El servicio de autobús urbano de Logroño ha sido objeto de una gran cantidad de quejas en las últimas semanas a través de El Sereno. Desde la atención a las personas con movilidad reducida, al trato por parte de los chóferes, pasando por su forma de conducir, son muchas y muy diversas las causas que están provocando un importante descontento entre sus usuarios.
Una de las quejas más recientes que ha recibido El Sereno hacía referencia a la «falta de seriedad y empatía» por parte de los chóferes, quienes, por lo visto, a menudo se saltan paradas de una línea. Esto es normal siempre y cuando no haya pulsado nadie el botón de parada y si no hay nadie esperando en la marquesina, pero esta vecina aseguraba que pasó de largo en una ocasión dejando tirados a cuatro usuarios que se encontraban esperando al autobús.
Cuando paran también surgen problemas, especialmente con las personas con movilidad reducida. Son varios los lectores que han dado fe de varias situaciones en las que los conductores se negaban a sacar la rampa para sillas de ruedas o no esperaban a personas mayores que se encontraban a escasos metros de la marquesina. Las respuestas más comunes por parte de los chóferes en estos casos son relacionadas con la hora de llegada o con la cantidad de pasajeros que se encuentran en el autobús. «Llego tarde al destino» es una de ellas, o también: «El autobús va muy lleno».
«Se busca chófer, no un simple conductor» se titula el último mensaje que ha recibido El Sereno. En él, una usuaria reconoce que le llama la atención que «la mayor parte de las quejas que lee no tienen que ver con el servicio en sí, sino con la actitud de los chóferes». Por ello, se pregunta si es que al Ayuntamiento de Logroño «no le importa el perfil de profesionales que la empresa concesionaria contrata para este servicio», y también se sorprende de que el consistorio «no tenga nada que decir al respecto».
Esta última lectora cuenta que ella también tuvo recientemente una mala experiencia con un conductor de autobús urbano. «Se negó a abrirme la puerta, estando en la parada y siendo el último autobús del día, y eso que soy una persona con discapacidad y era evidente que tenía movilidad reducida». «Este suceso lo denuncié al Ayuntamiento de Logroño y su respuesta fue que ellos no son los responsables y que me dirija a la empresa concesionaria», asegura.
La patata caliente
Ya que el consistorio parece que decide lavarse las manos con este tema, es en la compañía de autobuses donde aparentemente radica el problema. Hay algunos lectores que se apiadan de ella y consideran que «no tiene la culpa, solo el conductor», ya que, ante las quejas, la compañía concesionaria asegura que se toman las medidas oportunas para cada caso.
Pero otra de las personas que se ha dirigido a El Sereno en los últimos días asegura que este tipo de situaciones desagradables se dan por las condiciones laborales de los conductores: «Hay un problema interno con las horas de trabajo y los sueldos de los conductores», confiesa. Asegura así que «el malestar que eso genera a los chóferes se refleja en el trato a los usuarios de los servicios de transporte público». Es por eso por lo que considera que «sin unos controles serios por parte de inspección de trabajo, estás situaciones tan incómodas seguirán pasando y empeorando».
Mientras tanto, son varios los lectores que escriben prácticamente a diario a El Sereno preguntándose «¿por qué el Ayuntamiento no toma medidas al respecto aunque no sea el responsable directo? ¿por qué no sanciona a la empresa concesionaria cuando sus conductores ofrecen un servicio tan pésimo, negándose incluso a facilitar el acceso a personas mayores y/o con movilidad reducida?».
Por todo ello, una de las lectoras mencionadas en este artículo insta a quien le corresponda la tarea de tomar cartas en el asunto a dejar de mirar para otro lado: «Este problema le puede afectar a cualquier ciudadano en algún momento de su vida».


