La Rioja

Texturas y arte en Jarana de la mano de la ceramista María Rico

El arte que se vive en la cocina es equiparable al que se vive en un taller de cerámica. Investigación, análisis, creatividad, experimentación, prueba y error, sensaciones, texturas, elementos orgánicos,… Todo ello existe en el taller de María Rico. Las obras de esta artista riojana van a formar parte de una nueva velada de Jarana el próximo viernes, 7 de marzo. Una jornada enogastronómica titulada Homo – Essentia en la que el famoso sumiller Ferrán Centelles competirá con la inteligencia artificial en una cata maridaje.

Toda una experiencia sensorial que contará también con los platos elaborados por el chef Pablo García, encargado de crear la otra pata de este juego. «No hay diferencia entre unas disciplinas y otras. Tanto en cocina como en una bodega como en el taller se crea, se prueban texturas, se buscan materias primas,… Por eso creo que todas estas actividades combinan a la perfección. Además, a mí me encanta ver cómo crean otros artistas», remarca María.

Formada en la Escuela de Cerámica de La Rioja y en la ESDIR, esta ceramista desarrolla sus proyectos artísticos en Espaciocomün, en Nalda, apostando por la transformación de materiales naturales mediante procesos cerámicos.

En concreto, María va a crear diferentes piezas, una para cada uno de los dos platos que interpreta y para cada uno de los asistentes al evento, enfocadas en esas propuestas gastronómicas. «Una vez probé los platos sobre los que tenía que crear, analicé lo que me sugerían y estudié los elementos con los que están compuestos. A partir de ahí he ido generando unas texturas que forman unas mini instalaciones artísticas basadas tanto en los alimentos como en las técnicas de elaboración de los platos», describe.

Los materiales naturales son la herramienta por antonomasia de María. Tierras, piedras, elementos vegetales, cera de abeja… todo tipo de materias primas del entorno natural amasadas con la cerámica. Para ello, ha empleado la técnica del ensamblaje: «He creado piezas diferentes, a veces también recuperando texturas, que se van a unir a una base creando una especie de mini instalaciones de cerámica que se van a servir en platos, al igual que las propuestas gastronómicas de Pablo. Se trata de crear una intervención artística en la que los comensales cojan la pieza principal y puedan ir soltando las diferentes piezas que la conforman y que son texturas, interaccionando y conecten con ellas».

Después de varias semanas de trabajo en este proyecto, María reconoce que las pruebas son innumerables, «porque en la cerámica las cosas no siempre salen como esperas, y eso es justo lo que la hace atractiva, creando piezas únicas pese a que es una disciplina imprevisible».

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