Los profesores del CRA Alto Cidacos en Arnedillo se han ganado este año las vacaciones de Semana Santa con creces. No solo por el agotador trabajo con los niños, sino por las extraordinarias peripecias que han tenido que afrontar para llegar a su lugar de trabajo en las últimas semanas. Después de que un imponente derrumbe bloquease la carretera que les permitía acceder a la escuela de manera habitual y lejos de amilanarse, los docentes han buscado soluciones. Si no era una, era otra.
La primera opción fue que los profesores recorriesen la larga ruta alternativa: un trayecto de más de una hora desde Arnedo, pasando por Cornago. Esta ruta, aunque más larga, aún les permitía llegar a su destino. Pero hace unos días, debido a las obras que también afectan a esta vía, los docentes se vieron obligados a abandonar incluso esa opción. «Es imposible ir por allí los días de niebla, no hay guardarraíles, íbamos a terminar cayéndonos por algún precipicio, nos íbamos a matar».
Ahora, han decidido dejar sus vehículos a un lado de la carretera principal y adentrarse en un estrecho camino de montaña que los vecinos del pueblo han habilitado. Este sendero, aunque no es un paseo por el parque, les ofrece menos riesgos que la carretera, que en algunas zonas es prácticamente intransitable.
El trayecto a pie, que algunos podrían describir como «el camino de los valientes», supone un esfuerzo adicional de unos quince minutos. Durante este tiempo, los maestros atraviesan campos y sortean piedras, hasta llegar a un punto donde otro vehículo, dispuesto a ayudar, les recoge para finalmente llevarlos hasta el colegio.
Sin embargo, lejos de rendirse ante las dificultades, el equipo educativo ha logrado mantener la moral alta, apoyándose en su vocación y su responsabilidad hacia los niños. «Lo que nos mantiene en pie es la responsabilidad con los niños. Sabemos que la escuela es necesaria. Si no llegamos, ellos se quedarían sin sus clases, y eso no podemos permitirlo».
Aunque las instituciones están trabajando a toda velocidad para habilitar un nuevo acceso al municipio, que permitirá que la carretera vuelva a ser transitable, los últimos días han sido complicados. Las obras, que se están realizando de forma urgente, tienen previsto finalizar el próximo miércoles, si todo marcha según lo planeado. «Esperamos que para la vuelta de las vacaciones nos hayan abierto el desvío que están construyendo», comentan con la esperanza de que este inconveniente quede solucionado lo antes posible.
A pesar de las dificultades logísticas, los profes no ha perdido su espíritu de equipo ni su buen humor. «Empezamos la mañana ya haciendo deporte, tampoco está tan mal». Los niños, aunque ajenos en gran parte a las peripecias de sus maestros, continúan disfrutando de sus clases. Para ellos, el único cambio visible es que a veces los maestros llegan con algo de barro en los zapatos.


