El Carnaval con temática hindú ha llegado a ‘First Date’, en esta fiesta ha participado un «golfo», más bien, «un golfete», de Calahorra, Diego, que pasa medio año en su ciudad natal o viajando por el mundo mientras que la temporada de verano la hace en Ibiza, en donde es capitán de barco para disfrute de los turistas. «He sido golfo. Bueno, más bien golfete. Golfete sí he sido», pero eso ya forma parte del pasado. «Ahora, con dos o tres fiestas por temporada… Al final te das cuenta de que son todas iguales».
Así ha afrontado su cita carnavalera en ‘First Date’, porque Diego busca su «ancla», que perfectamente podría haber sido Silvia, de 42 años. De Barcelona, aunque italiana de nacimiento, «con dos océanos por ojos», ha explicado Diego, que se ha considerado «muy poco romántico».

«Un Rioja, por favor», ha pedido en la barra de acceso a este restaurante de amores y desencantos, junto a Carlos Sobera. «¿Eres de allí?». «Sí, vivo en La Rioja y en Ibiza», ha explicado Diego mientras esperaba conocer a su cita. La cual le ha impresionado a primera vista, con un lapsus que ha podido ser determinante para el resto de la cita: «Espero que sea el eslabón que cierre mi cadera, perdón, mi cadena». Los nervios le han jugado una mala pasada. ¿Remontará la cita?

«He sido muy, muy, muy, muy, muy, muy, muy travieso». Siete veces muy ha usado Diego para dejar claro que aquello forma parte del pasado. «Una lástima, porque me hubiera gustado conocer a ese otro Diego», ha indicado a cámara Silvia. El flechazo no acababa de producirse. «Más vino, por favor», ha solicitado Diego para tratar de remontar el haber perdido dos veces el hilo de la conversación. «Me hubiera gustado un Diego más atrevido», pedía a cámara Silvia.

Ya en el reservado, donde se remonta o se pierde la ocasión, Silvia ha marcado hacia dónde iba el asunto. «¿Dónde te daría un beso dulce?». Y se lo ha dado en la frente. Rejón de muerte para la cita entre Silvia y Diego, que seguirá anclado en Ibiza, aunque varado en el amor.


