El buen concepto que se le ha intuido a Javier Torres ‘Bombita’, novillero formado en la escuela taurina de Sevilla, ha sido lo más destacado del festejo celebrado esta tarde en Arnedo. Un lote demasiado deslucido, rebrincado el primero y parado y saliendo siempre desentendido el corrido en cuarto lugar, impidieron que el novillero de Ubrique llegara a materializar en plenitud aquellas buenas maneras que se le adivinan, tan evocadoras de épocas pasadas como insólitas en los que hoy intentan abrirse un hueco en el toreo.
Alcanzó cotas de buen toreo en el saludo a su segundo a la verónica, jugando bien los brazos, ganando terreno, imprimiendo cadencia y templando aquellas buenas embestidas que regaló de salida el eral de Galbarín. Se pararía luego este, quedándose sin apenas pasar del medio muletazo y saliendo siempre con la cara alta y muy desentendido. Inició ‘Bombita’ su trasteo sentado en una silla al hilo de las tablas y pudo después ahogar un tanto las embestidas del animal en la primera serie con la mano derecha. Sabedor de lo poco que tenía entre manos, decidió ‘Bombita’ alejarse de sus buenas formas para, acortando las distancias, conseguir cierta continuidad en unas series postreras dejándole las telas en la cara a su enemigo. Dejó una buena estocada y paseó un trofeo.
La novillada de Galbarín, muy bien presentada, trajo consigo más violencia que entrega; encastada toda ella, sobrepasada la frontera de la mansedumbre y tan alejada de la raya de la bravura. Con genio toda ella. Siempre tan rebrincada. Cierto es que los novilleros tampoco hicieron mucho por limar aquellos defectos con margen de mejora. Parece como si la asignatura de la lidia sea ya algo propio de planes de estudios del pasado. Precisó el encierro mucho más mando y algo más de pausa.
Así las cosas, el inicio de trasteo de ‘Bombita’ a su primero, por alto, no pareció el más apropiado. Como tampoco la forma de atosigar al de Galbarín en las primeras series con la mano derecha. Más asentado al natural, pero con el animal ya a la defensiva, sus buenas formas no terminaron de llegar a los tendidos. La suavidad en el manejo del percal a la verónica fue lo más positivo de este primer acto.
La disposición de Diego Mateos, alumno de la escuela de Salamanca, fue casi todo lo anotado en su haber. Recibió a sus dos enemigos de rodillas frente a la puerta de toriles para pecar de una más que defectuosa colocación, máxime ante el lidiado en segundo lugar. Paseó de este un trofeo gracias a un final vanguardista jalonado de circulares y luquecinas tan de estos tiempos. Su segundo trasteo resultó alborotado y hasta por debajo de las escasas virtudes de su oponente.
No consiguió David Gutiérrez, formado en Badajoz, sujetar a su primer enemigo en la muleta. Cierto que fue este otro toro huidizo, pero tampoco el novillero terminaba de rematar los muletazos para conseguir un mínimo de ligazón. Un nuevo final explosivo, circulares, bernadinas y un desplante, rematados por una estocada de efecto fulminante, le sirvió al extremeño para pasear un trofeo. Una larga cordobesa, rebosante de temple, a modo de remate en el quite de ‘Bombita’ fue lo mejor de este tercer acto.
Cerró plaza el eral de más pies y, por lo tanto, el de mayor transmisión. Un ir y venir sin la más minima entrega ahora tampoco. Recorrió Gutiérrez excesiva plaza acompañando aquellas incansables embestidas casi siempre acabadas con la cara alta y buscando terrenos de nadie. Dos series al abrigo de las tablas, donde el de Galbarín no encontraba la salida deseada, surgieron con cierta ligazón y, por tanto, con emoción. No resultaron muy apropiadas aquellas manoletinas ofreciendo tanta distancia a un astado que todavía seguía yendo y viniendo sin descanso. Los fallos a espadas echaron por tierra cualquier opción de premio.
La ficha
Plaza de toros de Arnedo. Final del Zapato de Plata. Cerca de dos tercios de plaza en tarde fresca.
Erales de Galbarín, bien presentados, deslucidos en conjunto. Destacó el sexto por movilidad. Encierro falto de entrega y en el filo de la mansedumbre.
– Javier Torres ‘Bombita’: saludos y oreja.
– Diego Mateos: oreja y silencio tras aviso.
– David Gutiérrez: oreja tras aviso y vuelta tras aviso


