La globalización es la característica predominante del mundo en el siglo XXI, pero a veces, las casualidades van más allá. Es lo que ocurre con el caso de las gemelas japonesas, Mai y Yui Fukuta, que comparten vestuario en el DUX Logroño. Dos gemelas de 26 años, nacidas en Aichi, a más de 10.000 kilómetros de La Rioja. Mai juega bajo palos, mientras que Yui es centrocampista. Más allá de los propios retos futbolísticos, ambas luchan frente a otra barrera importante: ninguna sabe español a suficiente nivel. Menos mal que el fútbol es, en sí mismo, lenguaje universal.
«Me siento segura en el campo, porque sé lo que quiere hacer Yui», explica Mai a NueveCuatroUno, con la ayuda del traductor. «Estamos siempre de acuerdo porque somos las mejor nos entendemos y tenemos una concepción común del fútbol. Por eso somos una y la misma», la complementa Mai. La pasión futbolística les surgió de su entorno. A Mai, por influencia de su hermano mayor. Yui, en cambio, fue «invitada por un amigo». Así empezaron una carrera que les ha llevado a La Rioja.
Mai fue la primera en llegar a Logroño. Lo hizo el pasado invierno, procedente del Cornellà, por el que había fichado en 2022. Anteriormente, claro está, se formó el país. Y en la tierra del Sol Naciente creció también una Yui que recaló en Logroño este verano. Lo hizo con las credenciales de llegar a la élite nipona en 2021, con el MyNavi Sendai. Y posteriormente, pasó por el Nagano Parceiro, conjunto donde militó hasta verano de 2024.

Foto. Twitter personal Mai Fukuta
Hasta ahora, no han gozado de demasiados minutos en liga, pero sí fueron titulares en Copa, frente al Eibar (1-0). Allí, ambas contribuyeron a la clasificación de su equipo. Mai blocó pelotas y se mantuvo muy sólida en la portería, destacando también en el juego en largo. «Una de mis virtudes es el pase de calidad», confiesa. Jugadora muy completa, sueña con el día donde pueda asistir a su gemela Yui. Vistas sus habilidades en el juego largo, todo es posible. Mai tampoco tiene dudas en cuanto al objetivo: «El ascenso a Primera División».
La misma ambición muestra Yui: «Somos jugadoras capaces de cambiar el rumbo del partido y llevar a nuestro equipo a la victoria». «Quiero ayudar al equipo tanto en ataque como en defensa. Sacar lo mejor de mis compañeras. Marcar goles y asistir». Asimismo, Yui reconoce un salto de calidad en España: «El nivel físico individual y la distancia son mayores aquí que en Japón». A Mai le resulta «sorprendente» que existan jugadoras «con contrato profesional» en Segunda División. Y por lo tanto, se muestra muy contenta.
Contrastes culturales y adaptación a la tierra del vino
Pero más allá del fútbol, las diferencias culturales entre La Rioja y Japón son evidentes. «Aquí no hay bañera y la diferencia se nota en los horarios de las comidas», resalta Mai. Ella confiesa que siempre elige comida japonesa y compra mucho arroz en el supermercado. Aun así, ya se ha adaptado al entorno: «Mi comida favorita es la tortilla de patata, La Rioja es muy rica en naturaleza». Si tiene que elegir un lugar para perderse, escoge el Parque de la Ribera. Un buen sitio para respirar aire, correr y disfrutar del entorno cerca del Río Ebro.
Yui, por su parte, ve en el lenguaje la barrera más amplia: «Lucho por no poder hablar con todo el mundo en el deporte de la comunicación que es el fútbol. La comida y la cultura no son un problema. El problema ahora es el idioma, tengo que aprender español muy rápido». Yui ya disfruta la gastronomía de aquí: «La tortilla de patata y la paella de tinta de calamar son deliciosas». También de la cercanía de los riojanos: «Nos encanta el paisaje y las sonrisas de la gente. La Calle Laurel es encantadora».
¿Echa de menos algún aspecto de la vida japonesa? «Si pudiera hacer alguna cosa, me sumergiría en un jacuzzi (muy tradicionales en Japón). No tengo ningún problema en mi vida», explica Yui Fukuta. Así proseguirá la historia de dos gemelas japonesas que han recorrido medio mundo por su pasión. El fútbol, el DUX Logroño y una meta clara: jugar en la Liga Iberdrola, élite del fútbol español, en la próxima temporada. De todas las jugadoras depende y seguro que las niponas lucharán por lograrlo.


