El CEO de Spectral Geo, Carlos Tarragona, ha abordado este miércoles la importancia de aplicar la inteligencia artificial para analizar toda la información que da el viñedo, como es estimar la carga productiva, hacer una gestión más eficaz de la agricultura o incluso predecir la incidencia de enfermedades, entre otras cosas.
Tarragona ha protagonizado la primera sesión del foro NueveCuatroVino en el Centro Cultural Ibercaja a través de una ponencia bajo el título ‘Vinos de Futuro: IA en la DOCa Rioja’. Todo ello en el marco de presentación del séptimo número de la revista Diario de Vendimia, en la que a lo largo de más de 200 páginas se pone voz y rostro a los personajes que hacen posible esta región.
La vendimia en la Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja se ha beneficiado este año de esta tecnología avanzada gracias a la implementación de AGRAI, una herramienta de inteligencia artificial ideada por esta empresa fundada en 2016 en Alfaro y aplicada a la agricultura para que los viticultores dispongan de información detallada y predicciones fiables para optimizar cada etapa del proceso productivo. Con ella se han monitorizado 66.797 hectáreas repartidas en 190.000 parcelas, algunas de las cuales han llegado hasta los 900 metros de altitud. En total se han supervisado 144 municipios dentro de la DOCa.

Tal como ha descrito Tarragona, el sistema de AGRAI funciona a través de modelos matemáticos validados en los que se apoya y que combinan más de 1.650 variables para predecir parámetros clave. Así, durante la campaña 2024 los sistemas lograron obtener un 96,19 por ciento de precisión en la predicción de la producción total (algunas parcelas incluso con un acierto del cien por cien) con un error medio (MAE) de 970, 41 kilos por hectárea. Así mismo, también se logró identificar en un 95,4 por ciento las cubiertas vegetales de los viñedos disminuyendo el margen de error.
«Estos resultados son posibles gracias al análisis de información multiespectral, tanto visible, como infrarrojo cercano e infrarrojo térmico, pero también de datos agroclimáticos y topográficos, así como de históricos de producción de campañas previas», remarca.

Pero la campaña 2024 ha traído sus complicaciones al equipo de Spectral Geo y es que la considerable merma de producción no ha ayudado en los análisis. «Ha sido una vendimia sin precedentes en cuando a poca cosecha se refiere. Los problemas de corrimiento que ha sufrido la uva han complicado todo, así como las heladas y el granizo, que también han influido. Por ello hemos creado un modelo para conocer cómo afecta esto porque los resultados que ha dejado este año estaban fuera de lo que el modelo entendía», ha señalado el CEO.
Modelos que permiten hacer una precisa radiografía del cultivo y que integran más de 600 puntos de datos satelitales por fecha, incluyendo variables como precipitaciones, temperatura, orientación y estados fenológicos. «Este nivel de detalle permite entender las particularidades de cada viñedo y ofrecer soluciones personalizadas a cada uno de ellos. Al final en agricultura intervienen muchas variables a tener en cuenta y que cada año, además, pueden cambiar».

Desde su creación, AGRAI ha construido más de 730 modelos predictivos aplicados a 14 cultivos diferentes, consolidándose como líder en innovación para la agricultura. En Rioja, los datos generados durante nueve iteraciones de modelización han permitido ajustar y validar el sistema, alcanzando una precisión global del 91,13 por ciento en la campaña actual.
Para ello utiliza técnicas avanzadas como la teledetección (drones y satélites), estaciones meteorológicas y análisis automatizado de datos. Este enfoque no solo mejora la productividad y calidad del viñedo, sino que también optimiza el uso de recursos como agua y fertilizantes, fomentando una agricultura sostenible a la vez que impulsa la rentabilidad.

Por otro lado, además de la producción, AGRAI incluye modelos específicos para prever la incidencia y severidad de enfermedades como el oídio con diez días de antelación. Una capacidad predictiva que permite planificar tratamientos en función de las necesidades reales de la parcela, así como reducir el impacto de enfermedades, mejorando por tanto la salud del viñedo. Los resultados que dejan estos modelos predictivos son igualmente notables: una precisión en la incidencia del 91,2 por ciento; una precisión en la severidad de la enfermedad del 93,3 por ciento, y un coeficiente de determinación de entre el 0,795 y en 0,814, lo que garantiza una alta fiabilidad en las predicciones. «También trabajamos con la cercospora y la roya en la remolacha azucarera, y próximamente vamos a empezar a trabajar con la polilla del racimo», añade.
«Nosotros analizamos estadísticas y luego nos enfrentamos estadísticamente a los datos y a los parámetros. Ahí, nuestro objetivo siempre ha sido hacer llegar estos resultados al agricultor, por eso un gran reto ha sido el de traducir los datos al lenguaje de los productores. Hablar de productividad, de enfermedades, de calidad,… En definitiva, hablar de números», incide Tarragona.


