Ocupando el centro del campo de la hierba natural de la Ciudad Deportiva de Valdegastea, Sergio Rodríguez ordena, corrige, repasa e insiste. Cuatro conceptos básicos, pero muy importantes. Para tenerlos presentes en cualquier situación del juego. Se ha pasado del silencio trágico en medio de la lluvia del pasado lunes al sol primaveral de esta mañana de miércoles en la que el gerente deportivo ha cogido las riendas de la primera plantilla por cuarta vez.
«Es el Voro del Logroñés», indicaba un futbolista camino de la ducha. «Ya está de vuelta», señalaba uno de los aficionados que en mayor número se han acercado a la instalación deportiva para seguir in situ la sesión. Este miércoles había que hablar a pie de campo más alto para escuchar estas conversaciones triviales. Porque la plantilla se ha vuelto a comunicar. Órdenes, gritos, ánimos, correcciones, peticiones, protestas… todos los jugadores querían dejarse ver. Y el ritmo de entrenamiento ha vuelto a ser exigente. «Ya hemos visto que este primer ejercicio ha sido un poco correcalles, pero tampoco nos va a venir mal para ir cogiendo fondo». Es lo que ha apuntado Sergio Rodríguez a sus jugadores durante un receso en la sesión para beber agua e indicar lo que se ha hecho y lo que se debe hacer para ganar el sábado al Barbastro.

Entrenamiento de este miércoles en la Ciudad Deportiva. / UDL
Ha seguido rodando la pelota. «Queda aún otro ejercicio así que nos iremos un poco más largos en este primer entrenamiento», les apuntaba el entrenador a sus jugadores. La pelota ha rodado a buena velocidad. Siempre dos equipos, que se cambiaban los petos: Sarriegi o Álvaro Mateo, en el centro de la zaga, Eloy en un lado del eje o en el otro; Mario Nájera, por dentro o por fuera… Y con Kike Royo -ya repuesto- en una portería; y con Daza, en la otra. Así que uno menos en la enfermería. Iñaki cada vez está más tiempo dentro del terreno de juego junto a sus compañeros. Pablo Bobadilla ya corre a mayor ritmo por la banda del campo de fútbol. Y Lupu ha salido del gimnasio a tomar el aire para ver a sus compañeros.
Los chicos del Promesas empujan para ocupar los espacios dejados por los lesionados. Pol Arnau se va reponiendo de unas molestias físicas y ha participado en la mayoría de ejercicios. Ya es un jugador más del primer equipo. Es lo que pretende lograr Iván Estrecha. Se esperaba su llegada al primer equipo y se ha materializado este miércoles. Es el recambio natural de Lupu, que sigue a la espera de conocer el alcance de su lesión. Barrero será a buen seguro titular. Oportunidad para demostrar que puede ocupar la vacante dejada por Lupu, el pichichi del equipo, en una nueva lesión inoportuna en uno de los puestos menos doblados de la plantilla.
Si Barrero no acaba de convencer a Sergio Rodríguez como ‘9’ -le ha ordenado tirar un penalti durante el entrenamiento-, este miércoles ya se ha visto en escena a Iván Estrecha, que promociona por primera vez. Y lo ha hecho marcando un gol. Suma siete tantos con el Promesas. Y tres asistencias. Ya sabe lo que es jugar en Segunda Federación. «Este ya ha jugado contra adultos», reconocen en el club. Militó el curso pasado en el Arenas y este verano apostó por la UD Logroñés para intentar el salto a «un equipo importante», explica quien mejor lo conoce.

Entrenamiento del pasado lunes. / UDL
Ya tiene ante sí la oportunidad que andaba esperando. Fue pichichi en División de Honor con la Real Sociedad, que lo subió a la Real C en su segundo año de juvenil. Y cuando parecía que podía llegar al Sanse, la dirección deportiva de Zubieta decidió cederlo para que se fogueara en edad juvenil en la Tercera Federación vasca, en el Turing. De ahí a cederlo al Arenas, en Segunda Federación, en un mal año para los de Gobela, en donde no disfrutó de la confianza del entrenador. De él destacan su acierto de cara gol, como demostró en edad cadete para salir del Antiguoko a Zubieta, su gran remate de cabeza y su capacidad para jugar de espaldas y ofrecer balones a los compañeros de segunda línea.
Ofrece el balón. Es el mandato de Sergio Rodríguez, en una receta de sobra conocida para quienes ya le han visto trabajar anteriormente. «Tac-tac-tac», se le ha oído de nuevo. Precisión, «y no dar el balón por darlo», cómo le ha indicado a Monreal, «ni tenerlo por tenerlo», como le ha advertido en varias ocasiones a Riki. Y trabajar todos juntos para crear espacios y aprovecharlos, por eso ha trabajo la salida desde atrás, con el balón jugado, pero también la presión alta tras pérdida para salir disparados hacia el área contraria.
Sergio Rodríguez ha dejado a un lado la camisa y la americana y, aunque de forma interina, ya empuja al primer equipo para solventar los problemas en los que se han metido estos jugadores en los últimos cinco encuentros ligueros.


