Lleva ya unos meses viviendo entre Madrid y París pero no deja de cosechar premios. Esta semana ha sido el premio Iberdrola Supera y este lunes puede ser el Princesa de Girona. Es la calagurritana Marta Pérez, doctora en Ciencias de la Actividad Física y cofundadora de la Fundación Segunda Parte, un proyecto que ofrece programas de actividad física adaptada para mejorar la salud y reducir la dependencia en personas con daño cerebral.
– Entiendo que ya sólo la nominación es casi un premio en sí misma.
– Efectivamente. Aunque está difícil porque hay proyectos muy interesantes dentro de los cinco nominados. Aún así soy optimista. Lo que se premia con el Princesa de Girona es la labor de jóvenes emprendedores, su trayectoria y el potencial para ser un referente en el emprendimiento social.
– ¿Cómo empieza toda esta historia?
– Empieza marchándome a Madrid a estudiar INEF, el último año conocí el Centro Estatal de Atención al Daño Cerebral y con Juanjo García, cofundador de la Fundación, nos damos cuenta de que el sistema no logra hacerse cargo de la rehabilitación de una persona que ha sufrido un daño cerebral una vez pasan seis meses, un año. Y nos damos cuenta de que tenemos algo muy potente para incidir en la recuperación física, psicológica y social de estos pacientes que es el deporte. Los datos eran demoledores, el 40 por ciento de ellas termina sufriendo depresión, el 70 por ciento no logra volver a trabajar.
– Y ahí nace la Fundación Segunda Parte.
– Lo que empezó con siete personas en una piscina en 2011 ahora atiende a 200 personas, se realizan 70 horas semanales de deporte en 14 centros deportivos y estamos trabajando con cuatro unidades de hospitales de referencia como el Niño Jesús.
– Pero no se queda ahí.
– Hace unos años nos dimos cuenta de que no podíamos ser solo asistencialistas que nunca íbamos a poder llegar a toda la población que nos necesitaba y decidimos escalar. Habíamos descubierto la receta de la Coca-Cola y había que formar a gente en otros puntos del país para que pudiesen llevar a cabo nuestro método en sus zonas. Además contamos con 25 embajadores que cuentan en primera persona como han vivido el cambio y que tener una vida activa es prioritario.
– ¿Qué supone este premio?
– Supone sobre todo hablar del tema. Toca hablar de esto porque uno de cada cuatro españoles vamos a sufrir algún tipo de daño cerebral. Es la primera causa de muerte en mujeres y la primera causa de discapacidad en adultos. Pero creo que hay que hablar no tanto del problema como de la solución. Nosotros lo hacemos con una base de investigación científica. Soy doctora en Educación Física y además una friki de esto. Algunos leen novela negra, yo neurociencia.
– A veces este tipo de premios suponen una responsabilidad extra.
– Nos gusta esa responsabilidad. Somos los únicos que hacemos esto en España con un grupo de 12 personas llenas de talento. Sólo queremos más. Para nosotros es importante ir de la mano de las instituciones hasta que no hagamos falta y sean ellos los que asuman nuestro trabajo.
– ¿En qué mejoran los pacientes?
– Sobretodo en funcionalidad y autonomía. Significa que tienen más fuerza para coger un vaso y poder beber solos y más capacidad para poder bajar a la calle solos a comprar el pan.
– Son enfermedades que abarcan prácticamente a todas las edades.
– Y sobretodo son enfermedades que nos van a ir pasando a todos. Además tenemos que tener en cuenta que la media de edad de sufrir un ictus, por ejemplo, ha bajado porque hacemos todo mal. La gente piensa que tratamos solo a gente joven pero tenemos a gente de 87 años lanzándose a una piscina. Tratamos a gente con alzheimer, parkinson… cualquier tipo de enfermedad que tenga algo que ver con el cerebro.
– Llegar a estar nominada con 36 años a un Princesa de Girona no tiene que ser fácil.
– El tema es que me encanta lo que hago y estoy extraordinariamente bien rodeada que es una fortaleza gigante que me permite estos dos años vivir entre París y Madrid. Puedo hacer mi trabajo desde un ordenador y los días que vengo a España los exprimo al máximo. Además mi estancia temporal en Paris también nos ha venido bien porque los proyectos no pueden depender de una única persona.


