Terminar el año con el anuncio de la implantación de la zona ZBE en Madre de Dios ha sido, para muchos ciudadanos, una noticia que genera más preguntas que soluciones. «En mi caso, la frustración es evidente: mis padres viven en la calle La Cigüeña y son una pieza clave en nuestro día a día, ayudando con mi hijo pequeño mientras mi pareja y yo trabajamos». Este lector explica a El Sereno que «nuestros vehículos no se ajustan a las etiquetas impuestas: uno carece de distintivo y el otro tiene la etiqueta B, que ya se prohíbe en ciertas ciudades».
Y por eso se pregunta cómo gestionará el ayuntamiento los accesos. «Si nos guiamos por su historial de improvisaciones y falta de previsión, no podemos esperar gran cosa», dice, mientras ironiza sobre la gestión que se ha hecho de los carriles bici: «Gracias por no hacer el voladizo que me hubiera permitido ir al trabajo sin jugarme la vida».
«Me planteo si de verdad es necesario crear esa zona que ciertamente bajo mi punto de vista me parece innecesaria, ya que en Logroño contamos con bastantes calles peatonales pero visto lo visto parece que es mejor dar buena imagen de cara a Europa que de cara a los ciudadanos. Cuanto mejor se preocuparán de que las obras que hacen las hagan bien y no que en muy poco tiempo hay que rehacerlas otra vez. Y me despido no sin antes recordar a los ciudadanos de Logroño el afán recaudatorio de este ayuntamiento que no pone medios pero si sanciona a los meones o a los que acudieron a ver a los reyes el domingo. Parece que están esperándoles para ponerles una multa por no aparcar bien aunque el vehículo no estorbe, eso sí ya puedes llamar para que retiren un vehículo que sí estorba, que verdes las han segado», concluye.
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