La Rioja

«El reto de las setas y el champiñón es aumentar su consumo»

José Ramón Abad, de Shii-take Rioja (Autol). | Fotos: Shiitake-Rioja

El sector fúngico riojano afronta una época de cambios y desafíos para atender a las nuevas tendencias y mantener la viabilidad de sus explotaciones. Una época marcada también por el Plan Estratégico Sectorial del Champiñón y de la Seta 2024-2027 diseñado para afrontar los retos actuales, mejorar la competitividad de los productores y consolidar este sector como motor de empleo y desarrollo socioeconómico.

De vaivenes entiende bien José Ramón Abad después de tres décadas dedicadas al cultivo de las setas desde la localidad de Autol. Él es el mayor productor de setas de la variedad shiitake ecológicas a nivel nacional (con una producción anual que ronda las 260 toneladas). De ellas, el 70 por ciento salen al mercado como producto ecológico bajo el sello del CPAER, mientras que el resto se venden como convencional. Sin embargo, ninguno de los dos mercados pasan por su mejor momento.

Abad reconoce que en los últimos tres o cuatro meses el consumo ha caído entre un 15 y un 20 por ciento, tanto en setas como en champiñón (de esto no cultiva), aunque opina que «esta bajada es generalizada en todos los productos agrícolas». Por suerte, asegura que los mercados de los productos ecológicos se mantienen en buenas posiciones.

«El ecológico es un subsector que no tiene grandes subidas ni tampoco grandes bajadas en cuanto a fluctuaciones de precios y demandas», apunta, lo cual en esta situación actual le está beneficiando.

«Pero la necesidad de aumentar el consumo en uno y otro mercado es palpable. El reto está ahí, tanto para lo convencional, para que no caiga más, como el producto ecológico, para que gane más demanda. Lo suyo sería volver a niveles de comercialización de 2020, 2021 y 2022. Así, si logramos aumentar las ventas también podremos sembrar más y, por tanto, aumentar la producción», remarca.

Si bien el sector de las setas se mantiene más estable, Abad reconoce que el del champiñón está afrontando en estos últimos años un proceso de reconversión que implica «un cribado» en el que están despuntando aquellas empresas que están asimilando nuevos procesos. «Ahora se está volviendo a hablar de la planta para la tercera fase del champiñón, en la que el compost llega ya germinado a los cultivos y evita así mucha contaminación, al tiempo que se aumenta la producción porque puedes hacer más siembras a lo largo del año. Ya hay cultivos de este tipo en Autol y Pradejón», apunta el productor. Unos cultivos modernos y climatizados que van ganando presencia.

«El champiñón no necesita tanto aire de la calle para conservarse, por lo que es más rentable su climatización ya que necesita menos temperatura para producir. En las setas, en cambio, está habiendo menos reconversión porque es más difícil. Al final las setas no se pueden climatizar porque sería inviable económicamente, por no hablar del consumo energético que implicaría».

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