Cultura y Sociedad

«El rigor del teatro aficionado está llegando a límites realmente extensos»

EFE/ Raquel Manzanares

Del teatro se dice que educa, emociona y transforma a quienes participan de él, ya sea como espectador o como actor. También dicen que desde sus raíces en la antigua Grecia el teatro educa en la escucha activa, en el análisis de lo que escuchamos y en la comprensión de cómo las palabras moldean acciones y emociones. Ignacio Amestoy, dramaturgo, referente del teatro español y director del Festival Nacional de Teatro Aficionado UNIR, completa estas definiciones afirmando que «el teatro es la imitación de una realidad para que percibamos nuestro convivir y conozcamos nuestra propia sociedad».

El teatro siempre se ha establecido desde unos cauces profesionales desde la propia Grecia, sin embargo nunca ha dejado de existir ese teatro íntimo y familiar donde se ponían de relieve las características del propio colectivo. «Hablamos de esas obras que se han desarrollado en colegios, en las fábricas, en las familias… como una crítica de la propia sociedad», explica Amestoy.

Por ello, este arte escénico tiene una cara profesional, pero también ese lado amateur, «centrándonos en el significado etimológico de la palabra francesa “amateur” que proviene del latín “amator” el que ama». Y es que «el ser humano no puede nunca establecerse en una sola línea de trabajo», por lo que el teatro aficionado se lleva a cabo por verdaderos amantes del arte escénico que no buscan en la actividad dramática un medio de vida, sino un modo de desarrollo personal y de desenvolvimiento de sus necesidades de expresión y ocio.

Ejemplo de ello son Vicente Cuadrado que, además de aficionado al teatro, ha sido un gran pediatra en La Rioja, o Antonio Garrigues Walker, destacado jurista y autor de teatro aficionado con más de sesenta obras escritas y representadas en su entorno familiar y profesional. Ambos, fuente de inspiración para los participantes del Festival Nacional de Teatro Aficionado UNIR, que en su sexta edición cambia de escenario trasladándose de Madrid a Logroño, más concretamente al Auditorio Municipal.

Caminos paralelos

Ignacio Amestoy reconoce que el teatro aficionado ha tenido a lo largo de los años los mismos inconvenientes que el profesional. Ambos se desarrollaron normalmente hasta la aparición del cine, «ahí tuvo la primera competencia importante». Después llegó la televisión con programas como Estudio 1 en los años 70, y ahora las series.

Sin embargo, «lo bueno es que actualmente hay una necesidad del contacto directo del espectador con el artista, y por eso podemos habar de un rebrotar formidable del teatro en España. Y esto se contagia al ámbito del teatro amateur, cuyo rigor está llegando a límites verdaderamente extensos».

Un teatro aficionado que no solo ha crecido en el ámbito universitario, principal foco de este teatro del que infinidad de artistas han dado el salto a la profesionalización, como es el caso de Adolfo Marsillach, sino en el ámbito de las empresas y colegios profesionales donde, gracias al teatro «los trabajadores perfeccionan sus artes, fundamentalmente el de la oratoria. Es más, actualmente, las escuelas de negocios están pidiendo a profesores de Arte Dramático su ayuda para hacer prácticas en retórica que refuercen la comunicación con los demás». Sin olvidarnos, por supuesto del teatro en los colegios como elemento formativo.

Un terreno ya cultivado

En La Rioja, el teatro aficionado camina sobre seguro. Sin ir más lejos, en Logroño «tenemos la Asociación de Vecinos de El Carmen que desde hace 40 años hacen un festival de teatro o las citas que impulsa Vicente Cuadrado, como el Certamen Nacional de Teatro Garnacha de Rioja. Afortunadamente en nuestra tierra tenemos ese cultivo del universo del teatro, tenemos la necesidad del teatro y ahora, con el traslado del Festival Nacional de Teatro Aficionado UNIR la cosa se enriquece».

Un festival, el de UNIR, que tuvo su primera cita el pasado 1 de noviembre con ‘La venganza de Don Mendo’, de Pedro Muñoz Seca, dirigida por José María García Luján e interpretada por la compañía madrileña Tirinto & Co. «Un éxito rotundo que llenó el Auditorio Municipal».

La próxima cita tendrá lugar este viernes 24 de enero con la obra ‘Los cuernos de Don Friolera’, de Ramón María del Valle-Inclán. Vicente Cuadrado dirige «esta cumbre del esperpento de tal manera que el espectador no puede por menos que quedar atónito». Con este montaje, La Garnacha Teatro ganó la primera edición del Festival de UNIR en Madrid, y con ella se vuelve a presentar como un homenaje a su director. Este espectáculo es el más premiado en España de todo el teatro aficionado, en 28 certámenes nacionales, con 136 premios y con menciones incontables a la dirección, el montaje y actores y actrices.

El próximo 31 de enero le toca el turno a ‘Rebelión en la Granja’, la emblemática obra de George Orwell, a cargo de la joven compañía Alopargo Teatro de Bilbao y dirigida por Íñigo Martín. La famosa fábula sirve como estímulo para crear una obra cruda, gestual y con humor lúcido. Según Amestoy, «es el desenmascaramiento de todas las dictaduras posibles, un tema que indudablemente en este momento sigue estando de actualidad».

También en el Auditorio, el sábado 8 de febrero a las 20 horas, los espectadores podrán disfrutar de ‘Hamlet’, de William Shakespeare, bajo la dirección de José Antonio Martínez. Sobre el escenario diez actores y actrices de SUC DE TEATRE – LA TARUMBA de Valencia se embarcarán en esta inmortal tragedia, dando vida a 23 personajes. Su director ha adaptado el texto manteniendo fidelidad a la obra de Shakespeare, aunque ha ideado un montaje, en lo referente a escenografía, vestuario y música, plenamente actualizado.

El broche final será el 15 de febrero con, un encargo del Festival, el estreno de ‘Luces de Bohemia’ de Valle Inclán, dirigida e interpretada en su papel principal por José María García Luján, al que se le rendirá un homenaje por su labor a favor del teatro. García Luján, destacado abogado y uno de los creadores del Festival de UNIR con el Teatro del Trébol, es el director y fundador de TIRINTO & Co, una compañía teatral constituida para la promoción del teatro y la actividad cultural integrada por abogados, médicos, ingenieros, farmacéuticos, informáticos, profesores, administrativos y periodistas con deseos de hacer cobrar vida sobre el escenario a los más variopintos personajes.

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