Sergio Rodríguez se ha sentado en sala de prensa para valorar la última semana, en la que tanto ha cambiado el panorama técnico en la UD Logroñés. Miguel Flaño y su cuerpo técnico ya son historia. Etapa que ha cerrado el nuevo entrenador con palabras de respeto que han sonado muy sinceras. «Nos ha dado mucha pena su salida. Le han puesto muchas ganas y compromiso. Y ya sabemos que el fútbol a veces es injusto y muy duro. Me consta que Miguel lo pasó muy mal el último mes». El gerente, ahora entrenador, ha querido enviarle «todo el cariño, sabemos que el tiempo que ha estado aquí lo ha dado todo, lo ha hecho lo mejor que ha podido y a veces los resultados no solo dependen del trabajo».
-¿Cómo ha sido esta semana desde su vuelta y cómo ve al equipo?
-Al equipo lo veo bien. Pero hay que demostrarlo este fin semana. Me he encontrado un grupo muy receptivo, con ganas de trabajar. No puedo tener queja en ese sentido.
-Personalmente, ¿cómo está viviendo este regreso inesperado al banquillo?
-Bien. Es cierto que no me lo esperaba. Vamos a ver qué pasa, pero ya sabéis, ya me conocéis de los años que llevo aquí. Yo me considero un hombre de club. El club me ha pedido que en este momento eche una mano, y no me lo he pensado. Estoy aquí para lo que necesiten. Esto es una cuestión de interinidad, de momento, según lo que se comunicó. La propiedad me ha transmitido que es algo temporal.
-Hablemos de los ajustes que se han tenido que hacer. ¿Cómo ve esta reorganización interna en el club?
-Se han tenido que reubicar unas cuantas cosas. Por ejemplo, Miguel, que estaba haciendo de segundo entrenador del filial y encargado de porteros, sigue con los porteros pero ahora es el segundo entrenador del primer equipo. He contado con él porque creo que está capacitado y comprometido. Además, Ander (Dulce), que estaba ayudando en la preparación física, ahora ha dado el salto al primer equipo. Lo veo preparado. Estamos orgullosos porque los cuerpos técnicos de nuestra base tienen mucho compromiso. Siempre que ha sucedido algo así, han hecho todo lo posible para facilitarnos el trabajo.
-¿Qué diagnóstico hace de la plantilla tras esta primera semana de entrenamientos?
-Al principio de temporada estábamos contentos con la plantilla. Creemos que sigue siendo muy potente para el grupo, pero hay que demostrarlo en el campo. Una buena plantilla tiene que convertirse en un buen equipo. Y ser un buen equipo no es solo lo que se hace dentro del campo, sino también fuera. Estamos trabajando para generar hábitos, equilibrio y compromiso para que el equipo compita al 100%. Es lo que necesitamos para afrontar el partido de mañana (por este sábado) y los que vengan.
-¿Cómo está la plantilla anímicamente tras estos cambios y los últimos resultados?
-La plantilla está receptiva. Hay que ayudarles entre todos. Estamos en un club con mucha repercusión, y cuando las cosas van mal, es complicado. Hay que quitar hierro al asunto, sin perder de vista la realidad y la responsabilidad. Siempre lo he dicho: debemos ir todos juntos durante los 90 minutos. Después del partido, que cada uno exprese su opinión. La crítica siempre existirá y hay que asumirla.

-¿Cómo plantea este nuevo debut en el banquillo?
-Afrontamos el partido con ilusión. Les he transmitido que la responsabilidad es de todos, no solo del entrenador. Que venga uno nuevo no cambia todo mágicamente. Necesitamos trabajo, humildad y compromiso. En cuanto al rival, claro que lo estudiamos, pero ahora estamos más centrados en potenciar lo nuestro. Quizá un 70 por ciento en nosotros y un 30 por ciento en ellos, incluso más, quizás un 80 por ciento. Hay que demostrar lo que llevamos hablando toda la semana.
-Se han acumulado problemas con las bajas en defensa y la sanción de Julen Monreal. ¿Qué soluciones maneja?
-Estamos mermados en la línea de atrás. Lo de Ugarte sabemos que será de larga duración, Pablo Bobadilla no estará hasta después del parón navideño, y Julen Monreal está sancionado, así que estamos probando soluciones. La baja de Lupu, que también puede ser de larga duración, también es importante porque es un jugador determinante, pero eso da oportunidades a otros, como Barrero o Estrecha, que viene del filial. Barrero genera ocasiones, y eso me genera tranquilidad. Ahora hay que ayudarle entre todos para que llegue el acierto.
-Después de dos años apartado de los banquillos, ¿ha vuelto a sentir el gusanillo de entrenar?
-Es algo que me gusta, no lo voy a negar. Pero hace dos años tomé una decisión para dedicarme al club en otro rol. Este regreso es porque me toca, y ayudo donde haga falta. Entrenar es algo que me gusta y para lo que me siento capacitado. Pero tras el descenso de Segunda, en un año apartado de los banquillos, me sirvió para pensar. Y tomé la decisión, por muchos motivos, de no entrenar más. Y eso que tuve mis opciones y opciones bastante potentes para entrenar.
Analicé todo. Por un lado está el club que me encanta el proyecto. Creo que es un proyecto apasionante, y también tuve en cuenta cuestiones familiares con tres hijas. Por eso tomé la decisión de que no era el momento de dedicarme a entrenar en ningún sitio. Solo cuando me toca para ayudar al club. Es cierto que lo hago porque me siento capacitado. No puede decir que no me guste, claro. Estoy bien, pero en el otro puesto también estoy muy a gusto, y considero que además es un puesto muy importante para hacer que el club crezca.


