Nunca ha dejado de dibujar. De pequeña, en el cole, siempre ganaba los concursos de postales navideñas. Es más, ella misma confiesa que le gustaba mucho más pintar que ir al parque, así que sus padres le apuntaron a una academia.
La riojana Alba Sáenz, de 27 años, lo ha tenido claro siempre, aunque durante su etapa educativa las dudas volaban como pequeños borrones en un lienzo. ‘¿Qué camino será el indicado?’ La primera decisión la tomó cuando se decantó por el bachillerato de Artes. Una vez terminado, tocaba seguir haciendo elecciones. «Yo no sabía a qué dedicarme, solo sabía qué era lo que me gustaba. Y en eso mis padre me han apoyado siempre mucho: «Ya encontrarás tu camino, Alba. Haz lo que te gusta y lo hallarás».

Y eso le llevó a estudiar Bellas Artes en Madrid. Hoy en día, se dedica a lo que desde pequeña le hacía feliz: dibujar. Al principio, todo valía sobre el papel, «no tenía un estilo definido y todo lo que hacía era muy libre», sin embargo, en la universidad algo llamó su atención por encima de todo: la ilustración, «precisamente una disciplina que apenas tocamos».

Pero la curiosidad ‘mató al gato’ y Alba se sumergió por cuenta propia en el mundo de la ilustración. «Era algo distinto a nivel técnico y a mí me gustaba mucho trabajar con acuarela». Ambas se unieron. «Era trabajar con algo muy fluido, muy libre y poco preciso, y eso me encantaba». Técnica y disciplina que después de un tiempo decidió maridar con otra de sus aficiones, la lectura.
«Siempre me ha llamado mucho la atención las ilustraciones de los libros, es más, cuántas veces he ido a Santos Ochoa para ver las portadas de los libros. Las librerías para mí son como un gran museo».
Durante la carrera ilustró su primer libro, y al terminarla ya había trabajado con numerosas editoriales y en varios proyectos. Y así sigue a día de hoy, trabajando en una empresa de bienestar emocional como diseñadora y ahora ilustrando los vagones del Metro de Madrid.

«Un día sonó el teléfono. Era la Asociación de Editores de Madrid para proponerme formar parte de la iniciativa Libros a la Calle. Era un proyecto que a mí me encantaba cada vez que lo veía cuando me montaba en el metro para ir a la universidad, y ahora me estaban llamando. Increíble. Es un sueño».
El objetivo de esta acción es acercar la lectura a los viajeros y crear inquietud lectora entre los ciudadanos. «Ahora es habitual ver a todo el mundo con el móvil en la mano cuando antes daba gusto entrar al vagón y ver a la gente leyendo libros», explica Alba.
Libros a la Calle es una iniciativa cultural con la que la Asociación de Editores lleva 27 años inundando los transportes públicos de la comunidad de Madrid con textos ilustrados. Y aquí es donde entra nuestra artista riojana. Alba ha sido la encargada junto con otros ilustradores de dar visibilidad a fragmentos que abarcan todos los géneros, desde la poesía y el ensayo, pasando por el cómic, la literatura infantil y juvenil, hasta la novela, el relato corto y el teatro.

Alba ha sido la encargada de darle significado a un texto extraído del libro ‘De bestias y aves’ de Pilar Adón, Premio Nacional de Narrativa. «Cuando lo leí se abrieron muchas ramas en mi cabeza, pero al final decidí hacer un retrato donde el cabello se mezcla con un bosque que sobrevuelan dos pájaros». Por supuesto, hecho con acuarela.
Un proyecto en el que también se rinde homenaje a escritores como María de la O Lejárraga, en el 150 aniversario de su nacimiento, y a los cien años de la publicación de ‘Luces de Bohemia’ de Valle-Inclán. «Al igual que yo me imaginé eso leyendo el texto, los viajeros puedes recrear en su mente otra imagen o, incluso a través de la imagen, crear otro texto». Y es que, ya se sabe, la belleza está en los ojos de quien la mira.


