La Comunidad Ahmadía del Islam es una organización religiosa que tiene presencia en más de doscientos países. Fundada a finales del siglo XIX en la India, ha sido duramente reprimida desde entonces. Hazrat Mirza Ghulam Ahmad, fundador de este movimiento, se autoproclamó profeta y el mesías prometido. El resto de musulmanes lo consideran un impostor y un falso mesías, y sus seguidores son tachados de herejes y perseguidos.
Abdul Saboor Numan es el misionero de la Comunidad Yamaat Ahmadía para el norte de España. Aunque es de Cachemira, lleva viviendo en Logroño desde noviembre. Su labor como misionero es «primero educar a la gente de la comunidad, tener contacto con ellos y luego llevar el mensaje de la comunidad a todas las personas que viven en la en la zona».
En La Rioja, solo Abdul, su familia y otra persona de origen español forman parte de la comunidad ahmadí. En el norte de España calcula que la cifra de seguidores asciende «35 o 40». A nivel mundial, la comunidad cuenta con «más de 200 millones» de seguidores, la mayoría localizados en «India, Pakistán y países de África».
Los ahmadíes, no creen que Cristo muriera en la cruz, sino que, tras ser crucificado, fue bajado en un estado de inconsciencia. Los seguidores de esta comunidad creen que Cristo, tras recuperarse de sus heridas, «emigró en la búsqueda de las tribus perdidas de la casa de Israel que vivían en Asia pasando por Irak, Irán, Afganistán y llegó hasta Cachemira. Ahí fue reconocido como un profeta rey y murió ahí, cuando tenía 120 años, y es donde tiene su tumba», explica Abdul.
La comunidad ahmadía se hace llamar a sí misma pacifista y defensora de la igualdad: ‘Amor para todos, odio para nadie’ es su eslogan. Entre otras, cosas, afirman promover la igualdad entre hombres y mujeres (siempre dentro de los marcos ideológicos del Islam). Con respecto a la homosexualidad, la postura de los ahmadíes es «la misma de los judíos. En los libros divinos está prohibido este acto y, de nuestra parte, también está prohibido porque nosotros creemos en lo que está escrito en el Corán. Pero nosotros respetamos los leyes de los países donde vivimos y lo que practica cualquier persona en su vida privada eso depende de él».
«Nosotros creemos en el profeta Muhammad, creemos en los cinco pilares del Islam, en los califas del Islam y todo», afirma Abdul. «La diferencia de nuestra comunidad con otras ramas del Islam es la misma que la que hay entre los judíos y los cristianos. Los judíos todavía están esperando un mesías, porque para ellos lo que vino era falso, por eso le rechazaron. Entonces, por la misma razón que fue perseguido el primer mesías, que no fue reconocido por su pueblo judío, lo mismo está pasando con nosotros, con nuestro mesías, el fundador de la comunidad: por eso nos persiguen, aunque el mensaje, el libro divino es el mismo».
Como todos los musulmanes, Abdul está ahora en pleno Ramadán, pero su fe no le permite ir a la mezquita: «Yo no puedo rezar detrás de un imán que está rechazando al mesías. Esto es por lo que no vamos normalmente a las mezquitas. Si vamos a una mezquita de ellos, nosotros rezamos a un lado, aparte».


