No solo las playas del litoral son perfectas para la práctica de deportes acuáticos, España cuenta con más de mil embalses a lo largo y ancho de su geografía, muchos de ellos permiten el baño y las actividades acuáticas en sus aguas. En La Rioja sólo en uno de ellos están permitidas hasta ahora: el embalse Gonzalez Lacasa, en El Rasillo. Más allá son muchos los riojanos que optan por el embalse de Alloz, a apenas 45 minutos en coche desde Logroño. En el resto, la mayoría son complicaciones, y aunque la Confederación Hidrográfica del Ebro ve con buenos ojos, habitualmente, este tipo de instalaciones, las inversiones son altas y los impedimentos muchos.
El turismo deportivo y de naturaleza, cada vez más consolidado y con más adeptos, haría de los principales embalses que se encuentran en La Rioja un atractivo para la llegada de turistas, pero las oportunidades, a día de hoy, son escasas.
El Rasillo, con Club Náutico
El que vio la oportunidad hace más de 40 años fue El Rasillo. Con la inauguración del Club Naútico se abrieron múltiples opciones en el embalse que se ha convertido con el paso de los años en la ‘playa de La Rioja’. Desde hace décadas dispone de instalaciones de ocio, con servicio de bar y restaurante durante todo el año, además de actividades deportivas y alquiler de embarcaciones en primavera y en verano. Se alquilan pedaleras, piraguas y tablas de wind surf, se dan cursillos y hay servicio de guardería de embarcaciones. El Club Náutico El Rasillo es perfecto para practicar cualquier tipo de deporte acuático.
Se creyó en el proyecto y con el paso de los años ha dado al entorno una importancia casi insólita a la zona. Muchos son los que se acercan a estas instalaciones a pasar el día, a practicar sus deportes preferidos … Sin duda, el verano es su mejor estación, por eso se están planteando proyectos que consigan desestacionalizar el recurso y alargar lo más posible la temporada.

Calahorra, mirando al futuro
Calahorra con el embalse del Perdiguero, está dando los primeros pasos para convertir la instalación en un recurso turístico y deportivo. Sin todavía centrar la idea concreta de qué deportes y durante qué temporadas se podrá llevar a cabo, el Ayuntamiento de Calahorra ha conseguido el permiso de la Comunidad de Regantes de Calahorra para poder llevarlo a cabo.

La idea siempre había estado encima de la mesa, diferentes gobiernos locales lo habían intentado, pero el miedo de la Comunidad siempre había sido la proliferación de posibles plagas. Ahora, con su visto bueno, parece que la instalación, en la que siempre se primará el servicio de riego a los socios, pueda destinarse a otros usos, nunca con embarcaciones a motor.
En principio parece que se dejará la zona central del embalse para el uso deportivo. En todo caso, el Consistorio calagurritano valora positivamente la actuación y asegura que permitirá «la llegada de muchos aficionados a los deportes acuáticos ante la falta de instalaciones parecidas en el entorno».
Mansilla, poco a poco, a más
En Mansilla llevan intentándolo años. Su alcalde, José Manuel Ballesteros, recuerda que ya hace años se intentó hacer un Club Náutico en el embalse. Se trata del mayor de La Rioja pero nunca se dio permiso ni por parte de la Confederación Hidrográfica del Ebro ni por el Gobierno de La Rioja. Lo que sí tienen es una piscina flotante que «se pone de bote en bote cada verano».

Sí se dan permisos especiales para hacer ski acuático y acudir con embarcaciones. «Es un embalse que tiene muy pocas corrientes y por eso es maravilloso para este tipo de actividades». Muchos veraneantes piden este permiso especial y lo reciben. Eso sí, «tenemos muy en cuenta que estén libres del mejillón cebra porque aquí no hay y sería un problema, por eso se solicitan desinfecciones».
De cara al futuro más próximo, Ballesteros explica que «dentro de Plan de Dinamización de la zona que incluye la casa de las ‘Siete Villas’ hemos solicitado hacer una especie de embarcadero en la zona para mejorar las instalaciones que tenemos».
Presa de Enciso, encima de la mesa
La construcción de la presa de Enciso puso encima de la mesa la posibilidad de que el embalse pudiese convertirse también en una zona de ocio y deporte. Hace algo menos de un año el Ayuntamiento de la localidad inicio conversaciones con el municipio soriano de Yanguas para plantear una alternativa deportiva conjunta pero las cosas en estos meses han cambiado.

José Manuel Valle, alcalde de Enciso, estaba por la labor, pero el asunto está «paradísimo» por varios motivos. El régimen de explotación impide poner un embarcadero. El alcalde explica que «el nivel del agua del embalse baja de forma muy abrupta y de haber un embarcadero debería ser flotante, algo que supone una inversión enorme». Sus paredes muy verticales podría ser otro problema. Se podría plantear el uso de piraguas sin embarcadero pero habría que hacer un estudio. «La CHE tiene que compensar al municipio por la obra de la presa pero tenemos otras prioridades en las que estamos trabajando». Lo que sí se ha solicitado por una empresa de multiaventura de la zona es la posibilidad, como ya se hizo el verano en el que la presa tuvo que vaciarse por completo, de utilizar el río para otras actividades deportivas como los descensos.
En buena parte de los embalses de la cuenca del Ebro, especialmente los navarros, se desarrolla algún tipo de actividad relacionada con el ocio. En casi un 85 por ciento de sus más de setenta pantanos se permite la pesca, pero también hay otras actividades habituales como el baño, las zonas de picnic, el piragüismo o la navegación a remo. A estas cifras hay que añadir la actividad más común y ciertamente más numerosa del paseo, ya sea por la coronación de la presa o por el perímetro del embalse y su entorno.


