Agricultura

Sinergias agrarias para ‘cultivar’ el relevo generacional

Víctor Esteban e Inaxio Arin participan en un ambicioso proyecto para asegurar el relevo generacional en el agro

Inaxio Arin (izquierda) y Víctor Esteban, en la explotación apícola de este último en Ezcaray. | Fotos: Leire Díez

Entre colmenas andan estos días Víctor Esteban e Inaxio Arin. El primero, natural de Ezcaray, y el segundo, llegado desde Tolosa. Ambos reflejan la importancia de rejuvenecer el sector primario desde sus respectivas explotaciones apícolas, compartiendo conocimientos y aprendiendo el uno del otro. Porque en eso consiste el Programa CULTIVA del Ministerio de Agricultura. Una iniciativa en la que la Unión de Agricultores y Ganaderos de La Rioja (UAGR-COAG) participa este año por primera vez y que organiza durante estos meses hasta seis estancias formativas en la región destinadas a diez jóvenes profesionales instalados en la agricultura o la ganadería para fortalecer vínculos entre unos y otros y conocer diferentes zonas y maneras de producción y gestión.

De todo ello han hablado durante el programa de La Voz del Agro estos dos jóvenes participantes en el nuevo capítulo. Por un lado, Víctor, quien ejerce como formador después de que el año pasado cambiara las tornas y fuera alumno en una explotación aragonesa. Y a su lado, Inaxio asumiendo el papel de aprendiz por una semana entre los enjambres de la Sierra de la Demanda para poder aplicar en sus colmenas lo que aprenda aquí. Fue él, de hecho, quien eligió la explotación de Víctor para formarse: «Conocía su proyecto y me parecía interesante su manera de trabajar, sobre todo la juventud que hay en el mundo de la apicultura y que cada vez es menos».

«Lo bueno que tienen estos intercambios es que la apicultura en general es tan diferente y tan diversa en función de la zona, las floraciones y el tipo de explotación que llevas que al final, vayas a donde vayas, creo que siempre se saca algo positivo. Esto es un aprendizaje para los dos y, además, en este caso ambas explotaciones comparten un a filosofía similar de acercar la apicultura a la sociedad a través de visitas, promoviendo que se conozca el trabajo del apicultor y de la abeja», remarca Víctor. Ambas explotaciones realizan el ciclo entero, elaborando y vendiendo la miel al público, así que la mayor diferencia recae en el tamaño de una y otra. Así, el de Ezcaray ronda las 500 colmenas, mientras que Inaxio roza el centenar. «La idea poco a poco es ir creciendo conforme vayamos aprendiendo de las abejas para poder controlarlas todas bien, con la idea de llegar a las 250 o 300 colmenas para que el proyecto sea viable en todos los sentidos».

Inaxio Arin, apicultor de Tolosa. | Foto: Leire Díez

El de Tolosa puso en marcha su explotación hace unos tres años y poco después impulsó junto a un compañero el proyecto Balerdipeko Erleak en tierras de Guipúzcoa. Un modelo de apicultura joven que trabaja con la abeja negra, la raza autóctona de la zona, y que trashuma entre las faldas del monte Balerdi y los montes de Navarra, llegando incluso a algunas zonas de Álava en función de la floración.

«En nuestra zona de Gipúzcoa la primavera es muy corta y las floraciones se concentran mucho entre mediados de marzo y hasta junio y a partir de ahí ya no hay nada de flor prácticamente. Así que antes de que empiece la floración en Gipúzcoa las llevamos a Navarra y después las movemos a zonas más altas de montaña donde puede haber bezo y esas floraciones que nosotros no podemos encontrar en nuestra zona porque no es tan mielera», apunta el joven de 26 años.

Formado en la escuela de gastronomía del Basque Culinary Center de San Sebastián, la cocina no ha dejado de ser parte de sus planes, así que Inaxio quiere buscar un nexo de unión entre esta y la apicultura. Porque para ambas existe las recetas del éxito. «La idea es aplicar la apicultura más allá de los productos típicos como la miel, elaborando también dulces, hidromiel u otros subproductos como el propóleo o el polen e incluso cremas».

Víctor Esteban, con un cuadro de miel. | Foto: Leire Díez

La apicultura en la era digital también tiene su aquel, y según Víctor, a veces puede generar confusión: «Las redes sociales permiten acercarte a otros productores pero igual ves que un apicultor de otra zona ya está haciendo enjambres y partiendo las colmenas mientras que tú las tienes paradas y eso a veces te puedes desesperar. Pero a su vez creo que una cosa que estamos haciendo bien los jóvenes es que estamos manteniendo la relación entre nosotros. Hemos creado incluso un grupo de jóvenes apicultores de diferentes zonas y eso no tiene nada que ver con la apicultura antigua que hemos conocido en la que era más habitual ver distancias y peores relaciones».

Pese a que hay casos de jóvenes instalados en la apicultura, reconocen que cuesta verlos porque no deja de ser «un sector en el que hay que invertir mucho tiempo y dinero, además de que para que salgan las cosas bien depende de muchos factores y no es fácil, por no hablar de que aquí no podemos contar con gente para que te cubra durante un tiempo determinado».

Víctor Esteban, en uno de sus colmenares en Ezcaray. | Foto: Leire Díez

Una de las principales problemáticas que ha tenido este año Víctor son las bajas temperaturas del inicio del año. Un astro que ha ralentizado mucho a las abejas y que le ha obligado, por primera vez, a trasladar parte de las colmenas a una plantación de almendros del valle del Ebro. «Se metió el frío en febrero y ha durado hasta finales de marzo, así que las previsiones que habíamos hecho de alimentos ha habido que modificarlas, además de que había días que no se podía trabajar o nos encontrábamos con accesos intransitables por las lluvias. Ahora ya empieza a haber campo porque hasta ahora no se ha visto una flor y, aunque llueva, las temperaturas son diferentes».

Recuerda que el año pasado en cuanto a floración la primavera fue perfecta: «El año pasado fue una bomba y este se espera que también lo sea, pero con la diferencia de que las abejas no van a estar como el año pasado. Al final lo importante de la apicultura es que la abeja llegue bien en el momento de la floración y este año van con mucho retraso». Paciencia y mucho control para tener a punto todas las colmenas que tiene repartidas por fincas de colza, a orillas del río Oja y también en pueblos de alrededores.

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