La crecida que sufrió este pasado fin de semana el río Iregua, especialmente en las estaciones de Villoslada e Islallana, estuvo motivada por las lluvias que cayeron durante la tarde del sábado, pero fue la gestión de la presa del embalse de Pajares, que abastece a esta cuenca riojana, la que permitió que no se produjeran males mayores por posibles anegamientos.
Aquí entra en juego el volumen de resguardo, que es el margen que se deja vacío en un embalse en función de la época del año para gestionar las posibles avenidas de agua. Un resguardo que, en el caso de Pajares, equivale a unos 5 hectómetros cúbicos y que «se usó para retener o almacenar los caudales que estaba aportando la cuenca del río Lumbreras (que desemboca en el Iregua), que en el momento más álgido de la crecida era de alrededor de 70 metros cúbicos por segundo». De este modo, tal como inciden desde la CHE, «se evitó que dicho caudal se acoplara o sumara al ya elevado caudal que bajaba por el río Iregua», el cual llegó a superar el nivel de aviso naranja.
Desde la Confederación informan de que «las salidas de agua en este embalse se hacen de manera natural, ya que cuenta con un aliviadero de labio fijo, el órgano de desagüe más elevado de la presa». Es decir, que no dispone de un control sobre los volúmenes que recibe la presa más que a través de los desagües de fondo, por lo que cuando se rebosa comienza a liberar agua libremente. «Así, durante las horas posteriores, el embalse se fue llenando de manera progresiva y una vez alcanzada la cota del aliviadero, se empezó a verter de forma natural el caudal de entrada a la presa».
«Para entonces el caudal ya había descendido sustancialmente, alcanzando los 10 metros cúbicos por segundo, igual que lo había hecho el caudal circulante por el río Iregua. Así que la presa de Pajares permitió reducir notablemente los caudales fluyentes en los ríos Lumbreras e Iregua y, por tanto, redujo los posibles daños o afecciones asociados a este episodio», remarca la CHE. Ese valor añadido que aportan las presas a la hora de aminorar los posibles efectos negativos de las crecidas se conoce técnicamente como laminación
A fecha de este lunes, el embalse de Pajares se encuentra al 101,7 por ciento de su capacidad (35,2 hectómetros cúbicos) según el último informe del SAIH, mientras que hace un mes estaba prácticamente al 70 por ciento (25,5 hectómetros cúbicos). Si la comparativa se hace respecto a un año, el embalse riojano estaba al 70 por ciento de su capacidad, mientras que la media de los últimos cinco años lo dejan con un llenado a la mitad de su volumen total. A nivel regional, los tres embalses riojanos (Pajares, González Lacasa y Mansilla) se encuentran de media al 94,3 por ciento de su capacidad.
«Para la gestión de esta avenida, al igual que con otras, es imprescindible hacer una vigilancia hidrometeorológica continua, todos los días del año, para detectar con la máxima antelación posible cualquier síntoma que pueda terminar desencadenando una crecida. Para ello y como apoyo, la CHE dispone del Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) y de un Sistema de Ayuda a la Decisión (SAD), herramientas tecnológicas que monitorizan el estado hidrometeorológico de la cuenca y pronostican, con mayor o menor incertidumbre en función del horizonte temporal, los caudales que van a circular en los ríos durante los próximos tres días. A partir del análisis profundo y detallado de toda esta información, no olvidemos que tiene un carácter dinámico, se van realizando en cada embalse las maniobras más adecuadas en cada momento. Además, toda esta información se comunica en tiempo real a los organismos de protección civil para que activen sus propios planes de actuación y desencadenen las acciones pertinentes dirigidas a las entidades locales y al ciudadano», explica la Confederación.
Más lluvia a la vista
Las previsiones meteorológicas de cara a esta semana mantienen en vilo a los técnicos y es que la entrada de una nueva borrasca atlántica por el oeste del país dejará nuevas lluvias en gran parte de la región.
Ya desde este martes se esperan acumulaciones de agua y los frentes irán llegando de manera continua a lo largo de la semana. Las temperaturas, tal como informan desde la Aemet, serán frescas para esta época del año, lo que propiciará que la nieve se deje ver por la sierra riojana por encima de los 1200 metros. Nieves que provocarán nuevos deshielos a futuro.
¿Esto implica nuevos vaciados del embalse? «Tal y como hemos visto, se irá analizando de manera continua los resultados que arrojen los modelos meteorológicos e hidrológicos y, en función de los mismos, se irán tomando las decisiones oportunas», sentencian desde la CHE.


