La actual plantilla de la UD Logroñés ha logrado lo que parecía imposible. Algo que no firmaron ni tan siquiera aquellos jugadores que hace dos temporadas se marcaron la peor campaña en la historia de este club, la que supuso a la postre el descenso a la actual Segunda Federación. Tras dos empates a nada en dos encuentros ligueros seguidos en Las Gaunas, la afición de la UD Logroñés se ha vuelto hacia el palco para reclamar decisiones acordes a los objetivos del club.
Félix Revuelta, presidente y propietario, ha dejado ser intocable para el hastiado aficionado medio que en los peores momentos ha renovado su carnet y ha logrado llevar a nuevos seguidores a Las Gaunas con la promesa de un ascenso que no se materializa. Lo del año pasado se entendió como un aprendizaje. Esta temporada debía ser la de verdad. Y sin embargo, los resultados no llegan.
La UD Logroñés es tercera, a siete puntos del líder, un Arenas que, pese a fallar, no observa que el gran candidato a principio de temporada le logre meter presión. Y la afición blanquirroja está harta. Tanto que la frustración de dos malos partidos en casa se lo ha hecho saber a quien hasta ahora era intocable, el presidente, que este pasado domingo recibió un mensaje que solo el tiempo dirá si lo ha encajado en el lugar que corresponde.
La cimentación de la UD Logroñés es evidente. Ya no es un club con los pies de barro, siempre y cuando las cuentas salgan. La entidad ya tiene un lugar en donde enterrar sus cenizas. Con el patrimonio de su Ciudad Deportiva, al completo en su primera fase, la UD Logroñés intenta ocupar en lo deportivo el espacio que cree merecer por masa social, por estructura deportiva y por capacidad económica. Sin embargo, los resultados no llegan… desde hace más de un lustro.
Por tanto, no es casualidad el haber topado con sus huesos en un barro tan espeso. Ni unos ni los otros lo han conseguido. De Manu Franco a Dupi, pasando por Carlos Lasheras. Lo que se consigue, por ejemplo, con el Sestao no se logra con la UD Logroñés, a pesar de tener más y mejores medios para hacerlo posible. No hay manera. Y las casualidades no existen. La afición de la UD Logroñés conoce a la perfección su club. Y observa situaciones que no tienen una explicación razonable de no ser porque en esto del fútbol al final uno acaba por hacer de tripas corazón.
Revuelta gestiona mal su relación con el fútbol. Su mejor producto, el primer equipo, es al mismo tiempo el que más desazones le provoca. Capaz de hacer grandes temporadas en Copa del Rey, con tres llenos en dos años, dilapida muchos esfuerzos personales y humanos para finalmente no lograr el ascenso. Revuelta se resiste al cambio. Sea por edad, o porque dicen que el dinero es cobarde, o por desconfianza… sea por lo que fuere, el fútbol necesita cambiar a más velocidad de la que parece estar dispuesto a aceptar Félix Revuelta, que esta temporada, a la primeras de cambio tras el fiasco de Flaño, volvió a la casilla de salida, a Sergio Rodríguez, al que ha puesto, sin pretenderlo, en una situación realmente complicada. Porque, ¿qué pasa si el técnico de Logroño no logra la reacción deseada? ¿Cuál debería ser el siguiente movimiento después de que el propio Caros Lasheras haya reconocido que no existe nadie mejor en el mercado para acabar con la interinidad de Sergio Rodríguez? ¿Si no es el mejor, quién será el siguiente… o habrá que asumir que la temporada se puede acabar pronto?
Es más, a buen seguro Sergio Rodríguez es el mejor técnico que puede tener este club en Segunda Federación. No hay duda. Pero, igualmente importante era su labor al frente de la Ciudad Deportiva, en las veces de gerente para hacer rentable una instalación que es cara de mantener. Nadie ha llegado para suplir la labor que venía haciendo el técnico, que se duplica en unas funciones que no debería darse en un club al que se le presupone profesional en todas sus áreas. Es el amateurismo con el que en muchas ocasiones responde Revuelta para capear grandes crisis.

FOTO: UD Logroñés.
Sin la presencia de un director general de peso, sin un gerente en el club… la UD Logroñés está obligada una y otra vez a volver a la casilla de salida. Hay preguntas que alguien debería estar haciéndose ahora mismo. ¿Qué pasa si se asciende? En caso de seguir Carlos Lasheras, la respuesta viene dada. Pero, y si no sigue como Diego Martínez. Es más, si no se asciende: ¿seguirá Lasheras? Y si no sigue, ¿quién será el responsable de intentar hacer un equipo incluso más competitivo a la altura de los objetivos de esta entidad? Dudas existenciales que en cualquier club profesional ya estarían encima de las mesas donde se toman las decisiones. No sucede así en la UD Logroñés. El presidente no debe darles respuesta porque no sabe nada de fútbol ni tan siquiera tiene buenos contactos, esos a los que se puede escuchar en busca de consejo. Sergio Rodríguez tampoco debe responder ahora mismo a esta circunstancia, anda intentando encauzar la actual temporada. Y a partir de aquí, no hay nadie más, a la espera de saber si el club o Lasheras quieren alargar o no su relación contractual. En lo deportivo, la UD Logroñés es un interrogante gigante, como viene siendo desde hace muchas temporadas, en una especie de empeño personal de Félix Revuelta de no dotar al primer equipo de la estructura profesional completa que permite más estabilidad y proyectos más duraderos.
Sin un director general ni un gerente, todo surge y acaba en la inspiración del director deportivo de turno, que se busca, como ha pasado en este club en muchas ocasiones, a su propio sustituto cuando no se alcanzan los objetivos deseados. Lo hizo Carlos Pouso y lo hizo Lasheras trayendo a Manu Franco. Lo de Dupi fue de Sergio Rodríguez y aquello acabó realmente mal. El ordeno y mando de Félix Revuelta será clave en cualquiera de sus otras empresas, también, quizás, en otras áreas del club, como en las infraestructuras o los patrocinios… pero en materia deportiva solo un gran equipo directivo deportivo puede pensar más allá de la actual temporada. Y nadie parece estar pensando en el siguiente curso, en qué pasará si se asciende o qué pasará si es incluso peor y no se asciende.
En un club que invierte tanto en el primer equipo, que gasta tanto dinero en contar con los mejores servicios médicos, que dispone de unas fantásticas instalaciones, que cuenta con miles de aficionados… resulta del todo incomprensible que no se paguen dos sueldos más para realmente tener profesionales que generan esa materia gris deportiva lo suficientemente activa para que comiencen a llegar los resultados. La estructura directa de la UD Logroñés no es profesional, y afecta directamente a su principal producto, un primer equipo que espera de intervenciones más ágiles, dinámicas, agresivas y acertadas de lo que se viene repitiendo desde hace unas cuantas temporadas.
Por eso la gente comienza a girarse hacia el palco, sin refuerzos a los que aferrarse para cambiar la dinámica, derribando el que hasta ahora venía siendo el último muro de contención de este club obligado a exigirse tanto como le exigen sus aficionados.



