Por trabajo, por estudios o por amor. Las historias que se reúnen cada semana en torno a una mesa de juegos, una caminata por el monte o una cerveza son muy diversas, pero han logrado ‘hacer grupo’ y hoy en día son más de mil personas las que conforman la comunidad de ‘Logroño meetups’.
Todo empezó hace diez años con la idea de crear un grupo de intercambio de idiomas que bautizaron con el nombre de Rioja Babel, proyecto que hoy sigue existiendo. Pero con el paso del tiempo y la ayuda de las redes sociales, Nina Bosken vio la posibilidad de desarrollar en WhastsApp una comunidad, es decir, un grupo de grupos que empezaron con el intercambio de idiomas como punto en común, pero que han derivado en otros que tienen que ver con el senderismo, la naturaleza, los animales, los libros, deportes, juegos de mesa… «Tenemos riojanos, españoles que llegan a La Rioja por trabajo o estudios y quieren conocer gente o personas de otros países».

Nina, llegada desde Cincinnati, explica que hay muchas de estas actividades que se desarrollan todas en castellano, «pero hay gente que no conoce bien el idioma y aprovecha que hay otros compatriotas o personas que hablan inglés para relacionarse». Pero estos no son las únicas lenguas que se hablan. «Hacemos además quedadas para practicar el francés, italiano, alemán y euskera».
Cada grupo tiene sus administradores, que son los encargados de publicar en redes encuestas para saber la disponibilidad de los integrantes y, según las respuestas, se programa un encuentro una vez a la semana. Hay otros que organizan varios eventos para que la gente se vaya apuntando y, en el grupo de los intercambios, el más grande, «solemos vernos una o dos veces a la semana».
Las quedadas no suelen ser en el mismo lugar, todo depende de la actividad, pero existen ciertos puntos de la ciudad que ya se han convertido en imprescindibles. Un ejemplo de ello es el Chester, «un bar de Logroño que tiene un montón de juegos de mesa y donde los miembros del grupo se lo pasan muy bien». Lo que está claro es que los bares son los mejores escenarios para relacionarse, así que «ya tenemos varios donde solemos ir».

Y no son pocos, porque actualmente el grupo de intercambio de idiomas ya contabiliza 800 miembros, y la comunidad ya pasa el umbral de las mil personas. «Obviamente no quedamos todos a la vez. Hay gente que está el grupo pero interactúa menos, y hay otros que no se pierden ni una», bromea Nina.
Pero, ¿qué se hace en estos grupos de intercambios? Nina diferencia entre tres tipos: intercambios pequeños de, como máximo, quince personas. «Solemos reunirnos en un bar o hacemos un pequeño brunch que organiza algún miembro del grupo. La idea es pasar 20 minutos hablando en inglés y 20 hablando en castellano».
Otro tipo de quedadas son las que se celebran una vez al mes. «Estas cuestan más organizarlas, pero a mí me encanta. Lo que hago es repartir a la gente en grupos más pequeños, de cuatro o seis personas, donde pongo la mitad de hispanohablante y la otra mitad de anglohablantes. Charlan durante 15 minutos y van rotando de grupo». De esta forma ‘se obliga’ a practicar el idioma.

Y por último las quedadas más informales. «Nos juntamos en un bar y hablamos todos con todos. Yo siempre intento llevar algún tipo de juego para que la gente se lo pase bien. Hay un juego que me encanta. Es como un bingo, pero de personas y tienes que encontrar a una persona que hable francés, otra que es de Logroño, alguna que tiene perro… Y así nos vamos conociendo».
«Es muy enriquecedor»
Soraya es una riojana que ha vivido muchos años fuera de casa. «En todas las ciudades en las que he estado había algún grupo de intercambio de idiomas, y era el lugar perfecto para conocer gente nueva y practicar el idioma».
Al regresar a Logroño, una de las primeras cosas que hizo fue buscar comunidades de este tipo en su ciudad natal, y así conoció ‘Logroño meetups’. Le encanta la naturaleza, así que el grupo de senderismo (Hikking & Beers) era el ideal para ella. «Todos los fines de semana hacemos una ruta. Compartimos coche, gastos, nos llevamos un bocata y después nos tomamos algo en el bar del pueblo que toque».

Pero también le llamó la atención el grupo de Naturaleza y Animales, y ahí se apuntó. «Últimamente hemos organizado actividades muy bonitas. Fuimos a repoblar en una zona completamente sin vegetación y plantamos 225 árboles». Además, hace poco también visitaron el centro de animales de Cañas y «paseamos con los perros, hicimos vídeos y fotos para colgarlas en redes y que la gente los adoptara».
Otro grupo en el que participa es el relacionado con la comida: ‘Food, Tasting & Cooking’. «Quedamos para probar un bares nuevos, hacer talleres de cocina, compartir direcciones de restaurantes…».
Soraya confiesa que esta muy agradecida a ‘Logroño meetups’ porque «cuando una se muda tantas veces te da mucha pereza rehacer tu círculo de amistades y cada vez es mas difícil. En esta comunidad te reciben con los brazos abiertos, puedes participar en un montón de actividades diferentes y fomenta mucho la integración. La comunidad es tan diversa que te abre mucho. Se te presentan persona y actividades que de otra forma no hubieras conocido. Es muy enriquecedor».
Desde Francia, con amor
Clémentine Notenboom-Guay conoció Logroño gracias a un cliente de su madre que trabajaba en un mercado de antigüedades en la costa vasco-francesa. «Él fue quien me habló de la Casa de la Imagen», cuenta esta fotógrafa. Desde noviembre vive en la capital riojana y fue en un concierto en el CCR en el que conoció a una chica que le comentó la posibilidad de formar parte de la comunidad de ‘Logroño meetups’, donde disfruta sobre todo de las actividades en la naturaleza riojana.

Dentro de la comunidad, Clémentine ha creado junto a Carmen Pérez un grupo de coworking «para organizar quedadas de trabajo en las cafeterías de Logroño y así interactuar entre ellos y desarrollar proyectos juntos».
Esta joven francesa está encantada con su participación en esta comunidad y es que «Logroño es una ciudad muy humana y dinámica». Tanto es así que Clémentine ha creado un proyecto con Eder Garrido (Árbol de instantes) en el que «hacemos de cada boda y evento un reportaje de vida para la familia gracias a nuestra fotografía y vídeo».


