La Rioja se ha situado como la comunidad española con mayor porcentaje de carreteras consideradas de alto riesgo en España. Así lo concluye el último informe EuroRAP, elaborado por el Real Automovil Club de España (RACE), según el cual un preocupante 6,8 por ciento de los tramos viales riojanos presentan un índice de riesgo elevado, superando ampliamente la media nacional del 2,9 por ciento.
El estudio destaca tres tramos especialmente peligrosos en la comunidad, donde se han registrado múltiples accidentes con víctimas mortales y heridos graves entre 2021 y 2023.
En concreto, el RACE señala como tramo de riesgo alto el comprendido entre los puntos kilométricos 268,7 y 282 de la N-111 (el comprendido entre Lumbreras de Cameros y la frontera con Castilla y León), donde en ese periodo se registraron dos accidentes graves, con el resultado de un fallecido y un herido grave.
Sin ir más lejos, la N-111 ha sido el escenario de dos de los tres accidentes con víctimas mortales que se han registrado en lo que va de año en las vías riojanas; el que el pasado 18 de enero le costó la vida a un joven de 21 años tras un choque frontal en Lardero y el que este mismo martes se ha saldado con la muerte de un motorista de 66 años al paso de la carretera por Viguera.

El informe también alerta sobre la peligrosidad del tramo comprendido entre los kilómetros 384,1 y 390,8 de la N-232, en Arrúbal, que acumula tres accidentes graves, con dos fallecidos y tres heridos graves entre 2021 y 2023.

EFE/Raquel Manzanares
El tercer tramo especialmente peligroso es el comprendido entre los puntos kilométricos 459 y 468 de la N-232 (entre Cuzcurrita del Río Tirón y la frontera con Castilla y León, en dirección Pancorbo), en el que se registraron dos accidentes graves y dos heridos de gravedad.

Un problema generalizado en las carreteras convencionales
El informe destaca que las carreteras convencionales son las más peligrosas, ya que concentran el 16,47 por ciento de los tramos con riesgo alto o medio-alto, mientras que en las autopistas y autovías este porcentaje se reduce al 1,47 por ciento. La Rioja, con su elevado porcentaje de vías convencionales, se ve especialmente afectada por esta problemática.
Ante esta situación, el RACE plantea medidas urgentes para reducir la siniestralidad en este tipo de tramos, como «mejorar la señalización y las infraestructuras de las carreteras», «reforzar la vigilancia y control de velocidad» y una «mayor inversión en la conversión de carreteras convencionales en vías de alta capacidad».
La situación en La Rioja «es un reflejo de la necesidad de inversiones urgentes en infraestructuras viales, con el objetivo de reducir el número de accidentes y garantizar la seguridad de los conductores», destaca el organismo.


