Deportes

Promesas sobre el hielo: el Hockey Milenio, cantera de internacionales

Hace veinte años, en 2005, se puso en marcha el proyecto del Milenio Club Patín, único club de deportes de hielo en La Rioja. Su centro neurálgico, la pista de hielo de Lobete, se inauguró en 2007. Con secciones de patinaje, patinaje artístico y hockey hielo, esta última disciplina va dando sus frutos. De sus 150 integrantes, dos son actualmente internacionales. Irene Revilla acaba de ser bronce con España en el Mundial sub-18, División I, Categoría B. Por otro lado, Rubén Sáenz participó en el Cuatro Naciones con la misma sub-18 y actualmente se encuentra en la prelista para el Mundial de la misma categoría.

Dos ejemplos que ilustran el trabajo realizado por un club humilde, con presencia en la categoría élite a nivel masculino y femenino. A sus 15 años, Revilla logró el bronce, después de disputar con la selección nacional una liguilla, junto a otras cinco selecciones. El combinado sub-18 se impuso a Australia con remontada (2-3), ante Corea del Sur (4-1) y frente a China, tras la prórroga (3-2). Posteriormente, encajó dos derrotas más: Polonia (2-6) y Dinamarca, la campeona de división (4-0).

«Conseguimos el tercer puesto y fue una experiencia inolvidable. He aprendido mucho y me encantaría volver a repetirla. Fueron un total de seis partidos en una liguilla. Al ser mi primera vez en este torneo, no sabía mucho cómo eran los demás equipos. Por lo que decían mis compañeras, desde el primer momento teníamos en mente conseguir la medalla, como nos propusimos. Y así fue», explica una sonriente Revilla. «Me encantaría seguir en la selección hasta llegar a la sénior (absoluta) y quizá, después, irme a jugar fuera. Pero creo que me haría muchísima más ilusión seguir con la selección española hasta la liga sénior», añade.

¿Por qué buscarse las habichuelas fuera? Ella lo deja claro: «Vivir de esto aquí está difícil o imposible». En nuestro país, la disciplina no está considerada como profesional. Para hacer del hockey hielo su profesión, debería irse a Canadá o Estados Unidos. Ella juega por pasión, en un deporte en el que combina las categorías sub-15, sub-18 y la absoluta, con el Milenio Panthers de Liga Iberdrola. Como muestra su ficha oficial en la Real Federación Española de Deportes de Hielo, la defensora derecha suele jugar dos partidos en un mismo fin de semana.

La riojana comenzó con ocho años y viene desde el patinaje artístico: «Mi hermano hacía hockey y siempre que terminaba patinaje artístico les veía entrenar a todos. Entonces ya dije, esto es lo que me gusta». Y de paso, anima a los niños riojanos a probarlo: «Si les gusta patinar, el deporte de contacto, rápido, donde tienes que estar todo el rato atento… Les diría que se apuntasen, que vengan y que prueben. Da igual la edad y si no quieres jugar, también hay entrenamientos como hobby».

Cinco jugadores de campo y un portero componen la alineación titular. Seis, más un mínimo de once entre titulares y banquillo. Por ello, Revilla advierte de los problemas para reunir a un equipo completo femenino: «En categorías  inferiores, ves que solo hay dos o tres chicas. Yo creo que, de cara a un futuro, estaría bastante bien que todas las que no saben si apuntarse o no, lo prueben y serán bienvenidas».

Una escasez que encuentra incluso en su tramo de edad: «Como no tenemos casi gente, se nos complica todo. No es lo mismo entrenar un equipo donde está 10 o 15, que con 5 o 6. Que yo sepa, en otras ciudades no pasa tanto; claro, no es lo mismo una población de una ciudad como Madrid, que Logroño».

Rubén Saénz, otro joven talento con ambiciones

Rubén Sáenz, a sus diecisiete años, también es internacional sub-18 y viene de disputar el citado Cuatro Naciones con España en Fondo (Italia). «No sabía ni que se celebraba y fue una sorpresa. Me he quedado con muchas ganas de repetir. Es una ciudad diferente, más días, más partidos y se puede disfrutar muchísimo. En algo menos de una semana, jugamos un partido contra Hungría, otro contra Rumanía (victorias) y otro frente a Italia (derrota). Un gran papel previo al Mundial sub-18 al que Rubén espera ir convocado próximamente. Cuestión del seleccionador, pues está en la prelista.

«Yo creo que, de cara al futuro, porque ya no puedo jugar más sub-18 el año que viene, sería optar a la sub-20. Este año estuve preseleccionado para la sub-20, mi objetivo es llegar ahí y luego a la absoluta», explica Saénz. Al igual que Irene, es consciente de que el profesionalismo en España es una utopía. Pero para él, marcharse fuera también conlleva sus complicaciones: «Tendrías que trabajar mucho, porque piensa que toda la gente que está fuera lleva más tiempo que tú, probablemente jugando a más nivel y tendrías que esforzarte, pero se puede conseguir».

Rubén e Irene son referentes para los más pequeños en el club. «Actualmente somos los únicos internacionales, pero viendo a los chavales que hay en el club, algunos pueden llegar bastante lejos. En nuestras edades siempre ha habido poca gente y hemos aguantado como hemos podido. En sub-18 estamos justos de gente ahora mismo. Ya no hay mucho que se pueda hacer, porque a estas alturas ya es muy difícil que la gente se enganche. Pero, con los pequeños, lo tenemos solucionado».

«Yo lo que pido a la gente es que venga a vernos un partido. No nos conoce mucha gente, pero cada vez que vienen se quedan encantados con lo que ven. Lo digo por experiencia propia, me ha pasado con compañeros de clase», explica Rubén.

Más hielo, una reivindicación principal

En Logroño, la pista de hielo de Lobete abre desde octubre hasta mayo. En total, siete meses al año. Algo que perjudica al rendimiento del equipo. «Somos los que menos hielo tenemos de toda la liga. Se nota mucho, porque cuando empezamos la liga en octubre abrimos hielo, mientras que otros equipos llevan un mes o mes y medio con hielo. Nos mata eso», explica Rubén. La misma opinión tiene Irene, que pide la extensión del uso de la pista para mejorar sus condiciones consecutivas.

Rubén Saénz e Irene Revilla

A pesar de todos los obstáculos, los elevados costes del mantenimiento de la pista y las instalaciones o los mencionados problemas con el hielo, Irene y Rubén son dos ejemplos de que, a pesar de las dificultades, la pasión puede llevar a los resultados.

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