Caras de incredulidad en las instalaciones de la Ciudad Deportiva en la vuelta al trabajo tras la jornada de descanso de este pasado martes. Quien más quien menos, sea miembro del primer equipo o ajeno al día a día de la primera plantilla, comparte una sensación, que verbalizan en pequeños corros, en voz baja, para no agravar la situación. Resuena la bronca constante del pasado domingo. Reacción que a la entidad ha pillado por sorpresa.
En los corrillos no se entra a valorar si los pitos hacia el primer equipo son justos o injustos, saben a la perfección que la afición es soberana, y al igual que aplaude también puede pitar. Corros en los que sí se apunta que este nivel tan alto de enfado no ayuda a solventar los problemas, al menos durante los partidos. «Corremos el riesgo de cargarnos la temporada. Así de claro», señalan desde la banda del campo superior, en donde el primer equipo ha comenzado a preparar la cita de Gernika. «Ojalá seamos capaces de bajar la intensidad de la bronca». Porque observan a los futbolistas muy presionados.
Quienes no se visten de corto no encuentran otra explicación al mal papel del equipo durante las dos últimas citas ligueras. «Veníamos de ganar 0-4 en Zaragoza, y a los veinte minutos, contra el Alavés B, ya nos estaban pitando», explican desde la Ciudad Deportiva. «Veníamos de hacer un buen partido de Copa del Rey, y de ganar en Zaragoza». Así que les han sorprendido los constantes e inequívocos pitidos que el primer equipo ha recibido en las dos últimas citas ligueras, que eran dos buenas ocasiones, desaprovechadas, para acercarse al primer puesto. Y ahora tratan de comprender cómo se ha llegado a esta situación tan tensa, con pitidos prácticamente desde el primer minuto de este 2025.
Reconocen en la UD Logroñés el mal primer tiempo que se jugó contra el Alavés B, y que ante el Teruel no se estuvo bien. «Hay presión», aseguran, «y no siempre se acierta», reconocen. Pero observan una fractura entre la afición y el equipo «excesiva», que no ayuda a resolver una temporada que se puede complicar de forma inesperada, más allá de tener a siete puntos el objetivo de ser primeros en mayo. Con tan solo nueve victorias en la temporada, los nueve empates que ha firmado el equipo a lo largo de este torneo están crispando a una afición que concedió el curso pasado como una especie de moratoria antes de expresar mayoritariamente su enfado. Sin embargo, en la entidad están perplejos por la reacción de los abonados.
La distancia entre ambos es ahora mismo enorme. Mientras en la entidad aseguran que no se para de trabajar, el aficionado observa una especie de parálisis que está afectando al rendimiento deportivo del primer equipo, con un único movimiento -hasta ahora- en el mercado de fichajes de un futbolista que aún no ha debutado porque necesita unos días para ponerse al nivel de sus compañeros.
Sabedores del potencial económico por el buen papel del equipo en la Copa del Rey, los aficionados no entienden cómo se actúa con tanta lentitud cuando aún hay tiempo de alcanzar la primera posición, aunque este hecho comienza a observarse, también de puertas para adentro, como complicado en la Ciudad Deportiva. Un buen inicio de enero se ha acabado por torcer tras otra oportunidad desaprovechada para acercarse al liderato. Comienza febrero con una cita en Gernika, el equipo vuelve a jugar fuera de casa, y aquí nadie les pitará, y sin tanta presión demostrar que tienen una mejor versión a la que ha ofrecido durante las dos últimas semanas.


