Cultura y Sociedad

La ONG Accem inaugura su sede en Logroño: «Cuando acogemos, acogemos a personas»

El primer contacto de Accem con La Rioja fue en enero de 2024. Empezaron «trabajando con una familia de Gaza que decidió moverse a La Rioja porque tenían red familiar y se hizo una intervención social integral desde Burgos», cuenta Lara Sánchez, responsable de Accem en Logroño.

Se instalaron en La Rioja, aún sin sede propia, en septiembre de ese mismo año. Empezaron con treinta plazas de acogida dentro del Sistema de Protección Internacional. A día de hoy, ese número ha crecido hasta alcanzar las 42 plazas. Estos meses, hasta que por fin han podido inaugurar su sede en Logroño, fueron «empezando poquito a poco, con pasitos pequeños porque al principio estábamos en una oficina de coworking, entonces fue complicado», explica Irene, la psicóloga de Accem en La Rioja.

Desde septiembre han estado trabajando con personas procedentes de diferentes lugares: «Ucrania, Rusia, Colombia, Venezuela, Senegal, Mali…», enumera Lara. «La diversidad de nacionalidades es muy grande porque responde al mundo en el que vivimos. Vivimos en un mundo muy convulso, donde son muchos los países que están en guerra, donde son muchos los países en los que, lamentablemente, se vulneran los derechos humanos y donde las personas se ven obligadas a huir de sus países en la medida en que su vida está en peligro», señala Olga Águila, responsable de Accem en La Rioja.

Aunque ahora su trabajo «está bajo el paraguas del sistema de Protección Internacional del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones», Lara señala: «Llevamos muy poquito tiempo en La Rioja y estamos abiertos a ir detectando qué necesidades hay en el territorio. Al fin y al cabo, nuestro trabajo es aunar sinergias y trabajar por la defensa de los derechos de las personas».

En este proceso de acogida, Accem hace un acompañamiento integral y multidisciplinar. «Durante el tiempo que las personas están acogidas con nosotros, buscamos que alcancen esa autonomía para poder llevar una vida plena y su integración en Logroño. O, si deciden desplazarse a otros lugares donde tengan redes de apoyo, el poder darles las herramientas y los recursos para que puedan hacer una vida independiente», explica Lara.

«Para nosotros es vital trabajar en red, en colaboración, es vital trabajar desde la cultura de paz y en una sociedad plural y que en esa convivencia podamos enriquecernos todas las personas», afirma Olga. «Cuando acogemos, acogemos a personas», recuerda.

«Nuestro equipo está formado por cuatro trabajadores sociales, una abogada, una psicóloga, una profesora de castellano, una persona de administración y una orientadora laboral, que también cumple con funciones de protección laboral», cuenta Lara.

Para Irene, «este es un trabajo bonito porque al final trabajas con personas, no es aburrido porque cada día te pasa algo diferente, pero sí es difícil porque ellos vienen con unas historias y unos traumas bastante fuertes desde su país».

Entre todos los problemas a los que los refugiados tienen que hacer frente al llegar aquí están las dificultades de acceso al mercado laboral. Sobre todo, para trabajar de algo relacionado con lo que estudiaron en sus países de origen. «Vienen con unas expectativas muy altas. Con carreras ya cursadas pero que aquí no les sirven para trabajar. Eso es una muralla y una piedra en el camino muy grande».

El idioma es una de las primeras y más grandes barreras a las que tienen que enfrentarse las personas refugiadas. No poder manejarte en la lengua no te permite alcanzar una autonomía, ni desenvolverte con tranquilidad. Por ello, desde Accem ofrecen clases de español a los recién llegados. «Tenemos una profesora de castellano y ellos aprenden poquito a poco. Da gusto ver cómo van aprendiendo, porque con los perfiles que teníamos desde el primer día han tenido un avance muy grande en el idioma», explica Irene.

La vivienda es un problema que trasciende a toda la sociedad. Los requisitos para poder alquilar son cada vez más exigentes y los precios son más elevados. Para estas personas que están en una situación de vulnerabilidad, se agrava: «Es una situación que nos preocupa, porque la vivienda favorece todos los procesos de autonomía y de inclusión», explica Olga.

«Agradecemos la acogida que se nos ha dado, porque desde el primer momento hemos tenido las puertas abiertas de la administración y de otras entidades que trabajan en línea con nuestro trabajo. Y también queremos dar las gracias por la bienvenida tan cálida que hemos recibido», señala Lara.

Olga también se suma a los agradecimientos por este recibimiento «tan amable por parte de todas las administraciones, de todo el tejido asociativo y de las entidades especializadas en migración, que favorece mucho todo el trabajo y la implantación en el territorio».

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