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Seis días y 3.000 kilómetros: la aventura de dos logroñeses en el ‘Chatarra Raid’

Foto: Emilio y Pablo Casas / Chatarra Raid

Dicen que la vida es corta para recorrer todos los lugares que queremos, pero los logroñeses Casas no han perdido un segundo. Emilio y su hijo Pablo han participado en el ‘Chatarra Raid’, un rally de 3.000 kilómetros para coches con un mínimo de 20 años de antigüedad. A bordo de un Citroën 2CV Dyane del 79, ambos han completado una prueba de características especiales: fuera de pista y de navegación a través de ‘waypoints’ (puntos de ruta), con el fin de conseguir la mejor orientación posible. Y además, se han llevado dos trofeos y un top-20 en navegación.

¿De dónde les vino la idea de participar? Emilio lo explica: «Nosotros siempre estamos metidos un poco en el mundillo de los coches. Me ha gustado la mecánica de siempre y luego, les he metido el ‘gusanillo’ a los hijos, que han estado enredando conmigo desde pequeños. Nunca he hecho nada profesional, pero nosotros teníamos un coche, solíamos ir al campo a hacer rutas. De ahí le viene la afición a Pablo, él suele participar en rallies con su hermano y otras pruebas. Estábamos de vacaciones y se planteó esto. Nos lo comentó mi yerno y nos animamos».

Foto: Emilio y Pablo Casas / Chatarra Raid

Dos logroñeses que se apuntaron a un evento diferente: «Es un rally importante a nivel europeo, el tercero en multimarca. Nos atraía la idea, no eran precios desorbitados, como el Dakar y nos animamos a apuntarnos. Es para coches ‘chatarra’ (de ahí el nombre de la prueba). Un poco de aventura», relata Emilio Casas, el padre. «La prueba empieza en Tánger y recorremos caminos, campo a través, desierto, cada día 500 kilómetros durante seis días, hasta Marrakech», continúa. Su coche alcanza un máximo de 80 km/h, así que las jornadas se podían alargar durante diez horas.

«La organización se encarga de pasar los coches desde Algeciras y de ahí, entramos en contacto», comenta el padre. A partir de aquí, como explica Emilio, comienzan las particularidades: «Sí que hay una clasificación en la prueba, pero no se busca que sea una prueba de velocidad propiamente dicha. Es de navegación. Nos dan 40 ‘waypoints’ y hay que llegar ahí haciendo los mínimos kilómetros posibles. No se miden los tiempos, sino el recorrido mínimo, con un aparato. Teníamos que ir campo a través para conseguir el menor recorrido posible».

Emilio se ha encargado de conducir y Pablo de llevar la navegación. El hijo, con experiencia en pruebas nacionales, saltó a un nuevo campo: «Nunca he corrido nada como esto, eran pruebas nacionales y de orientación, con coches preparados 4×4. Estos coches, ni son 4×4, ni es territorio local, ni están preparados. La gente iba con coches de 180 euros que habían sacado de la chatarra. La única condición es que los coches estén matriculados y con la ITV». Ahí se marcaba la diferencia con las pruebas españolas, en una mezcla entre fuera de pista y orientación.

Foto: Emilio y Pablo Casas / Chatarra Raid

Estas circunstancias se notaban también en la logística de la prueba, como narra Emilio: «Siempre terminábamos en un área en mitad del campo, salvo el primer y el último día. Había un campamento que preparaba la organización, con unas jaimas con la comida. 500 personas, más un taller mecánico de 20 personas que estaba toda la noche reparando posibles averías». Importante séquito en el que La Rioja ha llevado hasta siete coches, una cifra llamativa. De todos los participantes, el 90% eran españoles. «También había equipos de Bélgica, Francia, Portugal o Italia», remarca Pablo.

Pasar seis días de aventura viene bien también para combinar pasión y familia: «Era parte de la historia de hacerlo entre los dos, dado que nunca hemos hecho nada juntos. Es una opción más para hacer en familia, a parte de las cenas y comidas. Pasas momentos de todo tipos, en estas pruebas es un carrusel de emociones. Hay días que va muy bien, otros mal, se juntan problemas mecánicos con paradas y atascos. Pero en cómputos generales, siempre es más positivo que negativo. ¿Podremos reparar esto o se acabará la prueba? Hay momentos de dudas o incertidumbre…».

Foto: Emilio y Pablo Casas / Chatarra Raid

También es clave contar con colaboración de otros participantes: «Se nos quedaba atascado (el coche) muchas veces y la gente era muy colaboradora y lo sacaba muchas veces. Coincidimos con un par de equipos en un arenal e hicimos piña con ellos el resto de días. Nos dieron muy buena mano mecánica, el no ser una prueba competitiva hace que la gente esté más dispuesta a ayudar. Entiendes la prueba de otra manera, el objetivo principal es acabar», explica Pablo. Todo ello, en una prueba no tan extrema como el Dakar, pues según cuentan los protagonistas, la organización avisa del peligro en todo momento.

Una disciplina imposible en La Rioja

Si el Chatarra Raid es tan especial, es porque sería imposible en La Rioja. «Aquí no puedes hacer fuera de pista, está prohibido por ley. Hasta te parece raro salir del camino», explica Pablo. Y además, deja caer una reivindicación general: «Apenas se nos permite circular, se cierran caminos sin dar ningún tipo de explicación. Se acota el terreno sin ningún tipo de evaluación. No digo que no se cause algún daño al medioambiente, pero ni siquiera se tiene en cuenta. Entendemos que hay que respetar el medio ambiente, pero creo que hay hueco para pruebas bien organizadas».

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