Viña Salceda, icónica bodega de Elciego con más de medio siglo de existencia, fue la protagonista de la Cata Underground de noviembre, la iniciativa de NueveCuatroUno y Calado by Criteria que cuenta con el patrocinio de Argraf, Cartonajes Santorromán, Cork Supply, Ramondin y Tonelería Magreñan y el maridaje de los pinchos de Delicious Gastronomía.
David González, director técnico de la firma, llevó la batuta en una velada donde se interpretaron cuatro partituras, ‘pentagramadas’ en otras tantas copas de vino. En la obertura, González recorrió la historia de esta bodega fundada en 1969 y cuya primera añada fue nada menos que la legendaria de 1970. Tras despuntar por su carácter innovador durante los años ochenta, Viña Salceda pasa a un plano más discreto hasta ser adquirida por Chivite, en 1998, y en 2018 por Grupo Perelada, que llega a Elciego con la intención de darle a la firma un nuevo impulso marcado por la renovación.

Situada, por volumen, entre los grandes elaboradores y los pequeños productores de vino, Viña Salceda se mueve en cuatro ejes cardinales: origen, incidiendo en la diversidad de Rioja; viñedo, trabajando en subzonas, más allá de la tradicional geografía de la DOCa; filosofía, trabajando junto al viticultor; y enología, representada en dos líneas de portfolio: Atempo, por atemporal, con referencias más clásicas, y Paisajes, donde reflejar las singularidades de esas subzonas, con especial incidencia de la Sonsierra y el Alto Najerilla.
La primera pieza en ser interpretada fue el Viña Salceda Blanco 2023, criado sobre lías tras el ensamblaje de la fermentación por separado de mostos de viura y tempranillo blanco. Un vino fresco, con notas cítricas y de flores blancas, fácil y agradable de beber.

El segundo movimiento le correspondió al estandarte durante décadas de la bodega, su Crianza, en esta ocasión el de 2020. Un clásico de tempranillo al que la garnacha imprime carácter y que aún está en evolución técnica: criado en barricas de roble americano, González adelantó la intención de utilizar roble francés en próximas añadas.
El scherzo, el ‘juguete’ de la casa, es La Rellanilla, un Vino de Pueblo (el primero de Rioja en lucir esta contraetiqueta), concretamente de Laguardia, que refleja el nuevo rumbo emprendido por la bodega. A partir de tempranillo de viñas jóvenes madurado en 5,5 hectáreas en los confines de la Denominación, a 658 metros de altitud, el vino es intenso, redondo, complejo, profundo…, pero suave y equilibrado al paladar.

Como coda, González presentó, sin eludir los riesgos, Salvio, un Ribera del Duero que se sale de la norma de esta denominación. Elaborado por la bodega Dominio de Elbio a partir de tinta fina (tempranillo), merlot y cabernet sauvignon procedentes de un viñedo situado en el “triángulo mágico” burgalés que tiene por vértices La Horra, Anguix y Roa, consigue el equilibrio entre la abundante fruta y el roble característico en los vinos de la D.O.


