La Rioja

2025, Odisea a Logroño: «Algunos hemos llegado a casa pasadas las cuatro»

No eran cuatro. Más de cuarenta pasajeros han vivido este jueves (y parte del viernes) una de esas historias que solo parecen pasar cuando hablamos de los transportes en La Rioja. Todo empezaba cuando el vuelo de las 9 de la noche de Barajas a Agoncillo era cancelado sin previo aviso. ¿Motivo? Aena explica a NueveCuatroUno que ellos nada han tenido que ver. «El aeropuerto y las condiciones meteorológicas eran correctas, ha sido una decisión de la compañía. Pasa pocas veces, pero pasa», han explicado desde la empresa que gestiona los aeropuertos españoles.

Y ahí empezó la aventura. Tras la cancelación, comunicada a los viajeros apenas hora y media antes del despegue, a los afectados se les ofrecieron dos alternativas: esperar al vuelo del día siguiente, aunque en la web del aeropuerto no aparece ningún vuelo programado a esa hora en estos momentos, o bien viajar en autobús, que saldría de Madrid a las 21.30. La mayoría optó por esta última opción sin imaginar que el trayecto acabaría convirtiéndose en un viaje interminable.

El autobús tomó la ruta por Soria en un trayecto de más de cuatro horas y media con una parada obligatoria para cumplir con los tiempos de descanso del conductor. Finalmente, el vehículo llegó a Logroño pasadas las dos de la mañana, muy lejos del horario previsto para el aterrizaje del vuelo cancelado. «Es que significa pasar de llegar a las diez de la noche a las dos de la mañana pasadas».

Sin embargo, los problemas no terminaron ahí. La parada del autobús estaba prevista en la estación de autobuses de Logroño, lo que generó el enfado de varios pasajeros que tenían su vehículo en el aeropuerto de Agoncillo. Tras las quejas, el autobús se dirigió finalmente hasta Agoncillo, pero allí esperaba una última sorpresa: el aeropuerto estaba cerrado. «Al menos si nos hacen venir en autobús que tengan abierto el aeropuerto para poder coger nuestros coches».

Los afectados tuvieron que llamar a familiares para que los recogieran en plena madrugada y volver al día siguiente a por sus coches. Un problema aún mayor para la gente de otros municipios. «El problema es que no todos vivimos en Logroño, muchos venimos de otros municipios», lamentaba uno de los pasajeros, que en lugar de llegar a su destino a las 11 de la noche, no pudo hacerlo hasta pasadas las cuatro de la mañana.

Por el momento, la compañía aérea no ha dado explicaciones sobre la cancelación del vuelo, dejando a los viajeros con una única certeza: lo que debía ser un simple trayecto de 50 minutos, terminó convirtiéndose en una odisea nocturna digna de recordar.

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