo de Tercera, debió indicarle al club que esto no iba a ser fácil, y así viene siendo. Ahora regresa para constatar el nivel de profesionalidad de una plantilla que se ha dejado ir durante toda esta segunda vuelta. Parece existir el convencimiento, al menos por parte de Lasheras, que todavía se puede pelear al menos por la Copa del Rey, objetivo que resulta tan importante como para no desvelar su futuro.
Lo que pone en interrogante la planificación de la próxima temporada. Da la sensación -que nadie se encarga de resolver- de que todo se encuentra en punto muerto hasta que el actual entrenador decida si continúa como director deportivo de la entidad. Perder este domingo dejaría a la primera plantilla sin objetivo alguno por el que pelear en las últimas tres jornadas, lo que podría modificar el discurso externo que ahora mismo lanza Lasheras durante sus intervenciones.
Mientras tanto, la primera plantilla se aferra al triunfo ante el Anguiano para convencerse de que todavía pueden ser competitivos y ganar partidos de fútbol, que es algo que no ha hecho durante toda esta segunda vuelta ni tampoco como visitante, porque la UD Logroñés, lejos de Las Gaunas, ha ganado esta temporada tan solo tres partidos. Insuficiente como el objetivo de pelear por la Copa que incluso impide hablar con claridad y tomar decisiones acorde a los resultados.


