
Hace diez años Juanjo Muñoz no bebía vino. Ahora gestiona la nueva enoteca en la esquina del número 5 de la calle Marqués de Murrieta de Logroño. Entre medias han pasado años de trabajos como camarero en la calle Laurel y después en varias bodegas. Empezó enfocándose en el mundo de los licores, espirituosos y coctelería, pero poco a poco se fue adentrando en el mundo del vino. Formación en Londres, un máster en Sumillería y Marketing en el Basque Culinary Center y el Diploma WSET 4 le elevaron a la cúspide donde siempre quiso estar.
La mente inquieta que caracteriza a este joven le ha llevado a crear Baco Vino y Experiencias, un espacio donde divulgar la cultura del vino con un concepto más dinámico y abierto a ese público con interés y pasión por este sector. «El objetivo es hacer de este lugar un referente en Logroño donde se aprenda en torno al vino. Esta es una tienda para todo aquel que busque dentro de Rioja, pero a la vez también quiera descubrir otras regiones porque mi mira es más amplia que nuestra denominación», apunta Muñoz.

Así que la enoteca ofrece casi tantas referencias como gustos pueda tener el consumidor. Muñoz echa cuentas y calcula que será cerca de un millar de marcas diferentes las que reposan sobre las estanterías. La mayoría de Rioja, pero unas 150 corresponde a nacional y otro medio centenar a internacional, aunque con la idea de ampliar hasta las 100 en este caso. Vinos de hasta 1956, referencias de Sudáfrica, Australia, Líbano, Eslovenia, Alemania o Portugal. Vinos con pieles, vinos naranjas de Aragón, vinos de Jerez, un albariño de Uruguay, un vino de Madeira, dos botellas de Champagne Cristal, alguna de Vega Sicilia del 1984, Pintia, un Côte-Rôtie,… Y no solo vino, porque también cuenta con whisky de Japón y de Vitoria.
Cómo no, los retos también llegan de Rioja. «Para hacerme con un Viña Tondonia Blanco Gran Reserva antes tuve que vender 40 o 50 botellas de Viña Tondonia tinto. Con Remelluri, para poder tener tres botellas de su blanco (y que están bajo llave), he tenido que vender seis cajas de Remelluri y entonces la bodega ha hecho el esfuerzo para mandármelo. De La Condenada de Artuke, que es difícil de conseguir, traje tres botellas y ya solo me queda una», añade.

«Si lo que busco es crear dinamismo hay que tener muchas referencias. A veces, referencias incluso que cuesta conseguir por Internet u otras vías y que, aunque me cueste, voy a traerlas porque me gusta ofrecer esas cosas puntuales. Además, quiero que esta sea una tienda efímera en la que haya vinos que entren y salgan y ya no vuelvan. Que tenga ese carácter de exclusividad. Juego con que un promedio del 20 por ciento de las referencias se van a renovar cada cuatro o cinco meses. Hay marcas que ya no se van a repetir y otras que van por temporadas, porque ahora por ejemplo estamos apostando mucho por crianzas y reservas, pero cuando se acerque la primavera traeremos más blancos y rosados», refleja.
En lo alto de esa estantería donde solo hay referencias de Rioja deslumbra un Viña Tondonia Rosado 2009. «Ese no está a la venta, forma parte de mi colección. Hay quien ha venido a ofrecerme 250 euros por llevárselo y yo ni siquiera pagué eso, pero quiero que esté ahí». Baco Vino y Experiencias tiene cabida para esta exclusividad, pero también para otro tipo de bolsillos. «Aquí hay vinos desde 5 o 6 euros, pero que son vinos muy correctos que cumplen muy bien las expectativas. Vinos de pequeños viticultores y también de grandes firmas bodegueras. Aquí apuesto por todos, pero siempre y cuando sean gamas que no están en los lineales porque no tiene sentido que un vino que está en un supermercado se pueda encontrar a su vez aquí».

Para dar forma a todo este universo de elaboraciones ha habido (y hay) una amplia tarea de documentación e investigación previas. Durante los últimos cuatro años Juanjo ha estado planificando lo que es a día de hoy Baco, pero incluso antes de meterse de lleno con las obras del local y su decoración, él ya había gestionado todas las compras de vinos. «Recuerdo que cuando el negocio anterior colgó en este escaparate el cartel de ‘se traspasa’ tardé una hora y media en llamar para interesarme por él. Lo quería para mí porque tenía unas posibilidades enormes para lo que yo quería». Y que no es otra cosa que divulgar el mundo del vino.
La agenda de catas para el cierre del año incluye citas sobre Espumosos de Rioja y productores de Champagne, pero lo que ese viene para el 2025 es pura magia. Catas de vinos nacionales e internacionales, de sake japonés, de Oportos, de Jerez, de vinos del Valle del Loira con chocolate o un tour de Italia en doce vinos, entre otros planes. Y es que el fin es hacer «experiencias más íntegras» respecto al mundo de bebidas, aunando también la gastronomía, porque en este templo del vino no podía faltar ese toque de sabor: panetones, chocolates, mieles, mermeladas, aceites, patés, pimientos,… Todo lo artesano tiene cabida aquí.
«Quiero crear un calendario muy dinámico y atractivo, destinado a grupos pequeños, con catas y eventos privados, también para bodegas y hosteleros que buscan un espacio donde reunirse y hacer formación. También se realizarán catas a ciegas destinadas a diferentes niveles de aprendizaje y talleres muy personalizados en función de la demanda del cliente final. El enoturismo será otra vía con la que haremos salidas a viñedos, por ejemplo. La agenda, especialmente a partir de primavera va a ser muy llamativa e interesante», anuncia.
Si tienes una oportunidad de negocio y quieres poner en marcha tu empresa, contacta con EmprendeRioja.
El Ecosistema Emprendedor EmprendeRioja, coordinado a través de la Consejería de Economía, Innovación, Empresa y Trabajo Autónomo, está formado por agentes públicos y privados que trabajan en favor del emprendimiento y la creación de empresas en La Rioja.



