La Rioja

‘El bosque mágico’ de los abuelos del Gonzalo de Berceo brilla en Carnaval

Foto: centro de día Gonzalo de Berceo

Solo ha hecho falta cruzar el umbral de la puerta del Centro de Día Gonzalo de Berceo para darse cuenta de que la juventud no la marca la edad, sino el espíritu. Pasillos llenos de color, música a lo lejos y corrillos de abuelos recordando cómo era el Carnaval en sus tiempos mozos.

En el patio, las máscaras esconden rostros que, aunque marcados por los años, brillan con la ilusión de siempre. En este centro, el carnaval no es solo una fecha en el calendario, sino una oportunidad para disfrutar como niños rodeados de compañeros, y sobre todo, de la familia.

Porque el objetivo principal del centro en esta época es vivir una experiencia única con los familiares invirtiendo los roles. «Antes eran los usuarios los que vestían y acompañaban a sus hijos al desfile, ahora son los hijos los que acompañan a sus mayores a vivir una tarde inolvidable», explica Elena García, directora del centro.

Foto: Raquel Manzanares

Los nervios se palpan en el centro el día antes del desfile por las calles de Logroño. Muchos preparativos, pero sobre todo ilusión. «Para la mayoría de nuestros mayores que salen este año es la primera vez, y la vergüenza no se la quita nadie. El pudor y el miedo a hacer el ridículo están ahí, pero el ánimo que les infunden sus hijos, sus nietos y los trabajadores del Gonzalo de Berceo calman los nervios».

Y es que no están solos en esta aventura. A Piloli, por ejemplo, este año le acompañan sus hijas y sus dos nietas gemelas de tres años. «El año pasado estuvo fenomenal, mis hijas no paraban de bailar y ensayaron mucho para que no se les olvidaran los pasos. Nos lo pasamos tan bien que este año vienen también las dos pequeñas».

Ataviada con una capa de tuna y la pandereta, Piloli reconoce que la organización por parte del centro es espectacular, «trabajan mucho y todo les parece poco», pero lamenta que el carnaval pasado «lo hicimos muy bien pero el jurado no nos dio ningún premio».

Foto: Raquel Manzanares

Aunque para premio el que se llevan desfilando por las calles de la ciudad. Su predisposición, sus sonrisas y la ilusión que transmiten sus ojos arrancan los aplausos del público. Quizás por eso, este año la ‘comparsa’ del Gonzalo de Berceo ha crecido hasta llegar a los cien componentes. «Es increíble ver cómo se convierten en auténticos protagonistas y lo que siempre han asociado a un juego de niños les rejuvenece. Y eso se transmite a las familias, que este año no se lo han pensado dos veces y han decidido participar».

Foto: centro de día Gonzalo de Berceo

Para Roberto es la primera vez en el desfile, pero escondido tras su máscara ya se percibe que no va a tener problema en participar como un auténtico artista. Respuestas tiene para todo, incluso cuando le trato de usted: «Señorita, de tú, por favor. No me trate de usted que en mi casa cuando lo hacen no es para nada bueno», bromea. Para apoyarle en el desfile, sus hijas y sus nietos, ocho miembros de la familia en total. «Es una maravilla estar todos juntos, aunque para nosotros no es nada nuevo disfrazarnos. Todas las Nochebuenas lo hacemos».

Foto: Raquel Manzanares

Otra debutante es Irene, a la que por cierto nunca le han gustado los carnavales, pero «este año me he apuntado en el centro y me está encantando». Y es que, tal y como explica esta usuaria, «aquí todo se vive completamente diferente. Cada día que vienes te encuentras con una sorpresa y es de envidiar lo bien que trabajan todos y lo unidos que están».

Flora asiente con la cabeza mientras se coloca el sombrero y se pone bien el antifaz. Sin embargo no las tiene todas consigo: «El día del desfile es un día largo, porque ensayamos, nos preparamos, desfilamos…». «Pero un día al año no hace daño», le contesta Irene.

Maribel sin embargo está encantada. A sus 80 años reconoce que «es muy divertido disfrazarse porque la vida de todos los días es un absurdo». Viéndola de cerca y hablando con ella se nota que aquí hay una artista en potencia, y nada más lejos de la realidad. «Yo he hecho mucho teatro, pero lo que más me ha gustado fue cuando en 2019 hice en primera persona de María de la O Lejárraga. Ahora se ha puesto de moda, pero esa mujer ha sido toda una institución siempre».

Foto: Raquel Manzanares

Tres semanas han estado los familiares preparando las coreografías, un par de horas a la semana en Las Norias. De la labor de de los abuelitos ya se encargan las trabajadoras. «Ellos marchan en sillas de ruedas para que no se cansen, pero también les decimos qué movimientos pueden hace, aunque lo importante es que se lo pasen bien y disfruten».

Del vestuario se han encargado también desde el Gonzalo de Berceo. Elena explica que «tenemos una modista que nos asesora, pero los trajes los hacemos manualmente aquí. Todo gracias a nuestra baza secreta: el área creativa del centro».

Ha llegado el día del desfile y el resultado no ha defraudado. ‘El bosque mágico’ del Centro de Día Gonzalo de Berceo ha causado sensación. Bocas abiertas y aplausos a su paso por cada rincón de Logroño, pero sobre todo admiración por ver cómo los mayores nos siguen dando una lección de vida tras otra. Porque La juventud no se mide en años, sino en ganas de vivir.

 

 

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