La Rioja

Casco antiguo de Calahorra: doce derribos (y casi 600.000 euros) para doce meses

El casco antiguo de Calahorra enfrenta desde hace años una situación crítica: el deterioro de numerosos inmuebles que, en muchos casos, terminan colapsando, representando un peligro especialmente para los vecinos. La falta de mantenimiento, sumada a la antigüedad de muchas edificaciones, ha llevado al Ayuntamiento a tomar medidas desde hace tiempo. Los derribos subsidiarios, que están suponiendo cientos de miles de euros a las arcas públicas cada año, son la única solución a corto plazo que se ha encontrado para garantizar la seguridad y frenar una degradación que parece imparable. En la última Junta de Gobierno Local se han aprobado otros tres derribos.

Uno de los principales problemas del barrio es su gran dimensión y que alberga construcciones centenarias que, en su mayoría, han quedado deshabitadas o en manos de propietarios que no pueden o no quieren asumir los costes de su mantenimiento. Estas circunstancias han llevado al deterioro progresivo de muchas viviendas, algunas de las cuales se encuentran en un estado ruinoso, convirtiéndose en un peligro inminente para transeúntes y vecinos.

A lo largo de los últimos años, han sido frecuentes los episodios de derrumbes parciales o totales de inmuebles. Cada incidente pone en evidencia la necesidad de actuar con rapidez para evitar tragedias y preservar, en la medida de lo posible, el carácter histórico del barrio. En 2023 uno de ellos le costó la vida a una mujer que trabajaba en el campo por temporadas. Pero no ha sido el único. La zona de la calle Casa Santa ha visto dos en los últimos meses. En ambos había vecinos dentro.

Ante la falta de medidas a largo plazo, el Ayuntamiento lleva años optando por ejecutar derribos subsidiarios, una medida contemplada en la legislación urbanística que permite a la administración local intervenir directamente en los inmuebles que representan un peligro. Estos derribos son realizados por el Ayuntamiento, que luego intenta repercutir los costos en los propietarios, aunque no siempre se consigue.

En el último año el barrio ha visto cómo se ejecutaban un total de 12 derribos subsidiarios, que se suman a las decenas que se han realizado anteriormente.  El coste total de las ejecuciones subsidiarias ha supuesto una inversión de 585.198 euros, dinero que muchas veces no se recupera por que no se conoce al propietario, éste es insolvente…

El casco antiguo de Calahorra enfrenta un futuro incierto. Mientras los derrumbes se suceden y los derribos subsidiarios se multiplican, el barrio sigue perdiendo parte de su esencia. «Aquí ya no se ven más que muros y solares», comenta Mari, una vecina que va de camino a la compra. Muchos como ella se quejan de una situación que esta provocando que el barrio se vacíe poco a poco.

La solución debería pasar por un enfoque integral que combine medidas de emergencia con un plan estratégico de rehabilitación, inversión pública y privada, y políticas activas de repoblación. Se puso una posibilidad encima de la mesa tras el incidente que le costó la vida a una mujer en fiestas de agosto de 2023 pero de momento aún no se ha aprobado ningún programa concreto.

Hay tres zonas especialmente sensibles en el barrio. Una la de la zona de la calle Portillo de la Plaza. Otra en la zona de la calle Estrella donde una manzana casi al completo ha sido derribada en los últimos meses y también la zona del Arrabal donde ha habido tres derribos en el último año.

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