Félix Revuelta, presidente de la UD Logroñés, ha repasado la difícil actualidad blanquirroja en una entrevista a Onda Cero. Tras confirmar lo contado minutos antes en NueveCuatroUno: Lasheras es el nuevo entrenador blanquirrojo en sustitución de Yayo Urzay, el propietario ha lanzado varios mensajes relativos a la masa social: «Los aficionados están descontentos, pues imagínate cómo estoy yo. Últimamente voy al fútbol y me voy en el segundo tiempo, porque me va a dar un infarto. Tengo 78 años y no quiero morirme en en el campo».
En ese sentido, se ha referido a la carta abierta que dirigió a los aficionados pidiéndoles apoyo: «A lo mejor no me expliqué bien, lo que necesitaba es que animaran. Hay una serie de aficionados que animan. Solo les pedí que animaran, porque lo que no puede ser es que haya un señor que, antes de empezar, ya está pitando. Hombre por favor, seamos un poco serios. A mí me gustaría que cuando un señor pita por pitar cuando acaba de empezar el partido se enfrente a él. Porque no le hace ningún beneficio al club».
«Pitar por pitar no, porque acaba de empezar el partido, entiendo que en un momento dado si el equipo funciona mal, pues puedan pitar. Cada uno tiene un comportamiento diferente, me merece todo el respeto. Yo nunca pitaré al equipo, siempre intentaré animar. Sé que lo van a hacer mal y bien, porque la vida es así», ha reconocido. De esa forma, ha puesto como ejemplo a la afición inglesa, de la que ha afirmado que siguen animando aunque su equipo pierda por 5-0.

Félix Revuelta también ha opinado acerca de la posible disminución de la masa social si el equipo sigue en Segunda Federación: «Tengo un camino, si lo resolvemos vendrán y si no, no puedo hacer nada. Lo que no pueden dudar es de mi trabajo, mi profesionalidad y de mi inversión. No es una cuestión de dinero, nosotros subimos a Segunda desde Primera Federación con el presupuesto más bajo. No sé qué funciona, porque el fútbol es una asignatura muy difícil para mí».
«Si algunos aficionados no siguen, no pasa nada, yo voy a seguir. Si no siguen, estupendo. Yo voy a ser el socio 200, yo voy a seguir, si quieren venir conmigo. Aquellos socios que vienen de años atrás para mí van a tener una prioridad diferente. Los que abandonen el camino, pues qué voy a hacer, lo respeto porque es su opinión. Si apoyamos, llegaremos a los resultados, pero no puedo decirle a nadie que me siga o deje de seguir».
Revuelta reconoce errores en la gestión
Respecto a la planificación deportiva, Revuelta ha reconocido ciertos errores. Con Lasheras, ya han pasado cuatro entrenadores por el banquillo en veintisiete jornadas. El primer técnico fue Miguel Flaño, que el presidente considera que no debió contratar: «Está claro que fue un error por mi parte, tanto por su falta de expediente como por ser de Osasuna, con la guerra que tenemos nosotros con el Osasuna». El navarro fue destituido en la jornada 13 y fue sustituido por Sergio Rodríguez, hasta entonces gerente de la entidad.
Sergio se mantuvo en el puesto hasta la jornada 25, cuando dejó su puesto. Fue por voluntad propia, como ha confirmado el propietario blanquirrojo: «Me dijo, Félix, no puedo con este equipo, no lo entiendo, no sé qué hacer, ya me he vuelto loco y no sé cómo sacar partido de ellos. Están bien, funcionan bien, pero luego en el campo se asustan». En esa misma respuesta, Revuelta ha afirmado que sugirió a Sergio contratar «a un psicólogo o un psiquiatra», con el fin de resolver un problema del que desconoce la solución.
De hecho, el presidente ha asegurado no tomar decisiones deportivas: «Para tomar la decisión de Lasheras, he hablado con Juanjo Guerreros, con Sergio, con todos y la he aceptado. Cómo voy a ser director deportivo o entrenador si no sé. Yo soy empresario, cada uno sabe de lo que sabe». Por lo tanto, siempre reconoce fiarse de las decisiones de sus técnicos o ayudantes. Unas pautas que, según ha reconocido en diversas ocasiones a lo largo de la entrevista, han fallado.
Revuelta también se ha referido al asunto de las salidas nocturnas de los futbolistas. No tiene noticias sobre ninguna multa: «Si cogen a algún futbolista, tengo claro que se les sanciona económicamente, que es lo que más les duele. Si el club se entera de que hay señores que hacen mala vida, se van inmediatamente al banquillo y les sancionamos. Nos interesan los quieren jugar al fútbol y además, quieren ser personas. Vigilamos que los niños estudien y se comporten, que los padres se comporten. Tenemos una responsabilidad social».
El primer equipo no acompaña a la cantera
A él, la Ciudad Deportiva y el fútbol base «le dan alegrías continuamente», al contrario que un fútbol profesional donde «todo han sido decepciones». Todo, salvo el ascenso a Segunda División. De hecho, ha declarado que, en este momento, «querría librarse de ir a las cinco de la tarde a Las Gaunas». Aun así, ha mostrado su voluntad de seguir luchando: «Tengo un proyecto, pero no un equipo que me acompañe».
Y por último, ha expresado su voluntad de mantener la propiedad del club: «No voy a vender, quiero seguir siendo presidente del Logroñés porque es mi tierra y no quiero que lo gestionen desde fuera. Yo un 40 por ciento sí quiero negociar, pero un 80% no. No sé lo que harán mis hijos, pero yo no voy a vender».


