La Rioja

El Logroño imaginado para 2025 que tendrá que seguir esperando

Las infraestructuras estratégicas que se proyectaron para 2025 y tendrán que seguir esperando

Cada vez que una Administración presenta una actuación llamada a cambiar el paisaje urbano, son dos las preguntas que surgen de inmediato: ¿cuánto va a costar y cuándo va a estar terminado? La primera cuestión parece la más fiable, pues la fecha estimada de finalización de los trabajos rara vez coincide con el momento en que la intervención es ya una realidad. En ocasiones, los retrasos son cuestión de semanas o meses. Pero en otras, como las que analizaremos a continuación, terminan por dejar en papel mojado proyectos que estaban destinados a mejorar sustancialmente el urbanismo de un territorio.

Es el caso de buena parte del contenido del Plan de Infraestructuras de la Ciudad de Logroño, el documento que recoge las principales actuaciones urbanísticas para la capital riojana entre 2013 y 2025. Son actuaciones proyectadas para el largo plazo, esto es, que trascienden las voluntades marcadas por las urnas cada cuatro años.

El Plan vigente -que vino a completar las intervenciones no resueltas entre 2005 y 2015- plasma sobre el papel 24 actuaciones de calado (su presupuesto conjunto se estima en casi 59 millones de euros) que deberían ser una realidad (tras el paso de cuatro equipos de Gobierno diferentes) antes de que acabe el año, si bien las que se han materializado se pueden contar con los dedos de una mano: la conexión de las calles Piquete y Piqueras, glorietas como la de Tirso de Molina o las que conectan Gustavo Adolfo Bécquer con Lope de Vega y Manuel de Falla con Alfonso VI y -de cumplirse los plazos- la nueva rotonda de Vara de Rey con Pío XII y Pérez Galdós, ya incluida como «prioritaria» en el Plan de Infraestructuras, con una fecha de finalización prevista para 2017.

Veamos a través de estos proyectos, por tanto, qué aspecto tiene ese Logroño imaginado para 2025, que en el mejor de los casos tendrá que seguir esperando hasta convertirse en realidad quién sabe cuándo.

LOS PROYECTOS «PRIORITARIOS»

1.- Conexión de las avenidas Sonsierra y Mendavia

Uno de los proyectos señalados como «prioritarios» dentro del Plan, aspiraba a descongestionar el tráfico de la LR-131 entre el Puente de Piedra y el Polígono Cantabria mediante la construcción de un nuevo vial de casi 2 kilómetros desde Avenida de la Sonsierra hasta la carretera comarcal. Así se permitiría a los vehículos conectar con la L-131 desde el norte del cementerio, sin necesidad de acudir hasta el Puente de Piedra para tal fin.

Cuando se aprobó el Plan, en 2012, se estimó que el proyecto estaría finalizado en 2020. Para llevarlo a cabo sería necesaria una inversión de 5,2 millones de euros.

2.- Ampliación de Avenida de la Sierra

Da igual cuando leas esto. Pocos proyectos han permanecido tanto tiempo en punto muerto como la ampliación de la Avenida de la Sierra para actuar como vía de alta capacidad para la zona sur -ante la imposibilidad de ampliar Avenida de Madrid hacia el oeste- y dotar de accesos a una de las zonas más exclusivas de Logroño y Lardero.

En 2013 ya se advertía de que «la inmovilidad del sector privado (en la urbanización del sector Ramblasque), de mantenerse en los próximos años, debe activar la iniciativa del Ayuntamiento en la construcción de, al menos, este vial principal, pudiéndose repercutir con posterioridad su coste en los promotores del futuro sector cuando este se desarrolle».

FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.

A día de hoy, paradojas de los plazos, ya se está ejecutando el carril bici entre Logroño y Lardero, mientras Avenida de la Sierra mantiene un bloqueo que -según el Plan de Infraestructuras- debía ser historia desde 2018.

3.- Glorieta en República Argentina-Duques de Nájera

Otra de las actuaciones «prioritarias» del Plan sin ejecutar a día de hoy (tenía que haber concluido en 2015). Su misión es facilitar los giros y agilizar el tráfico en uno de los entornos que soportan mayor densidad de vehículos a diario.

En el Plan se incide en construir una glorieta «de dimensiones muy pequeñas», valorando la ocupación de una pequeña superficie del patio del colegio Vuelo Madrid-Manila.

4.- El Nudo del Alcampo (enlace de la LO-20 con Portillejo)

De largo, la propuesta más barata (250.000 euros) y rápida de ejecutar (cuatro meses) de cuantas se recogen en el Plan de Infraestructuras. Y, pese a ello, goza del carácter de «prioritaria» por sus beneficios en la circulación de una de las zonas más tensionadas de la capital riojana.

El crecimiento de la densidad de población al oeste de la ciudad (primero por el desarrollo de La Cava-Fardachón y ahora por el desarrollo urbanístico del Parque San Miguel) provoca importantes retenciones a prácticamente cualquier hora del día. Para remediarlo, la propuesta es simple: crear unos carriles adicionales a los dos movimientos señalados en la imagen «mejorarían significativamente las condiciones del tráfico en este nudo. Debía estar ejecutada en 2016, pero…

5.- Accesos a Varea y La Portalada desde Avenida de Aragón

Otro de los proyectos recogidos como «prioritarios» en el Plan de Infraestructuras que, aunque estaba previsto para 2018, todavía ni está ni se le espera. La intervención consiste en dar solución a los accesos al polígono industrial y requiere una inversión de un millón de euros, con un plazo de ejecución de 14 meses.

OTROS PROYECTOS ESTRATÉGICOS EN COMPÁS DE ESPERA

El arte de cruzar un río

A nadie se le escapa que entre los grandes retos del urbanismo logroñés se encuentra salvar la barrera física del curso del Ebro, que divide en dos la ciudad al norte de la misma. Los cuatro puentes que actualmente permiten sortear el río no son las únicas actuaciones previstas en el Plan de Infraestructuras 2013-2025, que recoge hasta tres trazados alternativos para cruzar a la otra orilla sin necesidad de mojarse los pies.

Proyecto para el quinto puente sobre el Ebro.

El más importante de ellos es el quinto puente. De hecho, a tenor de su presupuesto (9,3 millones de euros), es el proyecto estrella del Plan de Infraestructuras. Como su propio nombre indica, consiste en la construcción de un puente de 120 metros de luz para conectar la calle San Millán (desde Riojaforum) con la LR-113 mediante una glorieta.

El proyecto constructivo se redactó en el año 2004, por lo que en caso de impulsarse la actuación sería necesario revisarlo para actualizar los aspectos relativos al precio y la normativa vigente.

Aguas arriba también está prevista otra infraestructura para cruzar a pie desde la plaza de toros de La Ribera hasta el cementerio municipal: la pasarela del Pozo Cubillas.

Con una longitud de entre 180 y 200 metros y una inversión de en torno a 4 millones de euros, esta actuación -que debía haberse ejecutado entre 2019 y 2021- complementaría la conexión entre la Avenida de la Sonsierra y la carretera de Mendavia y plantea la creación de una zona de recreo más amplia en la margen izquierda del río Ebro, coincidiendo con la entrada a la ciudad por el Camino de Santiago.

Pero aún hay más. El Plan de Infraestructuras ya recogía en 2013 (con previsión de ejecutarse entre 2022 y 2023) la idoneidad de levantar una nueva pasarela peatonal entre El Cubo y Las Norias.

Con un presupuesto de algo más de 4,5 millones de euros y un plazo de ejecución de un año, el proyecto de la pasarela se proyectó en 2009 e implica la remodelación del complejo deportivo de Las Norias.

Nuevas carreteras que no se han materializado

En el ámbito de las infraestructuras viarias, sobre el papel se han quedado varias conexiones que, sin duda, estaban llamadas a transformar de forma notoria la movilidad logroñesa. Entre las destacadas se encuentra el proyecto para conectar la calle Portillejo con el Cuarto Puente y de la calle Fuenmayor con Gonzalo de Berceo, que debía haberse ejecutado en dos fases entre 2017 y 2021.

Entre los motivos que han propiciado que quede este proyecto haya quedado en nada destaca el hecho de que para su definición «es necesario conocer con exactitud el trazado del ferrocarril en la segunda fase de su integración en Logroño» y su construcción «deberá ser posterior a la modificación del trazado». Vendría a resolver la falta de conexión entre esos puntos, que deriva en la congestión en la Avenida de Burgos y Carmen Medrano, y en la mejora de las comunicaciones con Valdegastea.

Otro nuevo vial previsto desde hace años y que no ha llegado a ejecutarse es el que conecta la calle Tejeras y la glorieta de El Arco. El Plan la define como «una de las pocas posibilidades de ampliar los vínculos de la circunvalación con la ciudad e incide en que «ayudaría a descargar de tráfico los nudos de Parque Rija y la calle Chile para facilitar una nueva alternativa de acceso al parque comercial».

Otro vial de interés para la zona sur es el proyecto de prolongación de la calle La Cava hacia la AP-68, con el objetivo de convertir este vial en «eje vertebrador de la zona suroeste, a partir del cual se puede ir cerrando la malla urbana». Y se especifica en el Plan que «la imposibilidad de conectar con la N-111 en otro punto distinto de este enlace convierte esta opción en una buena forma de aligerar el tráfico entre la circunvalación y los nudos de Alcampo y la calle Chile».

Estas son algunas de las intervenciones que estaban llamadas a transformar por completo la ciudad antes de que expirase el año en curso pero que, por una razón u otra, permanecen ancladas en el terreno de las buenas intenciones.

Algunas de ellas -al tratarse de actuaciones estratégicas- repetirán presencia en el nuevo Plan de Infraestructuras que debe presentar el Ayuntamiento de Logroño antes de que termine el año para corregir y ampliar la relación de proyectos que siguen esperando convertirse en realidad.

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