La UD Logroñés ha empatado frente al Teruel (0-0), en otra tarde decepcionante de los blanquirrojos. Y otra oportunidad perdida tras la derrota del primer clasificado, el Arenas ante la SD Logroñés (2-3). Las Gaunas ha perdido la paciencia con un equipo que, con 36 puntos, se coloca a siete del ascenso directo, que regentan los de Getxo con 43. No solo eso, porque la victoria del Eibar B en Subiza aleja el segundo puesto a cuatro (40 puntos). Gran pitada final de los 3.000 fieles de siempre, quienes han presenciado la enésima decepción de su equipo. También se ha escuchado el «directiva, dimisión».
Sergio Rodríguez ha apostado por Daza en portería, con Yasin, Monreal, Eloy y Mateo en defensa; Caballero, Pau López y Garrido en el centro del campo, Agüero y Madrazo por los costados y Lupu, arriba. En el banquillo se han quedado Royo, Sarriegi, Nájera, Barrero, Gualda, Iñaki y Riki. Por lo tanto, Bobadilla no ha entrado finalmente en la convocatoria. Tampoco lo han hecho, como cabía esperar, los lesionados Ugarte y Enzo. Ni el recién llegado Pablo Valcarce, que necesita unos días de rodaje. Estreno, por cierto, de una megafonía cuyo sonido también ha decepcionado.
Tras la derrota del líder Arenas, la UD Logroñés tenía la oportunidad de meterse de lleno en la batalla por el ascenso directo. Y para ello, los blanquirrojos debían creérselo. La presión ya les pasó factura ante el Alavés B y no podía ocurrir lo mismo ante los turolenses. El arranque, por lo menos, ha resultado más positivo. A los dos minutos, Agüero ha rematado fuera en el segundo palo un centro de Madrazo desde la zurda. Sin embargo, pronto el Teruel ha conseguido encontrarse y con buen trato de balón, equilibrar un encuentro muy cerrado, sin espacios.

Foto: Riojapress / UD Logroñés
Antes del cuarto de hora ha llegado la primera gran ocasión para los locales. Testarazo de Eloy y gran manopla de Taliby para evitar el 1-0. Poco después, un suave cabezazo de Lupu ha acabado en las manos del portero. Una breve ráfaga blanquirroja que ha dejado paso a otro tramo anodino. Le sigue costando a la UD Logroñés alcanzar su identidad deseada. Necesita más sorpresa, desborde y electricidad. Su parsimonia para jugar ha desesperado a la grada, especialmente en una jugada donde el guardameta Daza y el central Eloy se han pasado repetidamente la pelota en el área chica.
Madrazo, el más activo en ataque, no ha podido marcar diferencias en el regate. El ’11’ ha probado la baza del disparo, con un tiro fuera y otro muy fácil para Taliby. Muy previsibles, los blanquirrojos no han hecho sufrir a un Teruel que ha tenido la suya con un disparo desde la frontal de Parra. Algo desviado. Partida de ajedrez, 0-0 al descanso y moderada pitada por parte de la afición. Lógico descontento ante un primer tiempo totalmente insuficiente para la exigencia de este club. Una película ya muy repetida, con el ya clásico
El Teruel, muy cómodo en ese guion, ha empezado el segundo tiempo dilatando al máximo sus acciones. Le valía el punto y ante la ansiedad creciente del cuadro riojano, tampoco ha renunciado al triunfo. Giuliano, con espacio, ha disparado alto desde la frontal tras una dejada de Dufur. Bazas a la contra de unos visitantes que han impuesto su ritmo lento. Se jugaba a lo que ellos querían y por momentos, hasta cerca del área de Daza. Hacía falta un revulsivo y Sergio ha quitado al central Eloy por Iñaki. Al reloj, en su impasible cuenta atrás, le restaba menos de media hora.
Corría ya el minuto 68 cuando Taliby ha salvado un remate enganchado por Agüero. Buena oportunidad, pero escasa. Aislada en un mar de imprecisiones. Mucho más clara ha sido la tentativa visitante, la más clara del partido. Moha, dentro del área, ha dado un pase no empujado a gol de milagro. Manos a la cabeza de sus cincuenta aficionados en las gradas y gran pitada de Las Gaunas ante los múltiples problemas de su equipo. Ni Riki, ni Sarriegi, ni Nájera, ni Gualda han podido arreglarlo desde el banquillo. Ni en la recta final contra diez, tras la doble amarilla de Marí. De hecho, el partido ha acabado con una clara ocasión del Teruel, casi en mano a mano, que se ha marchado arriba.
Y la grada, tras el encuentro, ha estallado. «¡Jugadores, mercenarios!», ha sido el cántico más sonado de un Fondo Sur harto de otra tarde anodina. El segundo empate consecutivo en Las Gaunas y el ascenso directo, a siete puntos. Los problemas crecen y no hay motivos para el optimismo.


