Valdezcaray será, por sexta vez, final de etapa en la Vuelta Ciclista a España. La llegada se producirá en la novena etapa (domingo, 31 de agosto de 2025), que unirá Alfaro con la estación de esquí a través de 195 kilómetros íntegros por territorio riojano. El alto, de primera categoría, ascenderá hasta los 1.523 metros (13,4 km de ascensión al 5,2% de pendiente media). Antes de esta edición, la ronda patria empleó este puerto en 1988, 1989, 1990, 1991 (las tres como cronoescaladas) y también en 2012.
Se trata de una subida con una parte inicial bastante dura, con los dos primeros kilómetros a más del 8 % y rampas del 10%. Es una de las zonas más bonita, con varias curvas en zigzag para ganar altura sobre el valle. A partir de ahí, el trazado se vuelve más rectilíneo y menos exigente. Los últimos kilómetros antes de la estación suponen un falso llano, con lo que los profesionales utilizarán el plato grande. Sí es cierto que el viento puede condicionar la carrera, especialmente en los kilómetros de aproximación a esta subida final.

Foto: La Vuelta
Es lo que ocurrió en la cuarta etapa de la Vuelta 2012, un 21 de agosto, aunque nada lo hiciera presagiar. 155 kilómetros unieron Barakaldo y Ezcaray, en una etapa ‘unipuerto’, sin grandes dificultades montañosas hasta Valdezcaray. Al menos, eso parecía. La etapa entró en La Rioja por la zona de Anguciana y de ahí, dirección Haro, Santo Domingo y Ezcaray. El pelotón permitió la fuga de cinco corredores, que adquirió casi un cuarto de hora de ventaja. Parecía un día tranquilo, pero una caída del líder Alejandro Valverde (Movistar Team), alteró todo.
El murciano intentó reconectar, pero debido al fuerte viento lateral, quedó cortado antes de llegar a Santo Domingo. Inmediatamente, la carrera quedó rota en mil pedazos. En la lucha por la general, Alberto Contador, el ‘Purito’ Rodríguez o Chris Froome, en el grupo delantero, aprovecharon la situación para sacarle 55 segundos. Y en la pugna por el triunfo de etapa, fue Simon Clarke (Orica Green-EDGE), quien se impuso sobre Tony Martin (Omega Pharma-Quick Step), por dos segundos. Miles y miles de aficionados llenaron las cunetas para jalear a los corredores.

Los abanicos en la etapa de 2012
Trece años después, la etapa promete ser de nuevo idónea para la fuga. Hay terreno para emboscadas en la primera parte del perfil, con las reviradas carreteras en torno a Cornago. Posteriormente, la prueba pasará por Arnedo, seguirá el valle del Ebro hasta Villamediana de Iregua, Nájera, Santo Domingo y finalmente, Ezcaray. La Rioja Alta, repleta de campos de cultivo y sin mucha vegetación, puede volver a dar un susto a más de uno. Como en 2012. Quien no estará será Primoz Roglic, vigente ganador, pues se centrará en Giro y Tour.
Además del ciclismo, la etapa servirá para promocionar la riqueza cultural de La Rioja al planeta. Es la idea del diseño, que pasará por la Colegiata de Alfaro, la Ruta de los Dinosaurios, la Ciudad del Calzado de Arnedo, el Monasterio de Santa María la Real de Nájera o la Catedral de Santo Domingo.
Hemeroteca de un ciclismo de otra época
En las cuatro primeras ocasiones en que la carrera llegó a Valdezcaray, terminó más arriba, en el conocido como Collado de las Tres Cruces, a 1.960 metros y tras 21,4 kilómetros de ascensión. Actualmente, el asfalto finaliza en el aparcamiento de la estación invernal (km 14,2), restando casi ocho kilómetros donde la carretera, muy expuesta a los elementos, bordeaba el pico San Lorenzo, techo de La Rioja. Eran esfuerzos de mayor duración y sufrimiento, con vistas sobrecogedoras hacia una cordillera fundida con el cielo.

Trazado de la antigua subida hacia el Collado de las Tres Cruces, bordeando el San Lorenzo
Existía una diferencia fundamental con la actualidad: la Vuelta tenía lugar en primavera, entre abril y mayo, en coincidencia con el Giro. El 6 de mayo de 1988, la prueba unió Santander y Valdezcaray (217 kilómetros), en la undécima etapa. En meta, el primero en llegar fue el irlandés Sean Kelly, a la postre, ganador global. Lo intentó el fugado, un desfallecido Mariano Sánchez al que cazaron a 100 metros del final, desmayado del esfuerzo en línea de meta, tras más de seis horas sobre la bici. En aquellas extenuantes etapas todavía ni era obligatorio el casco.
A la organización le gustó el lugar, pero cambió el formato en 1989. Cronoescalada, 24 kilómetros entre Ezcaray y Valdezcaray, decimoquinta etapa. 8 de mayo de 1989 y exhibición de Perico Delgado (Reynolds-Banesto), que paró el crono con 53 minutos y 22 minutos. Espectacular el segoviano, que voló bajo una intermitente, pero intensa lluvia. ‘Perico’ no consiguió el liderato por apenas seis segundos. Ese honor quedó para el colombiano José Martín Farfán (Café de Colombia), aunque Delgado sí se hizo con el triunfo en Madrid.
Un año más, 1990, y de nuevo cronoescalada. Idéntica a la de 1989, mismo día y misma etapa (15ª). 24 kilómetros entre Ezcaray y las Tres Cruces, con el francés Jean-François como ganador, al marcar un registro de 52 minutos y 14 segundos. Tarde de muchísima lluvia, frío y viento. A pesar de todo, laderas llenas de espectadores con paraguas, ánimos y un ambiente de ciclismo parecido al que ofrece el Giro, con la parte final llena de nieve en las cunetas. Como anécdota, la primera Vuelta de un tal Miguel Induráin.
Y por cuarta vez, el 12 de mayo de 1991 y en la 14ª etapa, nueva ascensión contra el reloj. La más espectacular. Victoria del colombiano Fabio Parra, que acabó con un ‘tiempazo’ de 50 minutos y 59 segundos. Esta vez, la niebla y el intenso frío fueron los protagonistas. Condiciones límite para los ciclistas, que tuvieron que ponerse mantas nada más llegar a la línea de meta. 33 años después, impresiona ver imágenes de aquel día tan espectacular.
Ezcaray, un lugar clave para el ciclismo
Tres décadas han pasado y Ezcaray volverá a disfrutar de otro gran día de ciclismo. Además de las cinco veces que llegó la Vuelta a Valdezcaray, es obligado citar el Alto de la Cruz de la Demanda, el ‘coloso’ de la zona, con seis kilómetros finales cerca del 10 % de media. Cuatro llegadas y tres ganadores de renombre (1993 y 1994, Tony Rominger), 1996 (Álex Zülle) y 2001, con exhibición a lo grande del ‘Chava’ Jiménez. Seguro que muchos aficionados riojanos desean la vuelta de este lugar, pero tampoco se pueden quejar con lo que tienen.


