La separación de poderes es uno de los pilares fundamentales de cualquier democracia moderna. Sin embargo, en los últimos meses (años) ha crecido entre la ciudadanía la sensación de que esa línea entre lo político y lo judicial se está desdibujando. Casos mediáticos, denuncias cruzadas entre partidos y una exposición constante de jueces e investigaciones en los medios alimentan la percepción de una justicia politizada. Aunque en La Rioja, por suerte, estamos a salvo del circo en el que se ha convertido todo lo que hay a pocos kilómetros a la redonda del Congreso de los Diputados, le preguntamos por este asunto a Javier Marca, presidente del Tribunal Superior de Justicia de La Rioja, en su visita al BAR de NueveCuatroUno. No rehuye el tema (como ninguno): «Esa idea es profundamente errónea. Los jueces actuamos con absoluta y total imparcialidad».
Marca habla con la autoridad de quien lleva más de tres décadas en la carrera judicial. «Nunca, en 32 años de ejercicio, he recibido una llamada, una presión o una orden de ningún poder político. Nunca. Ni yo ni ninguno de mis compañeros. Nadie me ha dicho lo que tenía que hacer, nadie ha intentado corromperme. La percepción que los propios jueces tienen de su independencia es muy buena».
Para el presidente del TSJR, parte del problema radica en una confusión recurrente: se identifica al Poder Judicial con su órgano de gobierno, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Y eso distorsiona el debate. «Como no se podía renovar el Consejo por disputas políticas, se le prohibió por ley ejercer una de sus funciones clave: los nombramientos discrecionales. Eso generó un colapso. Pero no fue culpa del CGPJ, sino de una decisión legislativa. Luego se criticó que no hiciera nombramientos, cuando no podía hacerlos. Es absurdo».
Otro punto de confusión es el papel del Tribunal Constitucional. «Hay quien lo señala como ejemplo de justicia politizada, pero es que el Constitucional no forma parte del Poder Judicial. Es un órgano político, elegido por los políticos, con la única misión de verificar si las leyes y resoluciones se ajustan a la Constitución. No es un tribunal ordinario. El intérprete supremo de la ley es el Tribunal Supremo, no el Constitucional», subraya.
Más allá de la confusión institucional, el presidente del TSJR advierte de un fenómeno que, en su opinión, está debilitando la imagen de la justicia: el uso abusivo de los tribunales por parte de los partidos políticos. “Muchas controversias que deberían resolverse en el ámbito político se judicializan innecesariamente. Y después se critica al juez que le toca el caso. Es un sinsentido”.
Marca lamenta que se haya instalado una dinámica perversa: “Primero judicializan un tema que debería haberse resuelto con diálogo político. Luego critican al juez por investigar demasiado, por investigar poco, por tardar mucho o por ir demasiado rápido. Es imposible quedar bien con todos. Siempre se dice que hay guerra sucia judicial, pero los instructores de estos casos no salen en los medios, no hacen declaraciones. Lo único que hacen es trabajar en silencio”.
También señala la dificultad añadida de instruir causas mediáticas, que suelen ser largas, complejas y plagadas de obstáculos: testigos que no declaran, pruebas que desaparecen, móviles que se pierden… “Y en medio de todo eso, cada paso del juez se analiza en tiempo real, se discute, se politiza. Eso no es normal”.
Marca también carga contra la costumbre de atacar públicamente a los jueces cuando una investigación no favorece a determinado partido. “El día que un juez archiva una causa, ese día nadie se acuerda. Pero si instruye, le caen todas las críticas. Y no se entiende que cada una de sus decisiones puede ser recurrida ante una sala compuesta por tres magistrados. ¿También están en el ajo? ¿También esos tres están confabulados?”.
Por último, lanza una reflexión sobre la responsabilidad de los actores políticos: «¿Por qué los denunciantes sistemáticos en estos casos son siempre los partidos? ¿Dónde están los sindicatos, las patronales, los colegios profesionales? Todo esto demuestra que se está usando la justicia como herramienta de confrontación política. Y eso es peligroso para la democracia».
Frente a todo ese ruido, Javier Marca reivindica una justicia independiente, silenciosa y profesional. Una justicia que, como él defiende, actúa guiada únicamente por la ley. “No somos políticos. Somos jueces. Y trabajamos para garantizar los derechos de todos, sin importar colores ni consignas”.
El BAR de NueveCuatroUno
Séptimo capítulo de la cuarta temporada del BAR (el audio completo de la entrevista está disponible en Ivoox, iTunes y Spotify).


