«Precisión, limpidez, terruño, fruta, y todo muy bien cosido». La historia de Martínez Lacuesta es la historia de Haro, la historia del Rioja a través de aquellos vinos que comenzaron precisamente a escribir esos orígenes.
La bodega jarrera es la encargada de inaugurar el próximo miércoles la primera cita del VI ciclo de Catas Underground (entradas disponibles) organizado por NueveCuatroUno y Calado by Criteria de la mano de Argraf, Cartonajes Santorroman, Cork Supply, Ramondin y Tonelería Magreñán. Será el gerente Javier Bañales quien dirija esta velada en la que se descorcharán cuatro referencias: Campeador Viura 2023, Campeador Reserva 2019, Martínez Lacuesta Hinia 2015 y Martínez Lacuesta Colección Familia 2012. Todas ellas maridadas con los ricos platos de Delicious Gastronomía.
– ¿Qué viaje ha diseñado la bodega con esta selección de vinos?
– Hemos elegido las referencias que mejor reflejan lo que es Rioja, una fina, clásica y eterna. El estilo Martínez Lacuesta se resume en estos cuatro vinos, con los que buscamos elaboraciones finas, afiladas, sutiles, terminadas, redondas y con el concepto del tiempo como nuestro mejor aliado. Porque es precisamente el tiempo el que afina y hace eternos estos vinos gracias a la crianza en barricas pero también al paso por botella. Queremos que sea una cata divertida y placentera, pero sobre todo queremos hacer un viaje didáctico para aprender cómo maduran los vinos y cuál es la importancia de un vino clásico y fino.
– ¿Qué influencias mantiene Martínez Lacuesta?
– Se trata de crear un recorrido tanto histórico como organoléptico por los dos estilos bordelés y borgoñón que forjaron la inspiración en los vinos de Haro. La gama Martínez Lacuesta tiene la influencia del Médoc, la bordelesa, mientras que la de Campeador refleja aquellos vinos borgoñones donde la garnacha era un elemento importante en los ensamblajes.
– ¿Y qué juego de estilos hace la bodega?
– Estos estilos rompen a su vez con la filosofía de lo que se piensa sobre los vinos de Borgoña, que se relacionan con vinos frescos y sutiles, mientras que las botellas bordelesas se relacionan con estructura. Pero en Haro ha sido siempre lo contrario: la parte más borgoñona buscaba vinos con más cuerpo, más capas y profundidad, y los vinos finos estaban relacionados con la botella bordelesa.
– Pese a que el vermú es el gran reconocido de Martínez Lacuesta, ¿cuál de estas cuatro elaboraciones cree que va a impresionar más durante la cata?
– Creo que todos los vinos tiene su punto de interés. El blanco puede sorprender porque se elabora fermentado con pieles y de manera ancestral. Un vino que muchas veces ni siquiera lo encajamos en Rioja o en viura porque tiene un concepto mucho más global gracias a que es una variedad muy polifacética. Por otro lado, el Campeador Reserva se ha convertido en el gran baluarte de la bodega, aunque creo que los dos últimos vinos de la gama Martínez Lacuesta van a ser muy interesantes porque después de casi diez y trece años están en su mejor momento de consumo.


