Si un stand lleno de libros es el paisaje en el se mueven cada uno de los visitantes que quieren conocer un poco más La Rioja, el alma del ecosistema que ha creado Domingo García la componen las casi treinta personas que trabajan allí divididas en varios grupos.
Carla y Tania son algunas de las personas que ponen la primera sonrisa al que llega de lejos. «Llegamos todo el equipo a la feria a eso de las nueve de la mañana, una hora antes de que abra la feria, hay que salir mucho antes del hotel porque los atascos son monumentales para llegar hasta aquí».

A las seis de la mañana suena el despertador para empezar a vender La Rioja a eso de las diez cuando abre la feria. «Primero vemos un poco el plan del día, y organizamos los turnos, luego empezamos a atender a la gente». Los visitantes de estos primeros días son en su mayoría profesionales del turismo. «Nos piden muchos contactos, listados, actividades novedosas, nombres de bodegas». Ellas están encantadas de contarlo todo.

El público general llega el fin de semana. «El trabajo es diferente esos días porque la gente viene preguntando por cosas más generales». La sensación que se lleva la gente «es que hay un montón de cosas para poder hacer en una región tan pequeñita». Todos se van «asombrados con la variedad de actividades que ofrecen los municipios riojanos».

No son las únicas que están sin parar en el stand. El trabajo de la cocina comienza pronto. A las nueve de la mañana, ocho alumnos de la Escuela de Hostelería de Santo Domingo coordinados por dos profesoras empiezan a preparar el trabajo en el bar. «Primero se dan cafés y luego se empiezan con los platos que ofrecemos, tenemos varios pases», cuenta una de las profesoras.

Mientras todo el mundo está de reunión en reunión, ellos están preparando unas patatas con chorizo. El miércoles la menestra fue la protagonista junto con unas alegrías y queso, «este jueves tenemos alubias de Anguiano con chorizo riojano, mollete de roastbeff y pimiento riojano, pera de Rincón de Soto y nuez de Pedroso».

Es el tercer año que están en el stand. «Cada vez nos organizamos mejor y cada vez tenemos más espacio en la cocina, se trabaja muy bien y la gente se va muy contenta con lo que prueban». Para los alumnos es todo un premio estar presentes en FITUR. «Intentamos traer a gente que ha venido el año anterior y nuevos para que haya una mezcla entre experiencia y gente nueva y que vayan pasando todos por aquí».

A ellos hay que añadirle además de los medios de comunicación, que se pelean casi constantemente con las conexiones, los que dotan de material gráfico al resto de medios riojanos. Más de 4.000 fotos en los primeros días y más de dos horas de vídeos.
Todo ello en un stand que se comenzó a preparar hace más de semana y media y que, en general, está gustando mucho al público asistente.»Vinimos la semana pasada y hemos estado sin parar desde entonces», comenta Domingo García que ha dado vida a la que está siendo la casa de este grupo de personas que están estos días en Madrid dando a conocer un poquito de la cultura, la historia, el paisaje y la enogastronomía de la tierra.


