Carlos Lasheras ya trabaja en chándal. Lo ha hecho por primera vez. Un hecho inusual tras una jornada de martes sorprendente por la destitución de Yayo y el paso adelante de Carlos Lasheras para situarse al frente del primer equipo de cara a esta recta final de temporada, con siete partidos por delante.
El nuevo entrenador ha vuelto a verse de entrenador veinte años después. Es el tiempo que ha pasado lejos de los terrenos de juego, desde que tomara la decisión de dejar de entrenar para dedicarse a la dirección deportiva, en donde ha logrado éxitos (ascensos) con el Mirandés, la UD Logroñés, el Sestao y buenas temporadas, por ejemplo, en la Ponferradina. Ahora vuelve a vestir en chándal para entrenar a un equipo que no está rindiendo a la altura.

Julio Bañuelos, a la izquierda, tras él, Lasheras y Dulce.
Según Félix Revuelta, ha sido Carlos Lasheras el encargado de dar este paso adelante, y recupera un banquillo dos décadas más tarde, cuando a buen seguro ni él se lo esperaba. A su lado ya le ayuda Julio Bañuelos, exjugador y técnico de su confianza.
Carlos Lasheras lleva sin sentarse en un banquillo desde el año 2005. Ha llovido mucho desde entonces. Nunca ha entrenado por encima de la vieja Segunda B, que se podría corresponder a esta nueva Segunda Federación. Aquella vez fue un hecho puntual. Dirigió solo un partido al frente del Alavés B, con derrota ante la Gimnástica de Torrelavega. Más extensa fue su experiencia en el Aurrerá. De 1998 a 2001, en varias etapas. 28 partidos, con nueve victorias, otros tantos empates y diez derrotas. Y en 2001 se puso también para solventar una crisis y perdió cinco encuentros, empató dos y ganó dos partidos. Ésta es la experiencia de Carlos Lasheras en los banquillos.


