Pablo Valcarce y João Dias. Un delantero que debe ayudar a Lupu y un central que debe mejorar la salida de balón por el perfil izquierdo de la zaga riojana. Un jugador de ataque con mucha mili a sus espaldas que ha estado siempre inmerso en proyectos importantes como el Burgos, la Ponferradina o el Deportivo de la Coruña; y un central zurdo, joven, con proyección, que arrancó siendo titular en el Arenteiro de Primera Federación hasta que fue expulsado en la quinta jornada de liga y fue perdiendo protagonismo en un equipo que pelea por el ascenso a Segunda.
No ha habido espacio para la sorpresa, para el movimiento de última hora, en un mercado muy parado tal y como reconocía la semana pasada la entidad riojana. En el peor momento del equipo en lo que va de temporada, tras tres malos partidos con tres empates del todo insuficientes, el mercado de invierno ha sido lo que parecía debía ser a principios de enero, y no algo más tras el taquillón copero ante el Athletic Club. No se ha modificado la hoja de ruta a pesar del bajón que ha experimentado el equipo en las últimas tres semanas de competición o las deficiencias observadas con la lesión muscular de Lupu.
Verdú salió pronto, Valcarce, su sustituto, llegó hace dos semanas, y sigue -sin debutar- cogiendo la forma tras medio año parado tras lograr el ascenso a Segunda con el Deportivo y quedarse sin equipo el pasado verano, esperando ofertas económicas y deportivas de interés. Ha llegado Pablo Valcarce para coser lo que ahora mismo parece que está roto, el juego ofensivo de un equipo plano desde atrás hasta adelante. Nadie hace nada diferente, nadie toma riesgos, nadie cambia el ritmo. Es lo que se espera haga Valcarce, al que no le debería quemar, como a otros, el balón. Aunque está por ver el ritmo de competición que puede dar tras medio año parado y con 32 años en sus piernas. Debería ser suficiente para el Grupo 2 de Segunda Federación, pero que siga sin debutar a día de hoy constata que su estado físico aún no es el idóneo.

Y en el último día del mercado de fichajes, es decir, este lunes, Carlos Lasheras ha cerrado la llegada de João Dias. Procede de un club que suma temporadas de éxitos deportivos, siendo una referencia en la captación de jugadores desconocidos en la zona que acaban por completar grandes temporadas, como está volviendo a demostrar esta temporada, de nuevo en Primera Federación. El Arenteiro se fijó este pasado verano en el central zurdo portugués. Lo fichó desde el Rayo Majadahonda, que a su vez lo firmó del Manchego. Sale a medio año por club. La historia se repite. Muchos cambios para un jugador de solo 23 años. Es zurdo, y central, y de 1,86 metros, y lo mejor es que debería estar para jugar de inmediato.
Recuperado Pablo Bobadilla, su llegada se esperaba, por la lesión de Andoni Ugarte, de larga duración, operado del peroné. Pero ha tardado en llegar. No se ha resuelto hasta el último día del mercado. Todo esto es una cascada, y un movimiento precipita el siguiente. Como ha ocurrido en este caso. El Arenteiro ha cedido y el movimiento se ha hecho posible. Ahora Sergio Rodríguez vuelve a contar con cuatro centrales. Uno de ellos zurdo, gran problema hasta el momento en una defensa que apenas encaja goles. Eloy Moreno debería ir perdiendo protagonismo, Bobadilla debería ir ganando espacio tras ser titular el pasado domingo, aunque está por ver si en el perfil zurdo o en el derecho, por su lado natural, en competencia directa con Julen Monreal, que está cuajando una temporada en positivo, aunque sale a tarjeta amarilla por encuentro, con desconexiones en ciertos partidos donde se echa de menos a uno de esos jugadores, como Bobadilla y ahora también João Dias, a priori, de categoría superior.
Sin más movimientos
Esto es todo. No hay espacio para nadie más. En un mercado de fichajes en el que la entidad ha recuperado a Iñaki, tras diez meses de baja por lesión, a Lupu, tras dos meses de baja, y a Pablo Bobadilla, desde octubre parado por lesión. Con los refuerzos de Valcarce y João Dias, Carlos Lasheras da por cerrado el asunto. Es suficiente, bajo la máxima de traer solo jugadores que mejoren lo que ya hay. A seis puntos del liderato, en tercera posición, la entidad afronta un nuevo periodo que debe acercarle al objetivo, aunque para ello debe recuperar el ánimo de una plantilla con muy baja estima, de una mentalidad endeble que no está sabiendo competir, por ritmo y juego, en una Segunda Federación que se le está atragantando más de la cuenta.

Sería el mejor movimiento tras este rancio mes de enero en lo deportivo. El club cuenta ya con cuatro centrales, de cara a un futuro playoff, y de un jugador que puede ir por banda y también por dentro como Valcarce, pero Carlos Lasheras no ha resuelto la principal duda observada hasta ahora, el problema del gol. Si Lupu cae lesionado en liga o en un futuro posible playoff, el equipo tendría, como se ha visto, un serio problema para resolver los partidos en el área contraria. Es un interrogante que no se ha despejado.


