Pol Arnau ha encontrado su lugar. Se siente cómodo desde el primer día que llegó a Logroño, viviendo con más futbolistas jóvenes en la Residencia de la UD Logroñés. Y eso que durante la pretemporada pasada sufrió uno de esos percances que pueden complicar el proceso de adaptación a una nueva vida. Porque Pol Arnau llegó desde Barcelona para vivir en Logroño y jugar a fútbol en el Promesas de la UD Logroñés, «un buen proyecto», le dijeron, pero que acababa de descender inesperadamente de Primera Federación.
Llegó al club el año pasado y se lesionó en pretemporada. Un rodillazo durante un amistoso le rompió un tendón, «que casi nunca se rompe», explican desde la Ciudad Deportiva de Valdegastea. Lesión que le tuvo parado cinco meses. Había llegado a Logroño para ser futbolista y no podía jugar a fútbol. Un año después, Pol Arnau ha protagonizado el debut que sueña todo futbolista.
A sus 19 años, ha logrado una de esas apariciones rutilantes, para marcarse en su propia área una jugada defensiva de valor gol con una recuperación al todo o nada antes de que el delantero del Eibar lograra marcar, con un sprint de cincuenta metros que puso en pie a Las Gaunas, y por supuesto, con un gol que vale el pase a la siguiente ronda de la Copa del Rey en donde la UD Logroñés volverá a enfrentarse a un equipo de Primera División. «Una gran noche para él, y sin embargo de quien se acuerda en la rueda de prensa es de sus compañeros del Promesas. Eso explica perfectamente cómo es este chico», apunta Eduardo Valdovinos, director deportivo de la cantera de la UD Logroñés.

«Es como Juan Iglesias, si lo recuerdas. Con esa potencia y fuerza que le hemos visto. Pero Pol tiene mejor pie». Es más, tiene dos muy buenos pies. «Él golpea con la derecha, pero tenemos claro que es ambidiestro». En la Ciudad Deportiva de Valdegastea saben que están formando un jugador de banda de futuro: «Es versátil, porque puede jugar de lateral derecho y de lateral izquierdo». En su carta de presentación en Las Gaunas sorprendió al verle por el costado izquierdo cuando conducía con la derecha. «Es derecho, pero en Tercera ya le hemos visto tanto de lateral derecho como de izquierdo», apuntan sus formadores. «Ha jugado también de extremo, por tanto es un jugador para ocupar toda la banda», recordando mucho aquel partido de Juan Iglesias en El Sardinero ante el Racing de Santander con la camiseta de la UD Logroñés.
Mide casi 1,90. Está en el 1,87. Es alto, es rubio, espigado, fuerte… un lateral moderno recomendado hace algo más de un año por quien fuera jugador del CD Logroñés en los años ochenta, por Ángel. Sí, ese extremo zurdo, menudo, habilidoso… con bigote como marcaban entonces los años ochenta. Cuatro temporadas estuvo Ángel en el viejo Las Gaunas. Dos en Segunda, y dos en Primera, en donde alcanzó el brazalete de capitán. Formado en la cantera del Espanyol, Ángel llegó a Logroño para ser futbolista, y ha visto en Pol Arnau un buen jugador para hacerse futbolista en Logroño.

FOTO: SD Eibar.
Pol Arnau viene de la prolífica y famosa Academia Damm. «Le vimos en vídeos, luego le seguimos durante unos partidos, y vimos que encajaba perfectamente». Esto en lo futbolístico. Porque en lo humano, en el club se han encontrado «con un chaval fantástico». Destacan «el cariño que transmite, el buen ambiente que genera. Es bromista pero acepta también la broma». Vive en la Residencia de la UD Logroñés, en el centro de Logroño. «Se ha adaptado perfectamente y nos alegramos mucho de que haya tenido un debut tan fantástico. Estamos muy feliz por él», reconoce Eduardo Valdovinos.
La temporada pasada vivía en la planta de abajo, en las habitaciones reservadas para los futbolistas que acaban de llegar para reforzar el Juvenil A o el Promesas. Pero esta temporada ya ha sado el salto a un apartamento, los que se han habilitado en la parte alta de este edificio completo que es la Residencia blanquirroja. Vive con Riki. Los dos ayudaron a que la UD Logroñés dejara por el camino de la Copa del Rey al Eibar, un equipo de Segunda División. Los dos celebraron juntos, se divirtieron sobre el césped de Las Gaunas, conectaron con el público más joven de la afición blanquirroja.


