Todo el mundo quiere aportar su granito de arena para ayudar a los municipios en los que el fango tras la DANA ha dejado todo asolado. Con el objetivo de ponerse a disposición del Ayuntamiento de Albal, el pasado jueves salió desde Calahorra hasta Valencia un operativo de seis personas (cuatro miembros del Parque de Servicios y dos personas de Protección Civil). Todo se gestó a través del correo electrónico: «Nos pusimos a disposición de los Ayuntamientos de la zona y el de Albal nos respondió diciéndonos que lo que necesitaban eran profesionales». Así se gestó una ayuda que ha permitido poder abrir en condiciones el primer parque infantil de la zona y que los niños, muchos de ellos sin salir de casa desde hace días, puedan tener un lugar limpio en el que poder acudir a jugar.
Son Alberto, José Manuel, Pedro, Carmelo, Juan y Elena, «pero podría haber sido cualquier miembro del Parque de Servicios porque todos estaban dispuestos a hacerlo». Sin saber con qué se iban a encontrar, llegaron el jueves a Albal con maquinaria suficiente para colaborar con las labores de limpieza y con jabón para lavadora, lavavajillas y café, tal y como les había pedido el consistorio valenciano. «Nos encontramos con lo que nos encontramos», cuenta Alberto, que al igual que sus compañeros de viaje sigue impactado por lo visto y sentido estos días.

La visión de que «no somos conscientes desde aquí de lo que tienen allí» fue la inicial. El primer día fue para tomar contacto con la realidad: «Hay calles principales en los que el agua llegó casi a los dos metros», explican para plasmar una situación complicada en la que «hay poca coordinación, pero porque coordinar todo eso es imposible».
«Nosotros lo que queríamos era actuar en alguna zona y que quedase totalmente limpia» porque en muchos casos el lodo va de un sitio a otro sin demasiada efectividad. Hablando con el propio Ayuntamiento vieron que existía una necesidad: tener un parque infantil abierto para los más pequeños, muchos de ellos, testigos de una tragedia que les costará olvidar. Dejaron en un centro logístico parte de lo que llevaban en sus vehículos: «Lo tenían organizado en un instituto y, tal y como llegó, se lo llevaron para repartir entre los vecinos».

Con sus hidrolimpiadoras se pusieron manos a la obra para dejar el parque como los chorros del oro: «Al principio ves que no adelantas nada, pero poco a poco se iban viendo los colores del parque». Trabajando desde el amanecer hasta el anochecer consiguieron habilitar «el único parque infantil que hay en toda la zona». Saben que sólo han puesto un granito de arena en mitad de toda la tragedia, pero se han vuelto a casa con «la satisfacción de que el último día ya había allí padres con niños jugando». Objetivo conseguido.
«Hemos hecho lo que hemos podido, pero tienen mucho trabajo por delante», advierten, teniendo muy presente que ahora la ayuda que necesitan es la de profesionales: «Allí todo el mundo hace lo que puede, pero a veces es poco efectivo porque es enorme la zona afectada e, incluso, la maquinaria pesada de la UME tiene que trabajar de noche porque por el día todo está lleno de personas que dificultan los trabajos».

Ayudar para olvidar
Luego están las historias. «Gente que venía a echar una mano y que cuando le animabas a descansar un rato te decía que trabajando, de alguna manera, dejaban de pensar en todo lo ocurrido». Y es que en Valencia se han encontrado con muchas historias: «Cada uno tiene la suya y todas son descorazonadoras».
El Ayuntamiento de Calahorra sigue colaborando conforme les van solicitando ayuda desde los municipios afectados. «En la ayuda municipal no hay colores», asegura Mónica Arceiz. Este miércoles sale otro trailer desde Calahorra a Sedaví, cuyo alcalde es socialista. Esta vez lo hace con comida y productos de limpieza. «Nos pidieron que no lo mandásemos la primera semana porque ya habían recibido mucho material, que esperásemos alguna semana y ahora, cuando nos lo han pedido, se lo enviamos».

Los últimos mensajes que les llegan desde la zona es que lo que necesitan son bombas que puedan succionar el lodo. «Nosotros no tenemos porque las contratamos a empresas cuando nos hace falta pero es una de las mayores necesidades que tienen en este momento». Y las necesidades irán cambiando conforme pasen los días. «Cuando todo esté limpio ya nos han dicho que van a necesitar a muchos gremios: fontaneros, carpinteros, electricistas…». El Ayuntamiento de Calahorra está convencido de seguir ayudando en la medida de las posibilidades siempre que sea necesario.


