Los montes respiran de otra forma tras los sucesivos chaparrones que ha protagonizado el invierno y el comienzo de la primavera. Unas lluvias, sin duda, que han servido de sosiego para una ganadería extensiva que arrastraba varias primaveras de secano en la sierra riojana, con unos pastos que poco o nada podían alimentar al ganado.
En la comarca de Anguiano, Enrique Serrano, ganadero de vacuno de esta localidad, asegura que nunca antes había vivido unos meses de febrero y marzo tan lluviosos como los de este 2025. Y es que precisamente la estación meteorológica de esta localidad que controla SOS Rioja registró en marzo casi 100 litros por metro cuadrado, cuando la media de este mes venía siendo de 64 litros.
A aguas pasadas (y aguardando las que asoman ya por el horizonte) Enrique respira mucho más tranquilo de cara a la temporada estival. Sus vacas pastan en la zona del Monasterio de Valvanera y remarca el importante ahorro en piensos, tanto de forraje como concentrados.
«Es cierto que no ha sido un invierno bueno en cuanto a nieves, pero ha llovido tanto que la suplementación que les damos va a ser mucho menor que otros años. Al final es por completar su alimentación con minerales que no pueden obtener de los pastos, pero comida tienen de sobra en el monte», apunta. Un escenario que nada tiene que ver con la primavera del año pasado, de la que tiene un muy mal recuerdo: «Ya veníamos de años secos en los que tampoco había paja y la que poca había era muy cara, así como los forrajes. Fue muy angustioso porque el coste para alimentar a los animales era de un gasto extraordinario».

Rebaño pastando en la zona de Ajamil de Cameros.
Ese optimismo se respira también desde la explotación ovina de Cristina Galilea en Ajamil de Cameros: «Estamos muy contentos con todo el agua que ha caído, aunque reconozco que llegó un momento en el que pensábamos, ¿va a parar ya de llover?. Ha llovido, además, de muy buena forma, pausada y prolongadamente. Luego ha salido el sol y ha acompañado la buena temperatura, así que ha sido perfecto porque los brotes ya avanzan a tope. Y más lluvia que viene, porque esto no ha acabado aún».
Con todo ello, ya sabe que el suplemento para las ovejas esta vez «va a ser mínimo o casi nulo». Coincide que está en la época de parideras, momento en el que siempre hay que aportar más alimentos con minerales que no encuentran de forma natural en el campo y que «ayuda a las ovejas a que produzcan más leche para el cordero». Por otro lado, para aquellas ovejas vacías (sin corderos) y las nuevas corderas que cría es «una muy buena noticia».
«El año pasado los animales pasaban mucho más rato pastoreando en busca de la escasa hierba que había, pero ahora con lo poco que andan ya se sacian, lo que también es beneficioso para ellas», apunta la ganadera camerana. Tanta es la diferencia que calcula que el año pasado tuvo un sobrecoste en alimentación de entre 20 y el 30 por ciento en lo referido a la paja y hierba seca. «Pero el encarecimiento tuvo mayor efecto en el vacuno y caballar porque aquí la aportación tiene que ser mucho mayor. Algunos ganaderos me hablaban que el coste fue prácticamente de un 50 por ciento más, mientras que en el caso de las ovejas o las cabras estas sí pastan vegetación arbustiva y herbácea, por lo que los gastos no se disparan tanto», explica.


