Agricultura

Un brócoli riojano que triunfa en el campo y el mercado

Un brócoli riojano que triunfa en el campo y el mercado

Ángel Pérez, en su finca de brócoli en Rincón de Soto

Ángel Pérez es uno de los pocos productores de brócoli en fresco que existen en La Rioja. De hecho, en el corazón de la huerta riojana de la ribera él es el único cultivador de esta hortaliza en la SAT Valle de Rincón Frutas y Verduras. Es en esta localidad donde este joven agricultor de Calahorra gestiona una hectárea de este tipo de brasicácea. Según el Registro de Explotaciones Agrarias (REA), durante 2024 se cultivaron unas 130 hectáreas (en 2023 se llegaron a las 219) en la comunidad, de la mano de unos 39 productores. Unas cifras aproximadas, ya que cabe remarcar que no todos los titulares se inscriben en el REA.

Son ya casi diez años de experiencia los que Ángel acumula en el sector agrario como hortofruticultor, siempre mano a mano con el brócoli, la coliflor y la alcachofa. De hecho, estas dos últimas son las principales verduras que trabaja, siendo el brócoli «un extra» en su rama de cultivos por su facilidad de manejo y por la rentabilidad que deja, con mejor balance que en otras verduras.

«Es una hortaliza que no implica mucha mano de obra y tampoco da mucha exigencia en el campo en cuanto a tratamientos de fitosanitarios se refiere», apunta, lo que lo hace tan atractivo en su caso frente a otros cultivos como la coliflor, que implica mucha más mano de obra. «Al final el brócoli implica menores costes y tiene también menos merma porque es más duro, mientras que la coliflor tiene que ir más perfecta».

En cuestión de precios, las últimas cifras que maneja Ángel sitúan el kilo de brócoli entre los 90 céntimos y el euro, «algo por encima de lo que solían estar hace un año por estas fechas». Aunque puntualiza: «No solo los precios de esta verdura han subido, porque también lo han hecho los de los abonos y los fitosanitarios. Al final el precio es muy variables y sobre todo se ve la diferencia en el supermercado porque el agricultor lo nota muy poco. Yo comercializo a través de la SAT y en este caso nos mantienen más o menos en un mercado estable porque buscan un precio medio que no se vea tan afectado por las subidas y bajadas».

Ahora la finca conserva las últimas piezas de la campaña de invierno (la recogida se alargará hasta marzo), aunque ya en enero se plantó algo más de cara a la primavera, para recoger allá por junio. Ángel reconoce que la temporalidad de esta verdura ha variado mucho en los últimos años. Por un lado, dadas las diferentes variedades que se usan ahora, y por otro, la meteorología que también ha cambiado un poco los ciclos, haciendo que se pueda disfrutar del brócoli fresco durante gran parte del año. «Y eso es precisamente lo que demanda el mercado, porque no quiere que venga todo de golpe sino que el producto llegue escalonado».

Una demanda, además, que ha crecido en los últimos tiempos siguiendo las corrientes de una alimentación más saludable, lo cual favorece su venta, más si cabe cuando eres de los pocos que trabaja este género en fresco. Y es que no tiene nada que ver la recolección y gestión del producto ya sea para industria o para mercado: «El brócoli en fresco implica mayor perfección y también ha de tener un peso diferente al que va para industria, el cual suele ser más grande porque luego se trocea. Hay que controlar también las enfermedades. En el brócoli la ternaria es el hongo principal que más suele aparecer, pudiendo arrasar con la cosecha entera de toda la finca si no se trata adecuadamente porque deja un producto que ya no acepta el mercado». Pese a ello, los brotes que ha tenido este agricultor se han controlado fácilmente. «Yo estoy muy contento con el brócoli porque funciona bien, da poco trabajo en el campo y los precios son aceptables, así que no me puedo quejar».

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