Deportes

Problemas en Las Gaunas: el estadio que no soporta los llenos

El recinto municipal, inacabado, presenta deficiencias cada vez que completa su aforo

El estadio municipal Las Gaunas fue inaugurado un jueves. Exactamente el 28 de febrero de 2002, con un partido amistoso en el que se enfrentaron el Club Deportivo Logroñés -ya desaparecido- contra el Deportivo Alavés, ahora en Primera División. Se estrenó con un lleno rotundo. La curiosidad llevó a miles de aficionados en una fría noche de invierno hasta las gradas de su nuevo campo de fútbol. Por fin, no sin problemas ni retrasos -en una infraestructura sin finalizar más de viente años después-, el fútbol riojano daba el salto al otro lado de la circunvalación para contar desde entonces con un estadio, de apariencia, de Primera División, al menos bajo los criterios de aquel momento.

La sensación fue de que el Logroñés y Las Gaunas por fin estaban preparados para establecerse en la élite tras haber estado, sin continuidad, en Primera en 1997. El error de esa predicción fue de bulto, como se demostró durante esa primera década del siglo XXI, que se cerró con la defunción del histórico club logroñés un 18 de enero de 2009. «¡Esto no es un campo, es un futbolín!» se había convertido en un cántico habitual de las aficiones visitantes cada vez que se jugaba en el viejo Las Gaunas. Metían el dedo en llaga. Cántico olvidado, porque Logroño ya había estrenado su nuevo estadio, «el de Primera División».

Décadas después, movidos por la nostalgia, prolongada por la ausencia del fútbol riojano en las grandes ligas -salvo el espejismo de 2020-2021 con la UD Logroñés-, hay quienes añoran aquel vetusto estadio, y critican el plástico habitual que presentan las gradas del nuevo recinto deportivo. Sin equipos en la Liga de Fútbol Profesional, Las Gaunas, poco a poco, se ha ido transformando en espacio multiusos que acoge desde la popular llegada de los Reyes Magos, para convertirse en un helipuerto improvisado, a un gimnasio público con un ring de boxeo y una pista de esgrima en las entrañas de un estadio de fútbol que al mismo tiempo celebra partidos todos los fines de semana de la temporada, al compartir UD Logroñés y SD Logroñés el recinto deportivo en Segunda Federación, y partidos de Copa del Rey y de la Reina de varios equipos de la capital.

Más de veinte años después, este estadio, aún por concluir, acumula deficiencias que cada día son más visibles, alguna de ellas desconocidas hasta que se han producido en estas tres últimas temporadas lo que parecía imposible: dos llenos -el tercero se producirá el próximo 4 de enero- en Las Gaunas para ver un partido de fútbol de un equipo local. Hasta hace tres años, ningún equipo riojano, salvo del CD Logroñés en la inauguración, había conseguido un lleno. Dos experiencias más tarde, Las Gaunas sigue sin resolver cuestiones esenciales a la hora de acoger eventos multitudinarios, para algo más de 15.000 personas.

Hasta entonces, solo la visita de la selección española de fútbol masculino y la tradicional llegada de los Reyes Magos a Logroño habían logrado colgar el ‘no hay billetes’ en una infraestructura que ha traído de cabeza a diversos equipos de Gobierno, pese a la alternancia de partidos, al frente del Ayuntamiento logroñés. Más de veinte años después, Las Gaunas sigue sin solventar sus problemas estructurales y acumula elementos coyunturales que le impiden ser un recinto de aprobado cuando llegan los grandes espectáculos, como los que se van a desarrollar en su interior el 4 y 5 de enero.

Las Gaunas, una obra inacabada

Pese a llevar en uso más de veinte años desde su inauguración, Las Gaunas sigue siendo un estadio por rematar. No está acabado. Su aspecto exterior no debería ser el actual, en un barrio que ha apostado en todos sus edificios por los revestimientos de piedra, salvo el elemento más grande de la zona, un estadio que parece prefabricado porque no se ha afrontado aún la obra exterior.

Situación más que visible si se visitan las tripas de este recinto deportivo. Salas repletas de material de obra, escombro, arena y suciedad, realidad que se agrava en cuanto llueve. Recientemente el estadio sufrió de goteras importantes, que inundaron espacios de uso diario de los clubes que almacenan ahí el material necesario para la celebración de sus partidos.

Sonado sigue siendo un asunto conocido desde hace años, desde la misma inauguración del estadio, y que ningún gobierno municipal ha decidido solventar. La rampa de acceso al estadio, ideada para que los autobuses puedan acceder al parking subterráneo que rodea el estadio en su interior -no solo por comodidad sino también por motivos de seguridad- no puede usarse. Los autobuses de los equipos -como le sucederá al del Athletic Club- deben estacionar en el exterior porque no cuenta con la altura mínima exigida para garantizar la entrada de esto vehículos que usan todos los equipos de fútbol de España.

El césped, un pozo sin fondo (otra vez)

Como históricos son los problemas del césped del nuevo Las Gaunas. Lo de la hierba del viejo estadio forma parte de la cultura popular de los ochenta y de los noventa, circunstancia que no se ha solventado en la nueva instalación. Se han invertido muchos miles de euros en un césped que nunca está en perfecto estado. Se han hecho intervenciones de todo tipo, pero sin afrontar el problema de raíz. Se cambió para la participación de la UD Logroñés en Segunda División en 2020, y duró poco más de un año. Un hongo, primero, una sequía, después, tras dos veranos complicados, y con un uso muy elevado -aunque más se usan campos de entrenamiento de hierba natural que se mantienen todo el invierno en perfecto estado-, el césped de Las Gaunas, como se verá este domingo en el partido de la UD Logroñés contra le Real Sociedad C, está en muy malas condiciones, y presentará un estado deficiente cuando el Athletic Club juegue en Logroño el próximo 4 de enero.

Entradas sin asiento

El acceso al estadio para ver la llegada de los Reyes Magos no exige de entradas numeradas. No sucede lo mismo cuando en un estadio de fútbol se tiene que jugar a fútbol. Las entradas deben ir numeradas, y se usa para ello un plano que los clubes usuarios de la instalación tienen en su poder, entregado en su momento por los responsables del estadio, en este caso el Ayuntamiento de Logroño. Con este documento, los clubes han desarrollado sus sistemas de venta de entradas y abonos. Es el mapa del estadio. Un ‘mapeo’ impreciso como se pudo comprobar en la cita que la UD Logroñés jugó el 4 de enero de 2023 ante la Real Sociedad en Copa del Rey.

Aficionados, sentados en las escaleras, ante la imposibilidad de encontrar su sitio en el partido contra la Real Sociedad.

Primer lleno deportivo para ver a un equipo de fútbol riojano. Y surgieron los problemas, hasta entonces desconocidos. La UD Logroñés cifró, entonces, en 70 los seguidores que no lograron encontrar su asiento en el estadio. La situación se repitió esta pasada primavera, en el segundo lleno, ante el Marbella. La instalación, gestionada por Logroño Deporte, demanda un mapeo correcto del estadio, con los asientos adecuadamente distribuidos y numerados. Dos años después y dos llenos más tarde esta deficiencia no se ha resuelto a tiempo para la cita del próximo 4 de enero.

Asientos de visibilidad reducida

Las Gaunas es un estadio poco accesible bajo los estándares actuales. Cuenta con escaleras en medio de los vomitorios de acceso al graderío superior. Zonas protegidas por un valla metálica que reduce significativamente la visión. Por si no fuera poco, la sectorización del estadio, que se llevó a término hace un par de temporadas, además de reducir el aforo, ha provocado que haya asientos desde los que resulta casi imposible seguir el desarrollo del partido. Se decidió separar las gradas con unas vallas que no favorecen la visión aunque sí garantizan la separación de los espacios.

Una megafonía deficiente

Las Gaunas suena fatal. No por la falta de pasión de los aficionados cuando marca su equipo o de los niños cuando llegan los Reyes Magos. El espectáculo pierde impacto por una megafonía ineficiente, inaudible cuando el estadio presenta una entrada por encima de los 3.000 espectadores. Cuesta seguir el relato de los acontecimientos, ya sea la llegada de sus majestades de oriente, las alineaciones de los equipos o los avisos de incidencias y de seguridad. Deficit que ya se pudo observar durante el partido de España contra Luxemburgo (2015) y cómo el himno de España, con la visita de la absoluta, perdió toda su solemnidad por culpa de un equipo de sonido ya por aquel entonces antiguo, impropio de los mejores estadios del país. Años después, la megafonía envejece y cada día resulta más complicado convertir un evento social en un espectáculo sonoro y audiovisual, pese a que el nuevo marcado ha actualizado un poco este recinto deportivo.

Más limpieza y mantenimiento

Los clubes usuarios de esta instalación han solicitado a Logroño Deporte la limpieza de los bajos del estadio y de los asientos tanto de General como de los Fondos, dado que las butacas de Preferencia sí recibieron un tratamiento hace un par de temporadas.

Hay problemas en Las Gaunas. Y así visitará este estadio el Athletic el próximo 4 de enero para jugar un partido de fútbol. Las gradas se llenarán para seguir este evento deportivo que cuesta entre 25 y 70 euros. El ambiente, por tercera vez en dos años, será inmejorable en un estadio al que se le ven las costuras cuando el plástico habitual deja paso -como ha ocurrido ya en dos ocasiones en las tres últimas temporadas- a los aficionados, que creerán acudir a un estadio de Primera que requiere de un poco más de atención municipal.

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