Agricultura

La Rioja se pasa a la siembra directa: «Te ahorras muchos costes»

La Rioja se pasa a la siembra directa: «Te ahorras muchos costes»

Eso de ver los primeros brotes de cereal asomando entre los restos de rastrojo de la cosecha anterior era algo poco usual en La Rioja hasta hace cosa de tres años. Sin embargo, la llegada de la nueva PAC en 2023, con su nuevo Plan Estratégico y los ecorregímenes que ahora redefinen una nueva agricultura, ha cambiado las tendencias de los cerealistas y ahora la siembra directa (sembrar sobre el suelo sin labrarlo previamente para mantener su composición natural) gana terreno en el campo año a año.

Según los datos facilitados por la Consejería de Agricultura, ya son 157 agricultores los que se han acogido a esta práctica agrícola de conservación del suelo, siendo los municipios de Murillo de Río Leza, Santa Engracia del Jubera, Pradejón, Hervías, Alfaro y Alberite donde más se ha implantado. En concreto, si en 2023 fueron 2.808 hectáreas las que se acogieron a esta técnica, en 2024 lo hicieron 3.479 hectáreas, lo que corrobora esa tendencia al alza.

Fausto Mangado es uno de esos agricultores que ha implantado la siembra directa en su explotación, ubicada en la zona de Galilea. Esta es la tercera campaña que hace con una sembradora de discos que compró a sabiendas de que «iba a ser una práctica cada vez más común» entre los agricultores. Principalmente, por los menores costes que supone respecto a la siembra convencional, ya que se evita el laboreo de la tierra y, por ende, su erosión. Pero también por las nuevas exigencias medioambientales llegadas desde Europa.

«Para acogerse a los nuevos ecorregímenes había que cambiar ciertas prácticas agrícolas y una era apostar por la siembra directa, lo que me pareció mejor opción que sembrar oleaginosas, que también forma parte de estos ecoesquemas con la rotación de cultivos. Lo cierto es, en cuestión de rendimientos, yo apenas he notado diferencia entre un tipo de siembra y otro, sacando prácticamente la misma cosecha, independientemente del año que venga. Lo bueno es que te ahorras muchos costes y eso es lo que hace que cada año haya más gente que se anime a hacerla», remarca.

En su caso combina la siembra directa con la convencional en función de la simiente. Así, tras un año en barbecho, esa finca la siembra de trigo de manera convencional, mientras que al año siguiente la siembra de cebada con siembra directa.

«El primer año la hice tarde y eso luego repercutió en un año flojillo. En cambio, los dos últimos años me ha ido bastante mejor porque sembré antes, a tiempo, y en general las cebadas estaban muy bien», recuerda. «Aquí te ahorras tres o cuatro pasadas de tractor porque no tienes que labrar, preparar la tierra ni rular. Lo único que sí hay que estar más pendiente de las hierbas. Al final con la siembra directa creo que incluso hay que echar más herbicida que en la convencional porque los tratamientos no hacen tanto efecto como en la tierra limpia, que no tiene pajas ni nada. En cambio, en las fincas de siembra directa es más probable que haya hierba escondida entre la paja a la que no le cae el herbicida».

Si hay que hablar de desventajas, Fausto apunta al tipo de máquina de la que se disponga. Él cuenta con una sembradora de discos y reconoce que «el problema» es que siempre hay que sembrar con la tierra seca o, si acaso, «con un ‘temperito’ bueno». Si por el contrario el suelo está algo húmedo, te arriesgas a trabajar ‘de balde’. «El disco va abriendo una grieta en la tierra, así que si el suelo está húmedo es mejor no sembrar porque ese hueco no se tapa y la semilla acaba perdiéndose y no nace». Nada que ver, apunta, a usar una sembradora de puntera o de reja, en cuyo caso remueven la tierra.

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