«Que dos chicos de Alfaro acaben elaborando en Burdeos, concretamente en Saint-Émilion, es un sueño cumplido para nosotros». Los hermanos Álvaro y Javier Usarralde Ovejas han protagonizado la última cita del V Ciclo de Catas Underground celebrada este miércoles y organizada por NueveCuatroUno y Calado by Criteria de la mano de Argraf, Cartonajes Santorroman, Cork Supply, Ramondin y Tonelería Magreñan como patrocinadores, en compañía también de los pinchos de Delicious Gastronomía. Los creadores de Châpeau Wines descorcharon cinco de sus referencias más selectas, «lo mejor de lo mejor», para demostrar la fusión entre Rioja y Burdeos: Usarralde GV Garnacha, Usarralde Gran Reserva Blanco Viura, Duo Gran Vin Blanc Sauvignon gris, Duo Grand Cru Merlot y como cierre de la velada su reconocido vermú Mon Dieu! Réserve, la obra con la que comenzaron en este viaje vitivinícola hace ya unos años.
Una combinación de estilos pero muy bien entrelazados entre sí, apostando cien por cien por los monovarietales (esta firma no elabora ningún ‘coupage’) y por la defensa de la identidad. De Rioja a Burdeos y viceversa pero con la filosofía francesa muy presente y es que el orden de presentación de los vinos también tuvo su aquel: los tintos de primeras y luego los blancos. No podían empezar sin el vino que mejor refleja «la esencia de Alfaro». La frescura de Usarralde GV choca con lo que se espera de una garnacha de esta zona con clima mediterráneo, donde la lluvia escasea y hay influencia de las Bardenas Reales de Navarra. Pero estas cepas están a casi 700 metros de altitud y también tiene influencia del Monte Yerga y eso hace que este vino no sea pesado o con notas compotadas, sino fresco y elegante.
Un vino, remarcó Álvaro, en el que «el tiempo de barrica juega en función de la añada», por lo que la contraetiqueta es genérica y cada año su crianza tiene una duración diferente. «La idea es que la madera no se note tanto. Las garnachas de esta zona tienen ese toque licoroso que marcan tanto la boca, pero nosotros buscábamos algo distinto. Por suerte todavía tenemos viñas viejas de garnacha bien conservadas».

Un Grand Cru de merlot continuó la cata. Esta joya de la gama DUO de Châpeau Wines, procedente de una parcela de 1,8 hectáreas en Saint-Émilion, forma parte de un proyecto familiar que surgió con unos amigos de la Escuela de Enología de Burdeos en la que se formó Javier. Un claro ejemplo de que a veces el destino te pone justamente en el lugar en el que debes estar. Este enólogo tuvo la oportunidad de invertir en este sueño bordelés y los buenos resultados no se hicieron esperar. Este vino, en el que también buscan el frescor y la agilidad por ser una variedad muy potente, se vende en gran parte ‘en primeur’, es decir, el consumidor paga por él antes de que salga a la venta y lo recibe una vez se embotella, pasados casi dos años. «Creamos esta gama DUO, que significa Domaine Usarralde Ovejas, para nuestros vinos de Burdeos haciendo referencia a que somos dos hermanos, al vínculo entre las dos denominaciones de origen y también a la presencia de dos variedades en la parcela de Saint-Émilion», apunta.
Y de los tintos a los blancos, y de Burdeos a Rioja de nuevo. El Usarralde Gran Reserva Blanco Viura es una declaración de intenciones. Para Javier, que se define como «un enamorado de los blancos de Rioja», considera que esta denominación «tiene un potencial enorme para los blancos de guarda». Este vino, además, es parte de la historia de este proyecto vitivinícola ya que procede de una barrica que se guardaba con lo que no se elaboraba para el vermú. Esta viura pasa dos veces por barrica y es gracias a esa madera y la larga guarda que se consigue «un vino muy gastronómico».

La siguiente referencia en clave blanca de la velada trasladó de nuevo al público hasta Burdeos. DUO Grand Vin Blanc es un cien por cien sauvignon gris, por lo que de primeras el carácter especial e inusual marcó su cata. Es más, Châpeau Wines es la única bodega que elabora este monovarietal en la zona. Se hace, tal como apuntan los hermanos Usarralde, como un vino tinto. Macera un poco con las pieles en depósitos troncocónicos y no mantiene esa elaboración clásica de Burdeos. Se trata de un vino muy varietal, con un toque a moscatel y que en nariz es algo completamente diferente a lo que es en boca. «He de decir que soy un detractor de este vino porque no creo que sea un vino de beberse la botella entera entre cuatro amigos. Es un vino muy complejo y persistente, pero a la vez es de los que más triunfan en el mercado», reconoce Javier.
La exclusividad se hizo palpable con la joya de la casa, el referente nacional e internacional, el principio de este sueño hecho realidad. Solo hay 387 botellas del vermú Mon Dieu! Réserve y este miércoles se descorcharon unas cuantas para cautivar al público con un aroma que bien parecía de palo seco, de los vinos jerezanos, y con un color que tampoco iba desencaminado. Los cinco años de crianza en barrica son los causantes de ello y los que caracterizan a este vino que se elabora a base de mosto de viura bajo el método de la maceración (la mayoría de vermús se hacen por infusión): el vino macera con hasta 42 botánicos introducidos en una bolsa y adquiridos en la universidad de Burdeos, se hace un filtrado muy pequeño y pasa directamente a la botella. «Tiene un toque goloso porque algunos de los botánicos usados, como es el hueso de melocotón, van cristalizados en azúcar. Se sirve como un vino de postre y, de hecho, forma parte del maridaje del restaurante DiverXO junto a un postre con chocolate y trufa». Una copa de trago largo que dejó un buen sabor de boca.


