Agricultura

Las lluvias tensionan la recta final de la cosecha de la oliva

Las lluvias tensionan la recta final de la cosecha de la oliva

El trujal de Pradejón en funcionamiento durante esta campaña.

Quien en el puente de diciembre no tiene mantas que agarrar ni sacos o cunachos de aceitunas que cargar es porque no tiene olivos que mantener. Por estas fechas es tradición en La Rioja ver cuadrillas (mayormente con parentesco familiar) recorrer las fincas para recoger la cosecha de oliva del año y este pasado fin de semana no iba a ser menos, pese a lo poco que ha acompañado el tiempo con el viento y la lluvia dando guerra.

Los trujales riojanos han llenado tolvas mientras los tractores con sus remolques, palas o carros aguardaban en fila para poder descargar antes de que llegara el chaparrón. Un aluvión que en algunas almazaras han colapsado las tolvas. Es el caso de la Cooperativa Agrícola La Planilla de Pradejón, que este pasado domingo tuvo que cerrar para poder molturar toda la carga recibida durante el sábado (mayormente de la variedad redondal). «Este lunes hemos vuelto a abrir la recepción y estamos a tope porque sigue entrando mucha gente que no pudo descargar», apunta el presidente del trujal, Luis Alberto. Llevan apenas un mes abiertos, pero las primeras semanas las olivas entraron a cuentagotas, por lo que no ha sido hasta diciembre cuando se ha generalizado la campaña.

También ha sido un fin de semana intenso en la Almazara Hejul de Galilea. «Algo que ya esperábamos, porque en estos días festivos todos aprovechan para coger esos olivos que tiene la familia y a algunos incluso les da igual que llueva o haga lo que sea. Todos quieren meter la oliva cuanto antes», señala su responsable, Julio Fernández. En su caso ya ha superado el ecuador de la campaña. Comenzó un 2 de noviembre con esas primeras aceitunas de cosecha propia, aunque hasta la última semana del mes no se generalizó la recolección. A partir de ahora, Fernández calcula que quedarán unas tres semanas («para el día de Reyes») hasta que el olivar de sus últimos coletazos de la temporada.

El agua, sin embargo, no quiere abandonar todavía el campo y ya se sabe que nunca llueve a gusto de todos (los cultivos). Las lluvias han frenado la recogida en pleno auge de la cosecha con el perjuicio que eso trae para los rendimientos del fruto, además de que muchas olivas se están cayendo al suelo. «La oliva estaba entrando con bastante humedad y la gente se quedaba asustada porque los rendimientos son más bajos, pero ahora con el frío se está recuperando algo. También es cierto que muchos se apresuraron a recogerla porque veían que hacía buen tiempo, pero resultó que el fruto entró más verde», apunta Fernández.

En la cooperativa de Pradejón estiman que los rendimientos medios van a rondar «el 20 por ciento», aunque «si viene algo de hielo estos días ayudará a recuperar algo después de las lluvias». Lo que no va a remontar ya es la producción. Luis Alberto asegura que en las fincas de Pradejón y El Villar de Arnedo hubo problemas de ligación en primavera y eso ha dejado, estima, casi la mitad de la cosecha que se recogió el año pasado, en la que se superaron los 600.000 kilos.

Las expectativas hace poco más de un mes, cuando arrancó la campaña con esas aceitunas más verdes, ya apuntaban a esa merma en los rendimientos pese a que la cosecha venía más cargada en kilos. Unas previsiones que se han cumplido para la Almazara Hejul, donde calculan que la merma de rendimientos para este 2024 se quedarán en una media del 17 por ciento. Sin embargo, sus tolvas no cree que recojan más kilos que el año pasado: «Creo que rondaremos la producción del 2023, que estuvo en torno a los 1,2 millones de kilos».

En el conjunto de la región, desde la Denominación de Origen Protegida (DOP) Aceite de Oliva de La Rioja apuntan a «unos rendimientos en torno al 18 por ciento que, en el mejor de los casos, podrán llegar al 20 por ciento, pero generalmente van a ser más bajos». Cabe recordar que la campaña del 2023 alcanzó los 2,7 millones de kilos para producir unos 500.000 litros y que este año se prevé algo más corta.

La mayoría de trujales, además, «se quejan de que la oliva está entrando con poco peso». En cuanto a los precios que muestra el aceite de oliva virgen extra, la caída es palpable en las últimas semanas ante la generalización de la cosecha en Andalucía, región que marca las fluctuaciones del mercado. «Todavía es pronto para aventurar cuánto va a bajar el precio, pero está claro que se va a abaratar algo tras la campaña», consideran desde la DOP.

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